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Nicolás Repetto: "La demagogia es el cáncer que hemos tenido nosotros en estos años"

Nicolás Repetto
Nicolás Repetto Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
El actual conductor de El noticiero de la gente habló con LA NACION sobre todo, desde el desafío de estar al frente de un envío así hasta su polémica nota con el hermano del mapuche detenido, Fernando Jones Huala
Fernanda Iglesias
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12 de enero de 2018  • 00:08

Nicolás Repetto volvió a la televisión hace cuatro meses, a conducir un noticiero. Un formato sorpresivo, incluso para él, que pensaba que ya no tenía nada que hacer en la tele. Y aunque hace muy poquito que debutó en Telefe, igual se tomó vacaciones. Apenas unos días en Punta del Este con la familia. En enero, los Repetto ya son parte del paisaje en José Ignacio. El 15 vuelve al aire, para arrancar con todo el nuevo año. Antes, habló con LA NACIÓN sobre cómo fueron estos meses.

-¿Por qué pensabas que ya no ibas a volver a la tele?

-Porque me estaba ganando la vida de otra manera y no precisaba la televisión para eso.

-Pero más allá de un trabajo, ¿no es una vocación esto para vos?

-Sí, pero vocacionalmente no encontraba un sitio para mí. Pensaba: “Hacer esto va a ser lo mismo que hice durante treinta años”. Pensá que empecé en Semanario insólito, antes que Susana arrancara con su programa. O sea, estoy en la televisión antes que Susana.

-Ella cumplió treinta años, ¿vos cuantos cumplirías?

-Treinta y dos... Treinta y tres... Sólo de conductor, antes había trabajado como periodista deportivo en Canal 13, cuando era adolescente. Lo que pasa es que en esa época no ponías la cara ni a palos.

-Entonces, para volver...

-... tenía que ser algo que me motivara. Y eso me parecía difícil, por como está la televisión abierta hoy. Cuando me ofrecen un noticiero, digo: “Mirá, esto no me lo esperaba, esto puede ser motivante”. Y la verdad es que lo fue, lo hago con mucho gusto.

Nicolás Repetto
Nicolás Repetto Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

-¿No te entristecía no encontrar un lugar en la tele?

-No, porque me entretenía con otras cosas.

-Cuando veías la tele, no pensabas: "Ay, yo podría estar haciendo esto..."

-¡No! Yo soy un pollo raro en el gallinero. Sé que eso le pasa a muchos amigos, colegas y demás: sienten la necesidad y no lo podrían dejar. A mí no me pasó nunca. Yo era joven cuando hacía Nico al mediodía, estaba en pleno éxito y agarraba y me iba un año. Si hubiera sido esa clase de persona no me hubiera bajado nunca de eso y a lo mejor todavía seguiría haciendo Nico al mediodía, como tantos conductores que han hecho en su vida un solo programa.

-Tenés otras inquietudes.

-Sí, me encanta hacer tele en el momento en que lo estoy haciendo, pero no siento que lo único que me alimenta en la vida es el feedback que me puede devolver la televisión. Por eso arrancaron los famosos años sabáticos. A mí estar en una exposición muy alta, más que darme satisfacción, me abrumaba. No quería tanto.

-¿Hacer un noticiero tiene que ver con volver a tus orígenes, el periodismo?

-Nunca dejé el periodismo porque Sábado bus era una revista de domingo de cualquier diario. Fax ni hablar, hacía tres reportajes por programa.

-Pero eras más showman, ¿en el noticiero eso hace falta?

-Yo un poco pongo porque para ser un conductor formal de noticiero no sé si me precisaban. Entonces, más allá de las formas del noticiero, en la conducción soy el que fui durante 30 años. Tengo muy en claro que estoy conduciendo un noticiero y que hay partes en las que tengo que estar solemne, serio y demás. Pero hay partes en las que puedo ensanchar un poco la brecha.

-De lo que te imaginabas cuando empezaste a lo que finalmente pasó, ¿hubo cosas que te sorprendieron, otras que te defraudaron...?

- El noti de la gente arrancó conmigo, no era un noticiero que ya estaba. Milva (Castellini) y Erica (Fontana) estaban antes, pero hacían otro noticiero. Ellas estuvieron como 20 años sentadas en Carlos Calvo y no se les conocía que tenían abajo la cintura. Era otra manera de hacer las noticias. Este es un formato distinto al que se hizo durante 20 años.

Repetto y su equipo de El noticiero de la gente
Repetto y su equipo de El noticiero de la gente

-¿A ellas les costó adaptarse?

-No, yo las vi muy entusiasmadas. A ellas y a toda la gente en general, no solamente la que se ve en cámara.

-¿Con qué?

-Con la idea de dejar de hacer lo que se hizo durante mucho y empezar a hacer algo nuevo. Es un gran esfuerzo de Telefe en cuanto a escenografía, pantallas, viste lo que es... No se puede pedir más, está todo muy bueno, todo funciona correctamente. El barco está para llevarlo a donde uno quiere. Después, hay que instalar un noticiero en un horario que no estaba, con una competencia que está hace siglos ahí, que hace años que pertenece a una corporación mediática e informativa muy grande.

-¿Te referís a eltrece?

-Sí, por supuesto. Una competencia directa para nosotros es Canal 13. No vamos a andar con sutilezas en eso.

-No competís con Rial, por ejemplo.

-A lo mejor, sí. En realidad, todos competimos con todos porque una idea o un género puede competir contra otro género. Obviamente que si alguien tiene en la vereda de en frente algo muy atractivo, aunque no sea noticiero, le puede quitar a los noticieros. Pero me parece que le estamos dando batalla.

«Todos competimos con todos porque una idea o un género puede competir contra otro género»
«Todos competimos con todos porque una idea o un género puede competir contra otro género» Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

-¿Sentís que estás remando?

-No, no lo siento. El marketineo indica que estamos ahí, mano a mano. A veces increíblemente estamos arriba de los otros.

-¿Por qué “increíblemente”?

-Y porque nosotros estamos hace tres meses en el aire, los demás están hace décadas. Es muy difícil desinstalar algo instalado. Andá a mover a alguien que esté instalado y que le va bien y que lo ha hecho bien durante muchos años.

-Bueno, todo puede pasar...

-No digo que no y aparte la meta no es solamente ganarle a la competencia. La meta es hacer un buen noticiero y me parece que el que tenemos es suficientemente bueno y alcanza. Comercialmente estamos muy bien, es insoportable la cantidad de cortes que tenemos. Veintisiete minutos de publicidad, es un delirio.

-Está bien vendido.

-Claro, la cosa funciona. Estamos muy respetables de audiencia y con un noticiero que a mí me gusta. ¿Se puede mejorar? Sí, se puede mejorar mucho, pero con el tiempo porque tampoco podés hacer cambios bruscos, violentos, en un rubro que ha sido bastante clasicón durante tantos años.

-¿Viste los cambios de Telenoche?

-No, no vi los cambios.

-Está muy distinto a como era.

-Yo creo que hay cosas que se implementaron en El noti de la gente que las empecé a ver en otros noticieros. Me parece bien.

-¿Después?

-Sí.

-¿Como qué?

-Y fijate los movileros como eran antes y como son ahora. Eso para mí arrancó mucho en El noti de la gente. No va más un tipo parado con un cucurucho y un camarógrafo con un trípode.

-¿Hay una tendencia a que estén más descontracturados?

-Hay una cosa que es hasta gremial, que los camarógrafos de exteriores tienen obligación de salir con el trípode. Yo me fui a Barcelona, era un despelote, había un millón de personas en ocho manzanas... trataba de colarme para estar en la primera línea de la manifestación. Cuando veo que baja con el trípode... ¡El trípode pesa 15 kilos! ¿Cómo te vas a meter, a tratar de colarte por un pasillo que no existe, a abrir gente con el trípode? Se acabó eso.

-¿Y qué hiciste?

-Olvidate del trípode cuando vas a exteriores. El trípode es para la conferencia de prensa si querés, pero no sirve si salís a buscar la noticia entre las multitudes. Hoy no competís contra noticieros, ¡hoy competís contra todo! Competís contra el teléfono, contra el Ipod, contra todo lo que existe. No es la televisión de cuando nosotros arrancamos, es otra historia. A veces digo que la televisión abierta es una estrella opaca, hay que encontrarle una vuelta de tuerca porque pierde audiencia todos los años.

-¿Qué se podría hacer?

-No va a ser fácil. Cuando vos tenés la posibilidad de ver las cosas, las mismas que están en la televisión abierta, en otras plataformas... Si El noti de la gente no llegaste a verlo acá, bueno, lo ves en internet a la hora que se te ocurre y eso nadie te lo mide. Entonces, la única medición real que tenés hoy, es cuánta gente te está viendo en vivo. En ese exacto momento los tenés que citar ahí, los tenés que juntar para verte y que no se vayan cuando le mandás una tanda.

-¿Te gustaría ver un noticiero dos horas después?

-Depende, no sé si la gente se va a sentar a ver un noticiero.

-A mí me gusta verlo en el momento el noticiero.

-Y sí, el noticiero está lindo verlo caliente, indudablemente, pero quizás en vez de verte a vos, están viendo otra cosa en el horario que dispusieron. O le echaste un vistazo a Twitter, te sentiste informado y te vas a ver tu novela a la hora que se te ocurre.

-Yo prefiero ver los programas en vivo en el momento en que ocurren.

-Ese es tu código, los pendejos no tienen más ese código.

.¿Soy vieja, decís?

-Y, sí.

-Es la adrenalina del momento, todos estamos viendo lo mismo.

-Es impagable eso, está buenísimo y sigue sucediendo, pero vos mirás los ratings y ves cómo el número uno del canal antes medía el doble. ¿Es culpa del show? No, es la misma calidad, lo que es difícil es captar a la gente ahí, en el momento.

-¿Eso es un desafío?

-Más que un desafío, es una adaptación.

-¿Te preocupa?

-No, no me preocupa, me ocupa en el terreno que tengo que jugar. Lo que pasa en toda la coyuntura de ese terreno me excede.

-¿Que lo hagan otros?

-No es “que lo hagan otros”, pero ¿qué voy a hacer? Yo hago mi trabajo y mi pequeña tarea y me ocupo del conjunto de que mi pequeña tarea salga, a mi criterio, lo mejor posible.

-¿Qué porcentaje de ideas tuyas hay en este noticiero?

-No mido eso, ¿qué me estás buscando?

-Saber si el noticiero tiene tu impronta o si llegás dos minutos antes y decís: “hola”.

-De ninguna manera, no. Tiene mi impronta. En lo que más me metí antes de arrancar al aire fue en edición, musicalización, las cosas que yo he hecho toda la vida. Tuvimos que cambiar muchas cosas que a mí me parecieron que estaban antiguas o que no estaban acordes para hacer un show de las noticias. Este es un noticiero que tiene un estudio de show, un conductor de show, conductoras que dan muy bien para que acompañen al conductor de show. Y tiene todos los elementos técnicos para hacer un show de la noticia y ése es el camino.

-¿Se fueron acomodando?

-Sí, hay que ir acomodando. ¿Viste que se acomodan los melones cuando camina la carreta? Y a mí me gustarían muchas más cosas.

-¿Se van a dar?

-Se van a dar. Yo creo que desde el envase estamos muy bien y los noticieros dependen mucho del contenido. El problema de los noticieros hoy es el contenido: ¿qué le importa hoy a la gente?

-¿La información?

-¿Cuál información? Ponés un político al aire y el rating baja y vos decís: “¿cómo? Con lo politizado que está este país, ¿la gente sale corriendo?." Sí, sale corriendo. Cada vez que ponés un político, sabés que pagás el precio. Ahora, podés ponerlo y hay momentos que no. Y si yo soy un noticiero y pasó lo que pasó en la Plaza de los Dos congresos, que la rompieron y hay que gastar 60 millones de mangos para arreglarla y lo tengo a Larreta que me va a explicar qué va a hacer, yo lo hago. Después, si la gente se queda, no se queda...

-¿No te parece que es un error medir minuto a minuto el noticiero?

-Sí, yo creo que sí, que la campaña tiene que ser larga y hay que sostener para acostumbrar a la gente a las cosas. Uno tiene que hacer lo que siente que está bien hacer en un noticiero. Una de las cosas que mató un poco la creatividad es el minuto a minuto. No sé si recordás una frase que yo dije, veo que estás medio frágil de memoria, la de los fideos con tuco.

-Me acuerdo.

-Bueno, ¿la dije hace cuantos años?

-Como diez.

-Por lo menos, cuando arrancaba el minuto a minuto: “Si marketinea la gente, al final lo que vamos a hacer es dos platos, milanesas con papas fritas y fideos con tuco.” ¿Por qué? Porque la gente no es la que tiene la obligación de la creatividad televisiva, entonces, ¿qué te va a marcar? “Esto lo entiendo y me gusta. Más de esto, más de esto, más de eso.” El día que le pase esto al arte, van a ser todos los cuadros iguales.

-¿Qué balance hacés de estos meses?

-Estoy conforme con el noticiero. Para mí es un barco que está muy bien rumbeado, no tuvo crisis.

-Quizás termina el programa, te reunís y decís "esto no lo hagamos más..."

-No, no me pasa. Sí, “esto lo podemos hacer mejor así” o “no volvamos a este sitio porque ya está. No vayamos el día después a un sitio en el que no está pasando nada”. Esas cosas.

Nicolás Repetto dijo que no usó un pasamontañas para

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-Y con respecto a la entrevista al mapuche que fue tan criticada ¿qué pensaste?

-No me digas que fue muy criticada. Ya sabemos quiénes me la criticaban de un lado y quiénes no me la criticaban.

-Bueno, que algunos criticaron...

-Si no lo aclaro yo, ¿quién lo va a aclarar? A mí me felicitaban por la nota, yo sentía felicitaciones. Si todo el mundo hubiera visto toda la nota ese día en vez de hacer, no sé, 8 puntos, hubiéramos hecho 35 porque fue trending topic durante dos días. Entonces, toda esta gente que opina ¿dónde la vio? Se quedaron con el final: capucha del poderoso de la televisión contra el pobre mapuche... Y bueno...

-Sí, la nota tuvo repercusión sólo por esa parte.

-Pero no me voy a acobardar por eso, no lo hice nunca y mi mensaje con la capucha es: yo no quiero un país de gente encapuchada con palos, no lo justifico de ninguna manera. No justifico que tengas dos horas a la policía bajo piedrazos, no lo justifico. Que haya una manifestación en contra de la reforma jubilatoria, me parece genial. Que los aprieten a estos que son los que vinieron a cambiar a lo otro que tanto lo critican y han encontrado tan mal hecho. Hay que apretarlo y bueno muchachos, van dos años, no tres meses.

-¿Te referís a Cambiemos?

-Sí, el otro día a Larreta le pregunté por algo y me dice: “más a adelante, más adelante”. Y le dije al aire: “¿Pero esto cómo se llama? ¿Cambiemos con paciencia?”. Ahora, si ellos van a ser la solución, no los soltemos. Hay que morderles los talones, que no sientan que como eran “la opción de la gente” se pueden quedar así. Entonces, hay que protestar porque la reforma no le cierra a nadie. Pero no con una banda de violentos que viene a matar a piedrazos a la policía... Es la de siempre. Va a venir algún cana que se le va a ir la mano, le va a pegar un balazo a alguno que no correspondía, un palazo a una señora que no tenía nada que ver, van a meter presos a los de la izquierda y a los que tiraron... ¿Cuántas veces va a pasar esto?

-¿Estuvieron en vivo durante todo ese tiempo, no?

-Yo transmití 5 horas y media en vivo eso, no me levanté de la silla durante 5 horas y media y lo iba anunciando todo, porque como ya tenía la experiencia de verlo... Sabía que más tarde o más temprano -no que iban a reprimir- porque la primera instancia no es reprimir, es salir a poner orden. Me parece que hay una diferencia entre reprimir y poner orden, si vos tenés un montón de tipos tirándole a los policías que están paraditos... Piedras, piedras, piedras... Lo que hay es un desorden. Cuando la policía va a detenerlos, va a poner orden.

-Claro.

-Te digo porque un país en el que vivimos nosotros, con la sensibilidad social que hay, decís “represión” y te imaginás pegándoles a pobres jóvenes bien intencionados que quieren un país mejor. No, acá había unos tipos que no paraban de tirar cascotes de este tamaño a la policía, durante tres horas seguidas como si fuera una lluvia. Es que lo vimos todos, nadie nos lo contó y decís ¿cuánto van a aguantar?, y los que están ahí, ¿son todos santos? No, son policías, humanos. Gente humana que se bancó durante tres horas que veían al pibe que le tiraba piedra, piedra, piedra. Veían cómo iban cayendo los compañeros. Cuando los mandás a poner orden... Y sí, puede ocurrir que se les vaya la mano.

-Siempre fuiste muy transgresor, pero ahora hay una tendencia de los periodistas a ser políticamente correctos, por temor a la represalia en redes sociales y esas cosas. ¿Vos te animás a seguir siendo como eras? ¿Te preocupa lo que puedan decir de vos?

-Cero, imaginate... Con todas las que he ido y venido, no me voy a preocupar por lo que dicen en Twitter. Sé que es mucho más fácil esquivar y estar siempre en un fino en el que no decís nada y no se sabe más. O no solo esquivar, hacer una vuelta como veo a varios que estaban de acá y van para allá y no se les mueve un pelo de la cara. Para mí son unos cara de piedra y gente que recibe muchísimas menos críticas que yo poniéndome una cosa de esas en la cabeza para decir, “muchachos, no quiero esto con palos en la ruta de noche”. Yo no sé cómo lo justifican y lo voy a seguir diciendo toda la vida y es más, yo creo que la mayoría de los argentinos no lo quiere. El tipo que está en la casa dice: “Tiene razón Repetto”. ¿Quién carajo quiere encontrarse con un muñeco de estos encapuchado?

-Gente que no puede expresarse, ¿a esos te referís?

-Claro, a ellos los representás y es gente que te defiende en las redes. Yo tuve mucha defensa en las redes con lo de la capucha. Pero son menos combativos que los otros. Hay unos que son muy combativos y que están ahí para tirar piedrazos y hay otros que no. Señoras que iban con la bandera a decir “no me roben la jubilación”, por ejemplo.

-No sos demagogo, veo.

-La demagogia y la hipocresía son salvoconductos para mediocres. Yo soy cero demagogo. Es más, me parece que la demagogia es el cáncer que hemos tenido nosotros en estos años. La demagogia es una mentira y si vos vivís en la mentira, difícil que los resultados sean buenos.

-Le va muy bien a la gente que es así.

-Puede ser, pero después te tenés que ir a dormir, poner la cabeza en la almohada y pensar ¿fui buena gente o fui mala gente hoy? ¿Lo que dije, lo que hice, es lo que sentía o lo que me convenía como un sátrapa? Hay situaciones y situaciones.

-¿Nunca te pasó?

-Yo no recuerdo... Que me haya equivocado y que quizás no pude dormir porque me equivoqué, pero es muy distinto a que fui y operé de una manera que no tenía nada que ver con lo que yo sentía.

-Lo tuyo es el trabajo, el talento...

-No sé, no me lo hagas decir a mí. Yo lo que digo que lo mío es agarrar una tarea y llevarla adelante. A mí me dan un barquito, el horario y me dicen: “Mirá Nico, fijate si podés llevar este barco de acá hasta acá y me lo entregás en diciembre de 2018”. “Dale, me encanta la tarea”. Lo agarro y lo hago, lo mejor posible.

Nicolás Repetto
Nicolás Repetto Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

-¿Tenés contrato hasta diciembre de 2018?

-Hasta diciembre de 2018.

-¿Por qué se rumoreó que te ibas del noticiero?

-Para desestabilizar un poco la cosa. Obviamente fue una operación. Mi celular lo tiene todo el planeta y nadie me escribió o me llamó para preguntarme.

-Hay gente que no te quiere escribir porque piensa que lo vas a sacar carpiendo.

-¿Cómo voy a hacer eso? Te puedo contestar corto, largo, qué se yo, pero si vos me llamás y me decís: “¿Vas a abandonar?” No me voy a enojar, diré: “No, cómo voy a abandonar”. ¿Cuándo me viste abandonar un trabajo en televisión? ¿Y por qué voy a dejar si nos está yendo bien de números, de contenido, el canal está contento conmigo, están todos mis compañeros, la producción nos divertimos haciéndolo...? No sé de dónde sale y por eso digo que fue para desestabilizar. Porque si estás arrancando algo y sale la noticia de que la cabeza visible se quiere bajar, le pusiste un sello de que la cosa funciona mal.

-¿Esas cosas te molestan?

-No me molestan, son parte del juego, ya las reconozco y sé como son. Si no me las hubieran hecho, mejor. Me lo hicieron y sigo adelante.

-Tuviste una época en que eras muy querido.

-El problema creo que fue cuando volví de España, ahí creo que tuve una separación con alguna gente y con alguna parte del periodismo y demás, que no les gustó que me fuera en épocas de crisis. Pero bueno, yo me evalué familiarmente.

-¿No te perdonaron que hicieras lo que querías?

-Era lo que hacía siempre, que cuando quería irme, me iba, pero en ese momento no me perdonaron o salieron los que estaban guardados... Porque viste que la gente cuando te va muy bien, se guarda de criticarte o de ponerte palos. Entonces, vieron la oportunidad y ahí aparecieron muchos enemigos que no tenía.

-¿Ahora sentís que tenés enemigos?

-Trato de no estar sensible a eso. No estoy todo el tiempo buscando los factores de apoyo. Tengo contención del canal, de mis compañeros de trabajo... No estoy en un situación frágil, si estuviera en una situación frágil estaría más mirando lo que sucede, pero mientras el barquito no va escorado y va en el rumbo que nosotros queríamos, no tengo que estar mirando qué va a suceder.

-¿Vas contento a trabajar?

-Muy contento. Si no, no vendría. Esto es una aventura, es un viaje que estoy haciendo. Pienso eso con respecto a cosas que no tienen que ver con la televisión también. Si compro un campo, me pongo a reciclarlo, alambrarlo, hacerle los bretes. Que sé yo, me lleva 10 años hacer esa aventura, es el viaje del campo. Después, no sé si yo quería tener un campo. Lo vendo, me va bien con la venta. Entonces, ¿qué fue eso? Un viaje divertido y todo para mí es así. Fue bueno mientras duró y después no me tengo que casar y pensar que toda la vida tiene que ser eso. A mí me aburriría, yo no puedo, me aburro de las cosas así.

-La mayoría de la gente no es así.

-Y bueno, algún “raruma” tiene que haber de vez en cuando.

-Hace poco despidieron a Santo Biasatti en Telenoche, por los cambios en el noticiero. ¿Qué te pareció eso?

-No tengo ni idea de la interna del noticiero de enfrente, lo que te puedo decir es que Canal 13, si hay algo por lo que se ha destacado, es por la continuidad de sus conductores en los noticieros. Santo estuvo muchos años dando noticias.

-Decís que cumplió un ciclo.

-Yo creo que sí, un día a mí me van a decir “Nico, dejá, no vengas más que te cuesta subir la escalera”. Me saco el sombrero por Santo Biasatti, que fue una figura de un canal importantísimo. Pasa Santo Biasatti y le digo: “¡Maestro!”

-Pero ya está.

-No, no sé, no lo estoy echando yo a Santo. Es una decisión de ellos. Lo que sí digo es que Santo hizo un carrerón espectacular como conductor de noticiero y como periodista. Aplausos. O sea, si llegó hasta ahí no es “qué fracaso”, es “qué éxito”.

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