Julia Walton: "La salud mental de niños y adultos es un tema muy difícil de abordar"

La autora de Mensajes en las paredes del ba?o (#numeral) se atreve a un tema tabú: la esquizofrenia
La autora de Mensajes en las paredes del ba?o (#numeral) se atreve a un tema tabú: la esquizofrenia
Fabiana Scherer
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22 de enero de 2018  • 14:47

"El primer médico que me atendió dijo que era poco común que los síntomas se manifestaran a tan temprana edad. Los pacientes masculinos con esquizofrenia suelen ser diagnosticados entre los veinte y los treinta años. Recuerdo que pensé: mierda, esto es estupendo. Soy poco común", así inicia Mensajes en las paredes del baño (#Numeral), la novela debut de Julia Walton que tiene como protagonista a Adam, un joven que, como tantos otros, debe lidiar con todo lo que significa ser "el chico nuevo" de la escuela. Pero Adam, no es un muchacho como cualquier otro: sufre de esquizofrenia, por lo que deberá diferenciar la realidad de sus propias alucinaciones.

-¿Por qué te interesaste en contar la historia de un adolescente con esquizofrenia?

-Simplemente sucedió. No es que estuviera interesaba, fue apareciendo en el instante en el que me puse a escribir. La idea de Adam y sus problemas me vino a la cabeza sin explicación alguna. Pero una vez que comencé a escribir, supe que quería que la historia fuera más que esquizofrenia. Tenía que ser sobre Adam, pero también sobre las personas que lo aman, los que lo rodean. La esquizofrenia está presente, pero no sólo hablamos de eso.

-Antes de escribir esta historia ¿conociste algún caso?

-No.

En las notas de la autora que se incluyen en el libro, Julia Walton destaca: "Si bien la historia de Adam es una ficción, la esquizofrenia es un trastorno serio y complicado que afecta a millones de personas en todo el mundo. Es importante señalar que la gran mayoría de la gente que lucha contra esta enfermedad mental no es violenta y no constituye un peligro para los demás."

-¿Consultaste a especialistas para sumergirte en el universo de Adam?

-Sí, consulté con dos médicos para crear una descripción precisa de los ensayos clínicos con medicamentos, pero para mi investigación sobre la esquizofrenia confié en gran medida en manuales médicos, revistas y artículos que encontré en la biblioteca. Además, creé el fármaco ficticio ToZaPrex al investigar los efectos secundarios de algunos medicamentos diferentes que actualmente se usan en el mercado para tratar la esquizofrenia.

-¿Considerás que aún hoy es un tema tabú hablar sobre salud mental en niños y jóvenes?

-Sin duda, la salud mental en niños y adultos es un tema muy difícil de abordar porque todavía hay mucha información errónea al respecto. Las historias sobre personajes reales con enfermedades mentales ayudan a eliminar los estigmas asociados con ellas. No hay que tener miedo a pedir ayuda. Uno no está solo.

Cada capítulo de Mensajes en las paredes del baño se presenta como una carta al terapeuta, como si se tratase de un diario íntimo. "Responderé a tus preguntas, pero no lo haré durante las sesiones, sino aquí, sobre papel, donde pueda releer lo que he escrito ante de entregártelo. De esta forma, podré editar lo que verás y evitar decir cosas que puedan hacer que me echen a patadas del ensayo clínico. No siempre digo lo que realmente siento cuando hablo con alguien," escribe Adam.

-¿Cómo decidiste la estructura del libro?

-Recuerdo haber escrito esa primera entrada en mi hora del almuerzo, y así fue como salió. Adam sólo quería contar su historia a alguien. Y esa fue la razón por la que respondió por escrito y no a través del diálogo. La razón principal por la que este formato funcionó mejor que una narración en primera persona es porque le permitió a Adam ser completamente él mismo sin sacrificar los detalles. El terapeuta se convirtió en una caja de resonancia para cada emoción y experiencia, lo que me permitió profundizar para dar a los lectores una comprensión real de su lucha. También es importante tener en cuenta que comencé a escribir la historia en mi cubículo mientras se suponía que debía estar haciendo un trabajo "real", por lo que creo que el formato de la historia podría tener algo que ver con el hecho de que escribí a borbotones y esperando a que no me atrapen. Resulta mucho más fácil esconder un documento en una computadora de trabajo si parece que estás redactando un correo electrónico.

-¿Cuál fue el mayor desafío a la hora de construir un personaje como el de Adam?

- Para mí era importante mostrar las cosas que a Adam le gustan de él y las que no, incluida su enfermedad mental. El mayor desafío fue el mismo que te surge a la hora de crear cualquier personaje: hacerlo real, creíble. Obviamente, la esquizofrenia es una gran parte de él, pero no quería que fuera la única pieza. Intenté contar su historia, a pesar de su enfermedad, que los lectores se conectaran con él, incluso si no entendían de qué se trata la esquizofrenia. Busqué crear un nivel alto de empatía.

-Y los otros personajes ¿cómo los desarrollaste?

-Comencé con personas que conocía y las construí a partir de allí. Maya, tiene algunos de los rasgos de mi marido y Adam tiene algunos de los míos. Me gusta poner una semilla de verdad en mi ficción.

-¿Seguirás escribiendo para el público YA?

-Uno de los proyectos en los que estoy trabajando ahora es una novela corta. Otra es una novela para adultos. Y otro es un libro ilustrado para niños. Pero el universo YA es donde está mi corazón ahora, me interesa mucho. Hay algo tan hermoso e intenso sobre la ficción para jóvenes. Como lectora, este tipo de literatura da la libertad de recordar cuando sentía las cosas intensamente en momentos que realmente formaron mi vida.

-Entonces no quedan dudas de que volverás a escribir una novela para jóvenes.

-Sí, se trata de un relato contemporáneo, una historia de amor. Esto es todo lo que puedo decir, por ahora.

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