El futuro del Dakar está muy lejos de ser verde

Pablo Vignone
Pablo Vignone LA NACION
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21 de enero de 2018  

Rumbo a la meta: el Peugeot de Carlos Sainz cerca de la llegada en Córdoba
Rumbo a la meta: el Peugeot de Carlos Sainz cerca de la llegada en Córdoba Fuente: AP

"Fecha de vencimiento no tiene, pero la industria automotriz va en una dirección distinta". La reflexión del francés Bruno Famin, el director deportivo del exitoso Team Peugeot Total, sobre el futuro del Dakar, fue formulada en Lima, dos semanas atrás, antes de la largada. Por entonces, aunque una tercera victoria consecutiva era todavía un sueño, el destino ya estaba trazado. La marca del León abandona el Dakar, probablemente para no retornar, porque los senderos divergen.

Peugeot le da la espalda al Dakar como se la dio, pocos meses atrás, al otro gran clásico francés del automovilismo, Le Mans, al que renunció a regresar; su elección parece curiosa: el rallycross no es extremadamente popular ni posee tanta repercusión. Pero a partir de 2020, el campeonato será solo para autos eléctricos, una decisión que le calza a la estrategia industrial de la marca, que planea para 2023 que el 80 por ciento de su producción europea sea eléctrica.

Eligieron un camino paralelo al de otras marcas como Audi, Jaguar, Renault, Nissan, Mercedes o Porsche que ya tienen -o lo tendrán a la brevedad- un equipo en la Fórmula E. En cualquier caso, la industria automotriz está lidiando con los desafíos de la autonomía eléctrica: hacer caminar sus coches todo lo que se pueda antes de agotar las baterías.

El rallycross, una especialidad de sprints muy cortitos, es un terreno ideal para experimentar esa vanguardia; Le Mans y el Dakar, por el contrario, no. Recién en 2019, en su quinta temporada, la Fórmula E dispondrá de coches que puedan completar la distancia de una carrera con el total de la carga eléctrica que dispongan.

Será muy interesante ver qué depara el futuro. El Dakar cumplió 40 años, es difícil vislumbrar su decadencia; en 2019 continuarán Toyota y Mini, lo mismo que la masa de incondicionales que con entusiasmo y dinero riegan las venas de esta prueba extrema. Pero hasta Etienne Lavigne, su director, acepta que el Dakar está muy lejos de volverse verde.

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