Los Sonámbulos: la ciencia observada con humor

Gustavo Bendersky, intérprete único de todas las variantes de la teoría astronómica hasta mediados del siglo XX
Gustavo Bendersky, intérprete único de todas las variantes de la teoría astronómica hasta mediados del siglo XX
Juan Garff
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20 de enero de 2018  

Los Sonámbulos / Autor y director: Cristian Palacios / Intérprete: Gustavo Bendersky / Vestuario: Susana Zilbervarg / Iluminación: Leandra Rodríguez / Sala: Centro Cultural de la Ciencia (C3), Godoy Cruz 2270 / Funciones: domingos, a las 18 / Nuestra opinión: buena

Se anuncia una conferencia magistral del profesor XxfZZ sobre la historia de la ciencia. El gran auditorio se presta para la exposición académica. El estrecho escenario carece prácticamente de accesorios teatrales, es antes bien una tarima ampliada para dirimir cuestiones trascendentes del conocimiento humano.

Y el eminente catedrático se presenta efectivamente con esa intención. Presenta un resumen de los hitos en el largo camino de la explicación del funcionamiento del universo en que vivimos. Lo que decididamente no logra es el tono aburrido de la exposición magistral. Y si llega a dormirse él mismo, influido por un espíritu maligno, serán los mismos chicos del público los que lo despierten con un llamado atronador.

Especie de stand up ampliado con algunos recursos escénicos, Los sonámbulos es una obra que lleva los hechos reales de la historia de la ciencia al lenguaje del humor. En verdad, son casi una excusa para poder reír. Pero a la vez les otorgan una cara más amigable a personajes como Ptolomeo o Anaxímenes.

No cabe esperar que los chicos salgan con una idea clara de las teorías de Aristarco de Samos o Einstein, del Big Bang o de la fuerza electromagnética. La larga lista de pensadores de la ciencia desfila en el discurso apenas con mención de las palabras claves de sus elucubraciones. No hay tiempo para más, si se los quiere incluir a todos. Sirven sí como disparadores de expresiones de humor, de momentos lúdicos que ilustran y divierten, aunque no expliquen demasiado.

El texto de Cristian Palacios se inspira en la homónima historia de la cosmogonía de Arthur Koestler y pone el relato en boca de un personaje tomado de Las cosmicómicas, de Italo Calvino. De este cruce surge la puesta de la Compañía General de Fósforos con un gran despliegue histriónico de Gustavo Bendersky, intérprete único de todas las variantes de la teoría astronómica hasta mediados del siglo XX. Si de lanzar nombres y conceptos se trata, se podría haber avanzado más también, hasta llegar a cuestiones tan contemporáneas y fascinantes como el gran colisionador de hadrones. Pero la propuesta vale, los chicos del público seguramente verán con más simpatía la teoría geocéntrica cuando les toque estudiarla.

Por: Juan Garff

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