Sueño cumplido: 30 argentinos completaron el Dakar, en la prueba más dura desde que se organiza en Sudamérica

Kevin Benavides llega a La Cumbre en segundo lugar: nunca un argentino arribó mejor ubicado entre las motos. Cavigliasso fue escolta en cuatriciclos
Kevin Benavides llega a La Cumbre en segundo lugar: nunca un argentino arribó mejor ubicado entre las motos. Cavigliasso fue escolta en cuatriciclos Fuente: AFP
Fernando Vergara
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21 de enero de 2018  

CÓRDOBA.– Después de dos semanas de competencia, una travesía por tres países y casi 9000 mil kilómetros recorridos, la línea de llegada en un Rally Dakar aglutina decenas de sensaciones encontradas. La mayoría de ellas con la algarabía y el orgullo de haber arribado a la meta, no sin antes recordar las desventuras que pone en el camino una competencia tan exigente. Cada uno con su historia y un objetivo puntual, los argentinos completaron un raid que tuvo al salteño Kevin Benavides y al cordobés Nicolás Cavigliasso como los más destacados con los segundos puestos en motos y cuatriciclos, respectivamente.

El final del recorrido extremo, en La Cumbre, encontró entre abrazos a buena parte de los competidores albicelestes. Fueron 30 los que consiguieron acabar su sueño. Sebastián Halpern fue el mejor ubicado entre los coches con su 9ª posición, delante de otro mendocino, Lucio Álvarez. “Hicimos un gran Dakar. Nos divertimos y es lo más importante. El resultado fue muy satisfactorio porque además lo terminamos. Lo más complicado fue salir adelante en las dunas del desierto peruano. Creo que hubo demasiada arena, pero así es el Dakar”, analizó Halpern. “En la última largada le dije a Sebastián que mirásemos a los costados. No lo podíamos creer: de un lado Sainz, del otro Peterhansel, más allá Despres, Al Attiyah”, añadió el copiloto Eduardo Pulenta.

Después de estar al borde del abandono, con vómitos y mareos en La Paz, Orly Terranova (Mini) también completó la prueba.

Uno de los momentos más simbólicos lo protagonizó José Blangino, cuyo Dakar comenzó mucho antes que el 6 de enero en Lima. El cordobés, a bordo de un Rastrojero, llegó a la meta después de haber partido de su casa el último 28 de diciembre. Así, el Año Nuevo los encontró en Nazca, en el sur de Perú. “Una familia nos abrió sus puertas y ahí lo celebramos”, contó. Con un equipo de apenas cinco personas, Blangino valoró cada una de las etapas. “Fuimos paso a paso, sin apurarnos. Pudimos sortear todos los obstáculos, fundamentalmente las dunas. Si el Dakar sigue en la Argentina habrá Rastrojero para rato. Si se va, lo veo difícil”, explicó el dueño de una fábrica de cerámicos.

Uno de los momentos más graciosos a metros del parque cerrado ocurrió cuando Tom Coronel, uno de los personajes simbólicos de esta competencia junto a su hermano Tim, se acercó para abrazar a Blangino. “¡Eres mi héroe!”, le dijo el holandés. “¡Gracias, culiao!”, le respondió el dueño del Rastrojero. ¿Cómo se entienden?, les consultaron. “El cordobés es un idioma universal”, devolvió el local entre carcajadas.

Mezclado entre las motos, la emoción se trasladó a Benavides, que concretó una sobria actuación. Sin embargo, pese a obtener la última etapa, la celebración quedó en manos del austríaco Matthias Walkner (KTM). El salteño precisaba recuperar cerca de 22 minutos en los 120 km de especial cronometrada de la última jornada. Aunque se adueñó del tramo no pudo remontar la desventaja con Walkner y se quedó casi a 17 minutos de él. “Sabía que si no pasaba nada raro me iba a resultar difícil alcanzarlo. Pero me di un gran gusto y el sabor de boca es bueno. Las sensaciones que me llevo son excelentes”, dijo Benavides.

Al ser consultado sobre el futuro, el corredor de 29 años lo vislumbró con optimismo. Se convirtió en el sudamericano mejor ubicado en la historia del Dakar en motos. “Es un honor y eso me demuestra que se puede. Voy a volver porque tengo un sueño todavía más grande y es ganarlo”, confesó.

Igual de satisfactoria resultó la actuación de Cavigliasso, la sorpresa albiceleste en cuatriciclos. “Mi objetivo es llegar a la meta”, había dicho en la previa. No sólo lo consiguió, sino que además fue el mejor debutante en la historia de esta categoría. Por delante quedó el chileno Ignacio Casale, ya consagrado en 2014. “Fue muy duro. No conocía de qué se trataba esto, pero sentí una adrenalina impresionante. Me entrené muy bien para competir y terminamos con una buena labor”, explicó Cavigliasso, ganador de tres etapas.

También en cuatriciclos, otro cordobés, Jeremías González Ferioli (22 años) fue uno de los destacados de la armada argentina y completó el podio. “Terminar en casa y encima entre los tres mejores me pone contento. Lo más duro del Dakar fue atravesar largos enlaces tiritando de frío. Cumplí mi objetivo”, enfatizó.

El debutante santafecino Leonel Larrauri fue uno de los albicelestes que más dificultades tuvo que sortear: en la meta nunca pudo contener el llanto. “No sé de dónde saqué la fuerza para seguir. En las últimas noches dormimos una o dos horas. Llegamos al final y estoy feliz”.

También entre lágrimas llegó el debutante Juan Rojo (51º). A los 20 años fue el piloto más joven entre los 335 participantes, y logró llegar al final. “Trabajé un año entero para esto. No lo puedo creer, me maté para llegar acá. Sufrí mucho y el momento más duro fue en Bolivia, no podía soportar el frío y la lluvia. Dormí dos horas por día, pero di todo”, confeso el riojano a la nacion sin ocultar la emoción.

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