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El museo de Boston prueba un nuevo sistema para proteger sus obras: el hocico de un perro

Las autoridades descubrieron que ninguna tecnología es tan poderosa en detectar olores; lo usan para rastrear explosivos e insectos
Daniel Victor
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15 de enero de 2018  

Riley ya tiene fans entre los amantes del arte
Riley ya tiene fans entre los amantes del arte

Riley, un weimaraner de 12 semanas, difícilmente sea el primer cachorro con responsabilidades que van mucho más allá de un "traé eso", "sentate" y "salí del sillón". Pero parece el primero en ser entrenado específicamente para detectar polillas y otras plagas que podrían dañar las valiosísimas obras de un museo.

"Es una prueba, un proyecto piloto. No sabemos si Riley va a ser bueno para esto", dice Katie Getchell, vicedirectora del Museo de Bellas Artes de Boston. "Pero intentarlo nos pareció una gran idea".

Ninguna tecnología es tan poderosa en percibir olores como las fosas nasales de los perros, a los que desde hace mucho tiempo se los entrena para usar sus hocicos para detectar explosivos, cadáveres, chinches, hormigas y cáncer, entre otras cosas.

Getchell dice que una empleada del museo, Nicki Luongo, entrenaba perros policías en su tiempo libre, y que Riley era su mascota.

Así que tuvieron una idea: ¿Luongo podría entrenar a Riley para detectar insectos que comen textiles y madera?

Si así fuera, el perro se convertiría en otra línea de defensa contra las criaturas que plantean una amenaza para la supervivencia de las obras de arte. Actualmente, el museo cuenta con una variedad de tácticas para controlar las pestes, incluyendo la puesta en cuarentena de las obras nuevas antes de colocarlas en las galerías.

Pero ninguna medida preventiva puede cambiar el hecho de que el museo recibe más de un millón de visitantes por año. Las polillas y otros insectos pueden ingresar como polizones en la ropa de un visitante, o ser atraídas a la zona donde se prepara la comida.

Según Pepe Peruyero, quien dirige una compañía de adiestramiento de perros llamada Pepedogs, el plan del museo es absolutamente factible.

"Hemos sido capaces de adiestrar perros para detectar exacta y consistentemente todos los insectos con los que hemos trabajado", señala.

Generalmente, los perros son entrenados para reconocer olores de un modo muy similar a como se les enseña a sentarse: ofreciéndoles una recompensa. Cuando los perros asocian un olor con la obtención de una recompensa, se vuelven adeptos a rastrear el olor.

El desafío posterior es hacer que los perros alerten a los humanos cuando descubren ese olor. En el caso del museo, Riley será adiestrado para detectar el olor de ciertos bichos específicos, y luego se sentará frente a la obra de arte donde lo haya identificado. Los humanos lo seguirán y controlaran las obras donde podrían esconderse esos indeseables visitantes.

Si bien Peruyero no conocía ningún museo que hubiera utilizado perros para el control de pestes, dice que existe una amplia variedad de formas en que los humanos utilizan los hocicos de los perros. Su compañía adiestró perros para descubrir huevos de tortuga enterrados a casi un metro de profundidad en la arena, y para identificar el estiércol de los osos.

También utilizaron perros para detectar larvas en los campos de golf más de seis meses antes de que estas nacieran y destruyeran su césped. Y las empresas de servicios públicos adiestraron perros para detectar el olor característico del gas natural y así descubrir fugas en las tuberías.

Según Getchell, si la prueba con Riley resulta exitosa, los funcionarios del museo podrían intentar compartir lo que aprendieron con otros museos y organizaciones que necesitan proteger textiles. Pero los visitantes no deben esperar ver a Riley deambulando por las exhibiciones. Getchell dice que el perro hará su trabajo tras bambalinas, y que explorará las áreas públicas solo en las horas en que el museo esté cerrado.

Aclarado ese punto, los empleados del museo se conmovieron con la respuesta positiva que tuvo la presentación de Riley ante los medios locales. No quieren que la experiencia museística se transforme en una atmósfera de Carnaval, pero ya se preguntan de qué manera podrán complacer a los fans de Riley. ¿Un evento de presentación? ¿Una cuenta en Instagram?

"El personal está impresionado por el entusiasmo de verlo y conocerlo", dice Getchell. "No queremos privar al público de eso".

Traducción Jaime Arrambide

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