Oprah Winfrey: la encarnación del sueño americano, ¿presidenta?

María Fernanda Mugica
Rafael Mathus Ruiz
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9 de enero de 2018  

Una estrella mediática quizá pueda derrotar a otra estrella mediática como Trump
Una estrella mediática quizá pueda derrotar a otra estrella mediática como Trump Fuente: LA NACION

En el comienzo de los premios Globo de Oro, el conductor Seth Meyers hizo un chiste sobre la posibilidad de que Oprah Winfrey fuera candidata a la presidencia de los Estados Unidos, recordando que cuando condujo la cena de corresponsales de la Casa Blanca, en 2011, había bromeado con que Trump no estaba capacitado para ser presidente. "Hay quienes dicen que eso lo convenció de postularse. Así que, si eso es cierto, solo quiero decir: Oprah, ¡nunca serás presidenta! No tienes lo que se necesita", bromeó Meyers. Para el final de la velada, "Oprah 2020" era bastante más que un chiste.

Al recibir el premio Cecil B. DeMille, Oprah ofreció un discurso digno de una candidata a la presidencia, centrado en el tema que dominó la ceremonia: los abusos sexuales y de poder cometidos contra las mujeres. Oprah no solo tiene la inmensa popularidad de alguien que triunfó en la TV, sino que alcanzó el estatus de mito viviente. En los Estados Unidos es una figura a la que se alaba casi con unanimidad. Encarna el sueño americano a la perfección: construyó ella misma su carrera y fortuna, enfrentando los obstáculos que ese mismo sistema le puso en el camino. Y fueron muchos.

Nació en una zona rural de Mississippi, en 1954, hija de una madre adolescente y soltera (su nombre proviene de un error en la escritura y pronunciación de Orpah, de origen bíblico). Según ella misma relató, desde los 9 años fue abusada sexualmente por familiares y amigos de la familia. A los 13 se escapó de su casa y un año después tuvo un bebe, que nació prematuro y murió pocos días después. Pero en su discurso la conductora y actriz no se refirió a su experiencia personal -ampliamente conocida en los Estados Unidos-, sino que prefirió hablar de Recy Taylor, otra mujer negra que fue abusada sexualmente por seis hombres blancos, en 1944, y luchó para que se hiciera justicia, sin conseguirlo, hasta su muerte, ocurrida hace pocos días.

Luego de mudarse con su padre a Nashville, Oprah pudo terminar el secundario y obtuvo una beca para estudiar comunicación en la Universidad de Tennessee. Después de ganar un concurso de belleza consiguió un trabajo en la radio y luego en la TV local. Un ciclo de entrevistas, People Are Talking, le abrió la puerta de Chicago, donde se convirtió en un enorme éxito. Luego llegó la oportunidad de actuar en El color púrpura, de Steven Spielberg, film por el que fue nominada al Oscar.

The Oprah Winfrey Show debutó en 1986, el mismo año en el que comenzó su relación con Graham Stedman, quien aún hoy es su pareja. El talk show la consagró como una de las personalidades más reconocidas de los Estados Unidos y le permitió amasar una fortuna valuada en 2800 millones de dólares. Su imperio multimedia abarca películas y telefilms; un canal de cable, OWN, así como libros, revistas y numerosos contratos publicitarios.

El activismo de Oprah es parte integral de su imagen. Sus millonarias donaciones, su trabajo por la educación de las niñas en Sudáfrica y la ayuda a las víctimas del huracán Katrina cimentaron su autoridad moral. Durante la presidencia de Bill Clinton contribuyó a la aprobación de una ley de registro de abusadores de niños.

Al igual que Donald Trump, Oprah es multimillonaria. Claro que es mujer y afroamericana, una combinación difícil para alcanzar uno de los puestos políticos más poderosos del mundo. Pero su historia personal está marcada por la superación y la idea de que cada uno crea su propio destino, a pesar de todo.

Su parejaafirmó ayer a Los Angeles Times que Winfrey estaba "absolutamente" dispuesta a competir por la Casa Blanca. "Depende de la gente", dijo. Y ayer, cuando Oprah todavía dominaba las redes sociales con su discurso, la cadena CNN informó que la estrella está "pensando activamente" en buscar la presidencia de su país.

Si bien en junio último Winfrey fue tajante con The Hollywood Reporter al afirmar: "Nunca me presentaré a ningún cargo público. Es una decisión tomada", buena parte de los medios norteamericanos hicieron ayer foco en la realidad de que una personalidad pública de la envergadura de Winfrey difícilmente sea espontánea o caprichosa en decisiones tan importantes como la que pareció anunciar su participación en los Globo de Oro.

Cuando fue consultada por Los Angeles Times por la repercusión de su discurso de anteanoche, durante una de las fiestas posteriores a la entrega del premio, Winfrey sólo afirmó estar "feliz de haber podido terminar el discurso. Pensé mucho en qué decir. Quería que fuera un momento importante". Pero no negó ni afirmó que considerara presentarse en las primarias.

La materialización de esa candidatura presidencial (¿una estrella para derrotar a la estrella actualmente en la Casa Blanca?) sería un broche de oro para alguien cuya vida parece encarnar el sueño americano.

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