Ante más de un millón de fieles, el papa Francisco cerró su visita a Perú

La última misa del Papa fue multitudinaria
La última misa del Papa fue multitudinaria Fuente: AFP - Crédito: Vicenzo Pinto
Elisabetta Piqué
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21 de enero de 2018  • 20:14

LIMA.- Francisco cerró hoy su visita a Perú con una misa ante 1.300.000 fieles, el evento más multitudinario vivido por este país en los últimos años y el más masivo de su gira a América latina, que comenzó el lunes en Chile.

En la ceremonia, a la que asistió el presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski y fieles venidos desde todo el Perú, el Papa volvió a llamar a los peruanos a no ser indiferentes ante los últimos y condenó "la globalización de la indiferencia".

"Mirando la ciudad podríamos comenzar a constatar que existen «ciudadanos que consiguen los medios adecuados para el desarrollo de la vida personal y familiar -y eso nos alegra-, el problema está en que son muchísimos los "no ciudadanos", "los ciudadanos a medias" o los "sobrantes urbanos" que están al borde de nuestros caminos, que van a vivir a las márgenes de nuestras ciudades sin condiciones necesarias para llevar una vida digna y duele constatar que muchas veces entre estos «sobrantes humanos» se encuentran rostros de tantos niños y adolescentes. Se encuentra el rostro del futuro", dijo.

"Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana", advirtió. "Jesús sigue caminando por nuestras calles, sigue al igual que ayer golpeando puertas, golpeando corazones para volver a encender la esperanza y los anhelos: que la degradación sea superada por la fraternidad, la injusticia vencida por la solidaridad y la violencia callada con las armas de la paz", clamó, en un sermón en el volvió a condenar asimismo el "grave pecado de la corrupción.

Francisco habló así desde la base aérea Las Palmas de esta capital, una explanada rodeada por cerros desérticos donde se veían a lo lejos las casitas que se levantan en los "pueblos jóvenes", como llaman aquí las villas miserias. Sitios de Lima donde reina la miseria, que contrastan dramáticamente con barrios ricos de Lima como San Isidro o Miraflores.

"Una bendición"

"Francisco es una bendición para Perú", dijo a LA NACION Zulma Ríos, que como los miles que asistieron a la misa, esperó horas debajo de un sol abrasador. Bomberos aliviaban el calor regando a la alfombra de gente con mangueras. A la llegada de Francisco en papamóvil, la mutitud estalló en fiesta y cantos. "Francisco, amigo, Perú está contigo", gritaba la multitud, que también entonó todo el tiempo un cántico futbolero: "¡Cómo no te voy a querer, cómo no te voy a querer, cómo no te voy a querer papa Francisco, si eres el vicario de Cristo que nos viene a ver!".

Terminada la celebración, marcada por un clima de gran recogimiento, el Papa agradeció a los obispos, los organizadores, voluntarios y al presidente Kuczynski por sus tres dias en Perú. Y alentó los peruanos, finalmente, "a no tener miedo a ser los santos del siglo XXI" y a cuidar la esperanza y permanecer unidos.

"Hermanos peruanos, tienen tantos motivos para esperar, lo he visto, lo he «tocado» en estos días. Cuiden la esperanza", pidió. "No hay mejor manera de cuidar la esperanza que permanecer unidos, para que todos estos motivos que la sostienen, crezcan cada día más. La esperanza en Dios no defrauda Los llevo en el corazón. Que Dios los bendiga. Y, por favor, les pido que no se olviden de rezar por mí", se despidió.

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