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Una casona de 1892 en Barracas con una pileta de 25 metros en el fondo

Este caserón de 1892 restaurado es el hogar de un nadador de aguas abiertas que acondicionó el jardín tomando dos fuentes: sus raíces tucumanas y los Jardines de la Alhambra. Un palacio criollo ambientado con una espectacularidad que atraviesa todos los tiempos
Este caserón de 1892 restaurado es el hogar de un nadador de aguas abiertas que acondicionó el jardín tomando dos fuentes: sus raíces tucumanas y los Jardines de la Alhambra. Un palacio criollo ambientado con una espectacularidad que atraviesa todos los tiempos Crédito: Santiago Ciuffo
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18 de enero de 2018  

Hacia finales del siglo XIX, Barracas era muy distinta: proliferaban quintas de veraneo con grandes jardines. Pero llegó la epidemia de fiebre amarilla, y los lujos de la vida aristocrática se trasladaron al norte de la ciudad. Entonces, el abandono. Y el tiempo.

De esa época data esta casona que atraviesa la manzana de lado a lado con un inusual jardín de 50 metros de fondo. Cuando sus propietarios actuales la vieron, automáticamente pensaron en las viejas construcciones del Trastevere romano, y se dejaron llevar por esa imagen de bohemia finamente calibrada para restaurarla.

Vergel insospechado

En la vista desde el quincho hacia la casa, la increíble pileta de 25 metros de largo, revestida en venecitas
En la vista desde el quincho hacia la casa, la increíble pileta de 25 metros de largo, revestida en venecitas Crédito: Santiago Ciuffo

Un largo fondo, tres palmeras y un tanque australiano en desuso fueron la base para rediseñar este lugar. Por su pasión y necesidad de entrenar, el dueño de casa y su pareja hicieron esta pileta. "Es un carril de nado", advierte él.

Aun vacía, esta vieja pajarera comprada en un mercado convoca las costumbres de los viejos patios de Buenos Aires
Aun vacía, esta vieja pajarera comprada en un mercado convoca las costumbres de los viejos patios de Buenos Aires Crédito: Santiago Ciuffo

"Cuando empezamos a desmalezar nos encontramos tirado este portón, que era original de la casa. Decidimos rendirle un merecido homenaje y colgarlo junto a la pileta, así como estaba, pero con un fondo de espejo".

Bajo el techo de paja, chaises longues francesas cubiertas de aguayos del norte
Bajo el techo de paja, chaises longues francesas cubiertas de aguayos del norte Crédito: Santiago Ciuffo

El quincho se construyó con los clásicos parámetros del norte argentino: techos a dos aguas bien bajos y estructura de madera. Se trata de un ambiente en el que nada es lo esperado, pero el rosa viejo le imprime un aire criollo de antaño, además de brindar una necesaria cuota de armonía.

Uno de estos roperos de anticuario con vitrinas funciona como divisor con el garaje
Uno de estos roperos de anticuario con vitrinas funciona como divisor con el garaje Crédito: Santiago Ciuffo

Todos los muebles de este quincho fueron comprados en remates, y cada una de sus piezas colocada de forma meditada, como el inmenso farol (Gabriel del Campo), bien acompañado por tres lámparas de caireles idénticas.

Un patio en rosa y verde

Los mosaicos de fines de siglo XIX inspiraron los colores frescos de la planta baja
Los mosaicos de fines de siglo XIX inspiraron los colores frescos de la planta baja Crédito: Santiago Ciuffo

Las altísimas galerías, con bovedilla de ladrillos, se ambientaron con cortinas traslúcidas, faroles de barco, un tradicional juego de sillones de mimbre y otros de hierro. Además, se sumó un mueble vintage a tono con los postigos verde agua, en infalible combinación con el rosado y la profusión de plantas.

Una doble guarda en dorado encargada a un artista es el sutil vínculo con la opulencia de los interiores
Una doble guarda en dorado encargada a un artista es el sutil vínculo con la opulencia de los interiores Crédito: Santiago Ciuffo

Divino eclecticismo

La exuberancia del afuera da paso a un interior ambientado con la misma espectacularidad que encontramos acá, uno de los espacios más impactantes de la casa, en el que ni un metro queda libre.

El tratamiento laqueado brillante del piso de pino tea duplica el verde de la pared entelada y lo hace protagonista de un espacio de exacerbado estilo inglés
El tratamiento laqueado brillante del piso de pino tea duplica el verde de la pared entelada y lo hace protagonista de un espacio de exacerbado estilo inglés Crédito: Santiago Ciuffo

La diversión y el coqueteo con el kitsch se plasman en elementos como el entelado con patrón escocés, una imponente chimenea de mármol y un amplio Chesterfield color ciruela, sobre el que hay un espectacular guiño de humor: retrato naif de la decoración inglesa ideal, sobre un biombo comprado en el anticuario Gabriel del Campo. Enfrente, sillón y butaca de estilo barroco.

Parte de una importante colección de antigüedades y obras de arte llegó desde Francia para mezclarse con las de los anticuarios de Buenos Aires y del resto del mundo
Parte de una importante colección de antigüedades y obras de arte llegó desde Francia para mezclarse con las de los anticuarios de Buenos Aires y del resto del mundo Crédito: Santiago Ciuffo

Con paredes de ladrillo visto, este amplio salón resultó de la unión de cuatro ambientes
Con paredes de ladrillo visto, este amplio salón resultó de la unión de cuatro ambientes Crédito: Santiago Ciuffo

Alargada, neta, bien iluminada, la biblioteca pintada en color malva es un golpe de modernidad en medio de la calidez fastuosa de los muebles y géneros de distintas épocas y partes del mundo. El diseño contemporáneo dice presente con la lámpara 'Sky Garden', de Marcel Wanders, que puede verse en la foto de la derecha.

Texto: Lucrecia Álvarez.

Producción: Silvina Bidabehere.

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