Techo: en 15 años, la organización construyó 13.558 casas en villas y asentamientos del país

Además, logró poner en agenda las problemáticas de estos barrios
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15 de enero de 2018  

Voluntarios de Techo, en plena construcción
Voluntarios de Techo, en plena construcción Crédito: Gentileza Techo

Máxima Galeano tiene 40 años y es vecina del asentamiento 14 de Febrero, en la localidad de Longchamps, Almirante Brown. Cuando llegó al barrio, una década atrás, levantó con su marido una casilla de cuatro metros de ancho y ocho de largo, donde compartían el espacio con sus dos hijos.

En 2014, gracias a la organización Techo Argentina ( techo.org.ar), pudieron mejorar su vivienda, construyendo una de emergencia. Y les cambió la vida. "Los chicos tuvieron su propio espacio para estudiar y tener una biblioteca. Hoy están terminando la secundaria", cuenta Máxima con orgullo.

Y agrega: "Además, hace un año, gracias a unos arquitectos que vinieron con Techo, empezamos a edificar parte de la casa con material. Está quedando muy linda: solo nos falta la cocina".

En el país, una de cada 10 personas viven, como Máxima, en villas y asentamientos informales. Este año, Techo Argentina cumple 15 años trabajando para transformar su realidad, y desde la organización destacan que, aunque aún queda mucho por hacer, el balance de lo alcanzado hasta el momento es positivo.

Durante ese tiempo se construyeron junto a las familias 13.558 viviendas de emergencia (unas dos por día) y se movilizó a 135.602 voluntarios en actividades y eventos masivos, como la colecta anual. Solo en 2017 se recaudaron $94.696.648 y se levantaron 981 viviendas, trabajando en 111 asentamientos.

Además, se realizaron 325 cursos de emprendedores y 404 de oficios (de los cuales se graduaron 3.113 personas); y se crearon 16 espacios de apoyo escolar complementario y 10 juegotecas.

Otro de los éxitos que dejó el año pasado fueron las 30 "viviendas semilla" que se construyeron: se trata de un modelo rediseñado que tiene la posibilidad de transformarse, de forma progresiva, en un hogar definitivo.

"Con la UCA hicimos un estudio de impacto que reflejó cómo las viviendas construidas por Techo repercuten significativa y positivamente en la mejora de la calidad de vida de las familias. Siempre nos planteamos hacerles mejoras y hace tres años incubamos este proyecto de vivienda flexible, que tiene la posibilidad de anexarse a la que ya tienen los vecinos, adaptándose a sus necesidades", explica Florencia Drucker, directora nacional de Comunicaciones de Techo Argentina.

Por otro lado, Drucker destaca que hoy más de 50.000 familias pueden tener su certificado de vivienda familiar, a partir de un proyecto que Techo impulsó junto a otras organizaciones y la Jefatura de Gabinete de Ministros, que se transformó en decreto presidencial y que reconoce que en la Argentina existen más de 4300 barrios populares. Estos fueron relevados en todas las ciudades de más de 10.000 habitantes.

"Si bien no es un título de propiedad, el certificado de vivienda familiar es un instrumento que les permite a las familias acreditar su domicilio, lo que les facilita, por ejemplo, tramitar servicios básicos y tener una mayor seguridad en la tenencia de la propiedad", señala Drucker.

Generar conciencia

El objetivo de la organización es continuar visibilizando y poniendo en la agenda política la situación de vulnerabilidad en la que viven miles de argentinos, y una de sus metas es que en el Censo 2020 se incluyan los asentamientos informales.

"Buscamos que haya preguntas que den cuenta de los problemas que nosotros observamos en los asentamientos y que los vecinos participen en la confección del censo -dice Drucker-. Aún falta mucho camino por recorrer para que aquellos sean parte del diseño de las soluciones para sus barrios: hay que aprovechar ese capital social".

En octubre, además, se realizará en Buenos Aires, en el marco del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, un encuentro del que participarán mil voluntarios y vecinos de barrios vulnerables de toda América latina y en el que se buscará reflexionar sobre cómo construir ciudades más integradas y justas.

"Aunque el aumento de la inversión pública ha sido significativo en nuestro país, en la perspectiva de los 4300 asentamientos informales no es suficiente para resolver el problema de fondo. No hay ciudad o país en el mundo que tenga resuelto el problema del hábitat que no regule de manera efectiva el mercado del suelo", concluye Drucker.

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