Proust llega por fin a la ópera

Hugo Beccacece
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14 de enero de 2018  

Noticia para proustianos empedernidos. Proust, convertido en un fantasma invisible y objeto de fetichismo, llegará a la ópera en 2019. Era uno de los pocos géneros a los que la vida del escritor francés y su novela En busca del tiempo perdido no habían sido adaptadas. En 1974, Roland Petit creó Proust o las intermitencias del corazón, una hermosa coreografía integrada por varias escenas cruciales del célebre roman-fleuve. En 1980, Percy Adlon dirigió Céleste, un film inspirado en Céleste Albaret, el ama de llaves del novelista. Cuatro años más tarde, Volker Schlöndorff llevó a la pantalla Un amor de Swann, con Jeremy Irons, Ornella Muti y Alain Delon. En 1999, el chileno Raúl Ruiz hizo lo mismo con El tiempo recobrado. Nina Companeez fue la única que se atrevió con la entera À la recherche du temps perdu. La dirigió para la televisión francesa en dos partes de cuatro horas cada una. En estos días, la vida familiar de los Proust, no la novela, se está componiendo en un pentagrama.

La periodista y escritora italiana Lorenza Foschini publicó en 2008 un libro pequeño y encantador, Il cappotto di Proust (El abrigo de Proust), donde cuenta la historia real de una obsesión literaria, la del coleccionista y fabricante de perfumes Jacques Guérin (1902-2000), empeñado en rescatar los objetos dispersos que pertenecieron a su escritor preferido, el autor de À la recherche du temps perdu.

El rico y refinado Guérin logró reconstruir la habitación donde murió Proust. Encontró y compró todo lo que había (cama y cubrecama incluidos) en ese espacio casi sagrado para el industrial perfumista. El conjunto hoy se exhibe, donado por él, en el Musée Carnavalet. Además, logró salvar del fuego (la cuñada de Proust quería destruir tenazmente todo lo que había sido de su famoso cuñado) los manuscritos del novelista: correspondencia, borradores, fotos y, por último, el emblema proustiano por excelencia, el abrigo forrado de nutria con que el petit Marcel aparece en muchas fotografías. El relato, que tiene mucho de una novela policial y de un melodrama, se sigue con el interés de una narración de misterio y pasión. Ahora, el compositor francés Gérard Pesson lo está convirtiendo en uno de los paneles de una ópera de cámara, de un tríptico integrado por tres cuentos literarios de autores y estilos muy distintos.

La obra se llama precisamente Trois contes y la integran una adaptación de "La princesa y la arveja", de Hans Christian Andersen; "El diablo y el campanario", de Edgar Allan Poe y El abrigo de Proust, de Foschini. El libreto, basado en esos textos, es de David Lescot. El estreno se realizará en marzo de 2019 en la Opéra de Lille. El director musical Georges-Élie Octor dirigirá al Ictus Ensemble y la puesta en escena será de David Lescott. Según adelantó el compositor, la música es alusiva, y parte del texto va a ser recitado más que cantado. Los hechos reales serán contados como en un cuento de hadas y los objetos tendrán tanta importancia como los personajes: Guérin, Robert Proust (el hermano de Marcel) y su esposa, la cuñada del escritor.

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