En la casa del horror de California, escenas de "depravación humana"

El matrimonio Turpin compareció ayer frente a la Corte
El matrimonio Turpin compareció ayer frente a la Corte Fuente: Reuters
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18 de enero de 2018  • 19:07

RIVERSIDE, California.- "Pura depravación humana. Eso es lo que estamos viendo aquí", dijo en una conferencia de prensa el fiscal de distrito de Riverside, California , Mike Hestrin, al brindar detalles sobre los padecimientos que sufrieron en la llamada casa del horror, ubicada en Perris, California, los 13 hijos de David y Louise Turpin, acusados de tortura y abuso infantil.

Los chicos de entre 2 y 29 años, cuyo drama fue descubierto el domingo pasado, eran obligados a dormir de día y permanecer despiertos durante la noche, lo que permitió que los maltratos pasaran desapercibidos por el vecindario. Estados Unidos

Según el fiscal, aunque los padres estaban bien alimentados, a los hijos les daban una pequeña cantidad de comida en un horario estricto y además les dejaban tartas y alimentos a la vista pero fuera de su alcance, ya que estaban encadenados. La chica de 29 años que el domingo logró escapar y dar aviso a la policía pesaba solo 37 kilos y uno de sus hermanos de 12 años tenía el tamaño de un chico de 7 años. Al parecer, el hijo menor de la familia, de dos años, no sufrió esos abusos, dijo Hestrin. Aparentemente los 13 hermanos son hijos biológicos de la pareja, agregó.

En cuanto a la higiene, a los hermanos se les permitía solo una ducha al año. Y si se lavaban los brazos por encima de las muñecas, eran acusados de "jugar con el agua" y encadenados a sus camas como castigo.

"A menudo las víctimas no eran liberadas de su cadena para ir al baño", agregó Hestrin.

David Turpin, de 56 años, y su esposa, Louise Turpin, de 49, fueron arrestados después de que la policía encontró el domingo a sus 13 hijos en condiciones miserables, algunos con grilletes. Podrían enfrentar hasta 94 años de prisión perpetua si son declarados culpables de todas las acusaciones en su contra que incluyen 12 cargos de tortura, siete cargos adicionales de abuso de un adulto dependiente, seis cargos de abuso infantil y 12 cargos de detención ilegal. El padre también está acusado de un cargo de acto lascivo contra una de sus hijas de 14 años.

Otra de las estrategias que permitió ocultar la pesadilla de la casa del horror fue que la pareja registró la residencia como una escuela privada, lo que impidió a los funcionarios gubernamentales entrar en contacto con los chicos.

Ninguno de los hermanos vio un médico en los últimos cuatro años y jamás visitaron a un dentista. Además parecían desconocer la palabra "medicamentos" cuando la policía les preguntó si había remedios en la casa.

Muchos de los chicos parecen tener retrasos cognitivos y evidencian daño neurológicos por "abuso físico extremo y prolongado".

Después de planear un escape por más de dos años, la hija de los Turpin salió el domingo por la mañana por una ventana con otro hermano. Mientras que el pequeño se asustó y regresó, la joven llamó al 911 desde un teléfono celular desactivado y mostró fotos de oficiales de policía para apoyar su historia.

Agencia AP

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