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Perros: nuevo método para la búsqueda de personas

Aprovecha el olfato canino para identificar el olor humano en objetos o lugares que se investigan
Fabiola Czubaj
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18 de enero de 2018  

Mientras jueces y fiscales empiezan a recurrir cada vez más al olfato canino en la búsqueda de personas perdidas, secuestros y otros delitos complejos, un nuevo método para identificar el olor humano en objetos y lugares permite aprovechar esa capacidad de los perros entrenados. Esto complementaría el trabajo de rastreo por asociación de olores, como hizo Konna, el ovejero alemán que siguió los pasos del turista perdido en el cerro Tronador. El joven, de 28 años, fue encontrado anteayer después de 10 días.

Con el nuevo método, en menos de 10 segundos, un perro puede reconocer si una persona estuvo o no en un lugar o si usó o no una prenda que se le atribuye, aunque la presencia o el contacto sólo hayan durado minutos. "Es un cotejo de huellas de olor humano con perros que trabajan en un alto rango en hechos de gran complejidad", dice Mario Rosillo, especialista en odorología forense.

El veterinario, que hizo más de 300 peritajes desde 2003, sigue mejorando el entrenamiento de canes con este método: el animal huele una prenda o una muestra de olor base (evidencia) y aprende a resguardarlo en la memoria de corto plazo. Enseguida, se le indica olfatear seis recipientes, uno a 45 cm del otro, con objetos o muestras del olor sospechado. Si detecta el olor de la evidencia, se sienta. La prueba se repite sin que el binomio guía-perro vea cómo se reordenan los recipientes. Si el perro señala el mismo recipiente, la detección se da por válida.

Los perros de rastros, en cambio, necesitan ir retroalimentando el olor de referencia a medida que avanza la búsqueda. "Varía la memoria canina que se entrena, aunque siempre se aprovechan las mismas moléculas", agrega sobre los "vapores" que se desprenden de las células de la piel.

Rosillo aclara que perdemos unas 667 células por segundo o 40.000 por minuto. "Así que nos valemos de lo mismo que las pruebas de ADN de contacto -dice-. Para la identificación humana por ADN se necesitan 50 células epiteliales, mientras que el rozamiento con la ropa o un objeto deja 10 veces más. El material útil para la identificación con el olfato canino es muy superior".

Un perro entrenado en odorología forense identifica un rastro con un 86% de precisión hasta 35 días después de que un cuerpo haya permanecido en el piso sólo dos minutos. O un 98% hasta 65 días, si la presencia duró 10 minutos. El valor predictivo, positivo o negativo, es del 90-100%.

Con estos datos, Rosillo replicó la transferencia del olor humano a objetos, como encendedores o anteojos de sol, pero sin que el usuario los hubiera tocado. "La detección fue muy alta cuando el perro olía objetos, como anteojos de sol, un botón, el celular o un encendedor. Si usábamos ropa, todo era aún más sencillo para el perro", cuenta Rosillo, presidente honorífico de la Sociedad Italiana de Ciencias Cinófilas Forenses.

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