Project Planner: organizá tu año laboral según las 4 estaciones

Cada momento del año representa un punto para reevaluar los logros Crédito: Ilustración de Lucía González Venzano.

Aprovechá el tiempo calendario para delinear tu año y lograr tus objetivos

15 de enero de 2018  • 09:53

El año calendario marca un ritmo en tu rutina. Así como el fin de año viene con esa sensación de correr para nunca llegar y un cierto estado de nostalgia dominante, los comienzos de un año nuevo parecen traer pilas, aire fresco y todas las posibilidades.

Si bien es ilusorio creer que algo realmente empieza en enero, todos tenemos la cabeza en una especie de modo “start up”. Hay una predisposición psicológica a una renovación, un avance o un progreso, ya sea en el ámbito personal como en el profesional. Esta herramienta te va a ayudar tanto si sos emprendedora como si trabajás en relación de dependencia.

Verano: mapeo

El objetivo de esta etapa es tomar el poder de tu vida para diseñar tu propio plan estratégico profesional.

  • Hacé un diagnóstico de tu situación actual y establecé tus metas para fin de año.
  • Definí el gap que hay entre el lugar en el que estás ahora y lo que querés lograr.
  • Ayudate con un cuaderno o un project planner: en el momento del replanteo, todo material donde puedas poner en el papel tus ideas va a resultarte muy útil.
  • Definí tus prioridades.
  • Subordiná todas tus ideas a una meta clara a la que vas a dirigir tus acciones y recursos.
  • Establecé plazos parciales y finales.
  • Enero es como el lunes del año. Aprovechá el envión para ordenar tus ideas y bajarlas al papel.

Usá la project planner OHLALA! a lo largo del año que se viene para que te acompañe en tu proceso de crecimiento profesional Crédito: Ilustración de Lucía González Venzano.

Otoño: aplicación del mapa

Esta etapa se divide en plan estratégico y plan operativo: descubrir tus herramientas y qué hacer con ellas.

  • Identificá tus competencias: aquello que hacés muy bien, aunque no necesariamente sea lo que estudiaste. Son tus talentos naturales, lo que aprendiste en casa o adquiriste por vos misma.
  • Identificá tus motivaciones: todo aquello que te apasiona, aunque no coincida exactamente con tus capacidades.
  • Detectá qué de todo lo anterior necesita el mercado.
  • La intersección entre tus competencias, tus pasiones y lo que necesita el mercado arrojará la clave de lo que tenés que hacer. En función de eso, definirás cómo hacerlo y con qué equipo.
  • Para disfrutar del recorrido, dividí tu meta en objetivos parciales.

Invierno: revisión de los resultados

En esta etapa se empiezan a ver los primeros resultados. Si son buenos, hay que profundizarlos. Si son malos, hay que revisar por qué y ajustar.

  • Mantenete atenta a las señales para reaccionar a tiempo. A veces, lo que creíste que era esencial para el mercado no lo es tanto, o cambió tu motivación o el escenario de operaciones.
  • Abrite a escuchar a otras personas y concentrate en tener relaciones positivas con quienes te rodean, hacé networking, anotate en congresos y escuchá a tus compañeros, jefe y/o clientes.
  • Informate, leé e investigá sobre el mercado.
  • Si tenés que timonear, tal vez el giro que hagas no sea total, pero podés redireccionar.
  • En esta etapa, puede ser útil recurrir a mentores, coaches o consultores.

Primavera: evaluación final

Es momento de analizar cómo te fue, pero también de ver cómo llegaste a la recta final y de soltar lo que no contribuye al objetivo. Preguntate:

  • ¿Estoy sintonizada ahora con lo que quiere mi jefe (que es mi principal cliente) o mis clientes?
  • ¿Satisfago a mis stakeholders?
  • ¿Estoy ganando más dinero?
  • ¿Cómo está mi calidad de vida? ¿Duermo mejor, como mejor? Estos son los síntomas que indican una baja en el nivel de estrés.
  • En la evaluación final, ¡no te olvides de celebrar!
  • En esta etapa, puede ser útil recurrir a mentores, coaches o consultores.

Expertos consultados: Lalo Huber, coach profesional y personal; Rina Di Maggio, entrenadora de negocios emprendedores, Roby Sanvido, coach y director en Newfield Consulting y Andrea Churba, consultora y nuestra coach laboral.