Serena Williams al descubierto: su nuevo rol de madre se mezcla con su regreso a las canchas

Crédito: Vogue
La tenista habló de todos los cambios que vive desde que es mamá; no los cambiaría por nada, pero tampoco se relajará dentro del circuito
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10 de enero de 2018  • 16:55

Serena Williams es otra mujer desde que fue mamá de Olympia, que nació el 1 de septiembre. Su mente ya no está 100% abocada al circuito WTA , ni tampoco en su obsesión competitiva de alcanzar títulos. Si bien esa parte sigue latente, hoy se la encuentra distendida, relajada y entusiasmada con su nuevo rol. "No vamos a pasar ni un día separadas hasta que cumpla 18 años", señala entre risas la tenista en una entrevista exclusiva para la revista Vogue. Pero rápidamente añade: "Quiero más títulos de Grand Slam. Soy consciente de los récords y no es un secreto que pienso en alcanzar los 25 conquistas de títulos major -tiene 23-".

La tenista, que se descartó del Abierto de Australia (título que defendía y que obtuvo estando embarazada de Olympia) se encuentra en el limbo entre el disfrute pleno y su vida profesional dentro de una cancha. Desde que fue madre solamente agarró una raqueta tres veces, la última este año cuando disputó un torneo exhibición en Abu Dhabi.

"Actualmente pienso que tener a mi hija me va a ayudar con mi carrera. Porque estaba muy ansiosa y desde que nació Olympia esa sensación desapareció. Al saber que tengo esta hermosa beba esperándome en casa después de cada partido me hace sentir bien y no está esa necesidad de jugar otro partido. No necesito ni dinero ni títulos, los quiero pero no los necesito. Este es un nuevo sentimiento en mi", describe Williams.

Crédito: Vogue

Esta mezcla de sensaciones que atraviesa su cuerpo descoloca a la estructurada y profesional Serena. Los primeros meses desde el nacimiento fueron pruebas constantes. "A veces me ponía muy mal y me preguntaba '¿Realmente puedo con esto?', que eran las mismas preguntas que me hacía dentro de una cancha de tenis, asumo que será parte de mi personalidad. Nadie habla de los malos momentos, de la presión, de la incertidumbre cuando escuchas llorar al bebé en el medio de la noche. Las emociones te vuelven loca", agrega.

Durante todo su tiempo fuera del circuito, Serena sintió el apoyo de sus compañeros, sobre todo de los hombres. Stan Wawrinka le regalo un par de mocasines, Novak Djokovic no paró de compartirle artículos sobre paternidad, ya que el ex número uno fue padre con un día de diferencia respecto a ella. Roger Federer también compartió con ella su experiencia como padre a los que ella bromeó: "Tuvo cuatro hijos y casi no se perdió torneos. No me imagino yo con un par de mellizos, estaría ahogada en la pileta".

Mientras Olympia duerme, ella la mira e imagina el futuro de su hija. "No deseo que sea tenista como yo. Odiaria tener que lidiar con expectativas, es un trabajo desgastante, yo di demasiado y me agotó. Tiene todas las puertas disponibles espero que elija una diferente y tenga una vida normal, una que yo no tuve", explica.

Serena Williams esta en medio de sus dos pasiones. Su viejo amor, su pasión, su obsesión, y su nuevo rol, su nuevo amor que la desvela y sorprende todos los días. Si bien sabe que el final de su carrera está próximo no quiere tirar la toalla, pero tampoco separarse de su nueva obsesión:

"Jugué al tenis desde que tengo memoria. A mi edad ya veo el final de mi carrera, pero cuando ya empezás a verla uno no abandona, no afloja: uno acelera", concluye.

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