Fue voluntaria de una gira de Juan Pablo II en la Argentina y 31 años después lo será con Francisco en Chile

Griselda González Mercado es voluntaria de una gira papal por segunda vez en su vida
Griselda González Mercado es voluntaria de una gira papal por segunda vez en su vida Fuente: LA NACION - Crédito: Julieta Nassau
Julieta Nassau
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15 de enero de 2018  • 19:05

SANTIAGO, Chile.- Griselda González Mercado tenía ocho años cuando Juan Pablo II visitó la Argentina por primera vez. Lo vio por televisión y poco entendía del contexto histórico que rodeaba aquel viaje. Cinco años después, el "papa peregrino" volvió a su país. Ella ya estaba en primer año del secundario y a través de la escuela católica a la que iba en Córdoba, Griselda se convirtió en una parte activa de ese viaje: fue voluntaria. "Me marcó la vida", recuerda. Por eso, cuando se enteró que el papa Francisco vendría a Chile , quiso repetir esa experiencia, 31 años después.

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"Nos tocó estar a los chicos de mi colegio y de otros colegios en el Arzobispado [de Córdoba]. A mí me marcó porque simplemente estábamos ahí para cuidar y hacer una valla humana. Se demoró el vuelo y lo vi llegar al papa, llegó tarde al Arzobispado. Él entró, saludó y se fue a dormir. Nosotros nos quedamos cantando y haciendo lío, y él salió por la ventana, a saludarnos, a decirnos finalmente que nos fuéramos a dormir", relata Griselda a LA NACION desde el colegio Carolina Llona, en Maipú, a las afueras de Santiago, donde funciona el centro de acogida para los voluntarios que no tienen hospedaje.

"Fue una experiencia que me marcó la vida. Yo percibí en él lo que era la santidad", dice esta ingeniera química de 45 años, con un tono que transmite paz.

Griselda menciona que si bien siempre la religión estuvo presente en su casa, no había tenido "mucha la experiencia personal de Dios" hasta que lo vio Juan Pablo II. "Sentí que él tenía algo... Era la noche, el atardecer, y él resplandecía ahí. Era muy cálido, muy amable", menciona sobre Karol Wojtyla, quien fue papa desde 1978 hasta 2005.

Cuando se enteró que Francisco, el pontífice argentino, iba a venir a Chile, en coincidencia con sus vacaciones de docente, decidió venir, y repetir el voluntariado: "En 2011 fui a la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, y no me gustó vivirlo de afuera. Y esta vez dije 'no quiero de afuera'".

Griselda tiene expectativas altas para esta gira del Santo Padre, la sexta por América Latina, que unirá a Chile y Perú. Y hoy, en el día de su llegada a Santiago, ya recibió una señal. "Me sorprendió encontrarme con una sobrina que hoy cumple años, que no sabía que venía; hace muchos años que nuestras familias no están vinculadas. Creo que puedo esperar mucho más y cualquier cosa porque Dios hace cosas milagrosas", dice.

La ingeniera química cuenta que reza por Francisco, tal como pide el Papa, pero también por otra cosa: porque vaya a la Argentina. "Me encantaría que fuera, pero en realidad no es que él vaya sino que nosotros estemos preparados para recibirlo", opina, y en ese sentido, dice que cree que eso todavía no sucedió.

500 voluntarios argentinos

Parte del grupo de voluntarios argentinos
Parte del grupo de voluntarios argentinos Fuente: LA NACION - Crédito: Julieta Nassau

En total, 20.000 voluntarios -5000 más de lo esperado- se inscribieron a través del sitio web oficial para colaborar en la visita de Francisco a Chile en distintos puntos del país. Entre ellos, 500 argentinos. "Mil voluntarios son extranjeros de varios países y de ellos, la mitad son argentinos, lo cual nos tiene muy contentos", dijo a LA NACION el director Nacional del Área de Voluntarios para la Visita del Papa, Ronald Bown.

Mientras los chilenos fueron capacitados en las semanas previas y participaron de una Misa de Envío el pasado sábado, los argentinos recién llegados recibieron una capacitación hoy en el colegio Carolina Llona de Maipú. De los 500 voluntarios argentinos, casi la mitad se alojará en esa escuela, mientras que el resto tiene alojamiento propio con familiares o grupos.

"Un voluntario tiene más de 20 funciones, el de la oración, porque además de trabajar hay que rezar; el de la alegría, la bienvenida, para que el Papa sea recibido como se merece; y funciones logísticas, como la orientación de los peregrinos, hidratación o limpieza", mencionó Brown.

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