Sturzenegger ratificó que la baja de tasas de interés será "gradual"

"La baja me parece que tiene que ser medida y gradual, mirando los datos", dijo Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central
"La baja me parece que tiene que ser medida y gradual, mirando los datos", dijo Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central Fuente: Télam
Florencia Donovan
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22 de enero de 2018  • 19:08

Los analistas privados anticipan un enero complicado en materia de inflación, sin embargo, el presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger, ratificó que la entidad seguirá con su política de baja de tasas de interés, aunque lo hará "gradualmente".

"La baja me parece que tiene que ser medida y gradual, mirando los datos", dijo Sturzenegger durante su presentación del Informe de Política Monetaria (IPOM). "Esa es la visión, porque me parece que esa es la visión que tiene el Central sobre cómo va a ser la inflación en 2018", continuó ante una consulta de LA NACION.

Media hora antes de que comenzara la conferencia en el Salón Bosch del BCRA, el mercado ya se estaba anticipando a una política monetaria algo más laxa: el dólar, que en las últimas ruedas parecía haberse estabilizado, trepó unos 13 centavos a $ 19,42 en bancos y casas de cambio. Y, para los operadores podría seguir subiendo mañana si es que el BCRA recorta su tasa de interés de referencia, que hace dos semanas colocó en el 28% anual, ya 0,75% por debajo de los valores de diciembre.

El discurso de Sturzenegger ante economistas y la prensa pareció apuntar casi exclusivamente a justificar por qué el Central bajó las tasas a comienzos de año, luego de que la inflación de diciembre cerrara bastante por encima de lo estimado y, al mismo tiempo, dejó abierta la posibilidad de pensar que podría seguir recortándolas un poco más en los próximos meses. Incluso contra lo que sugeriría la lógica en un momento en que las expectativas de inflación del mercado están al menos cuatro puntos por encima de la nueva meta del 15% establecida por el Poder Ejecutivo, y que el Gobierno intenta disciplinar las negociaciones paritarias, incluso evitando todo tipo de cláusulas gatillo.

"Vamos a trabajar para que la inflación sea ese 15% y que los trabajadores estén tranquilos en pos de ese sentido", se alineó Sturzenegger, al ser consultado sobre con qué aumento salarial el Central cumpliría con su meta de inflación.

El corazón del argumento de Sturzenegger para seguir bajando gradualmente las tasas es que la tasa de interés real (esto es, descontada la inflación) con la que la entidad monetaria está arrancando este año es del 10,5%, muy superior a la que tenía a comienzos de 2017, que era del 3,9%. "Hoy -subrayó Sturzenegger- arrancamos con una tasa real sustancialmente más alta y con una menor previsión de aumento de precios regulados para el año con respecto a lo que fue 2017".

El año pasado, el BCRA calculó que los precios regulados -tarifas de gas, agua, electricidad- escalaron en un 38,7%, mientras que para 2018 están previendo que suban 21,8%. "Los aumentos [que se adelantaron en 2017] nos ayudan para 2018 y para 2019, porque lo de 2019 se anticipó para 2018. Casi les diría que, a partir de segundo semestre de 2018, no va a haber subas de tarifas", explicó.

Para Sturzenegger fue en parte culpa del mayor incremento "no previsto" de precios regulados lo que hizo que en 2017 el Central se desviara en casi ocho puntos de su meta de inflación prevista para el período. Al menos, dijo, 2,1 puntos porcentuales se explicaron por las subas de tarifas. "Fue un shock de regulados que no habíamos anticipado", se sinceró.

Pero está convencido de que en 2018 no sucederá lo mismo. Y, pese a que el Indec informó que la inflación de diciembre fue de 3,1% -cuando el BCRA originalmente había prometido que para entonces no sería más del 1% mensual- y que los analistas ya prevén un enero con una escalada de precios generales de por lo menos 2%, dejó entrever la posibilidad de que la baja de tasas continuará.

En tal sentido, consideró que en algo influye el cambio de meta de inflación, que pasó por presión del resto del gabinete económico del 10% al 15% para este año, pero sobre todo intentó sustentar el cambio de política monetaria desde lo técnico. En otras palabras: más que en respuesta a una presión del ala política, serían los números los que ayudan a convalidar un proceso de relajamiento de la política monetaria.

El aumento fuerte de tasas en 2017 se dio, dijo Sturzenegger, para quebrar una tendencia de la inflación núcleo -la que no contempla precios regulados ni estacionales- que no salía del 1,7% mensual. Eso ya se logró, explicó. Pero, además, este año para el Central el punto de partida es mucho mejor que el de 2017. Mientras que la inflación interanual en diciembre de 2016 era del 36,6%, 2018 comienza con un piso mucho más bajo, del 24,8%.

Del mismo modo, mientras que la inflación núcleo en el cuarto trimestre del 2016 era del 23,1% anual, a fin de 2017 estaba ya en 18,5%. Incluso el tipo de cambio real multilateral era a fines del año pasado poco más bajo que el de 2016: 90,7 versus 90,3. Y todo, además, en un escenario en el que se prevé menores subas de precios regulados y en el que las tasas de interés reales son 6,6 puntos porcentuales más altas.

"Nos encontramos a principios de 2018 con una política monetaria muy dura, con un promedio de inflación núcleo de 1,4% mensual; se quebró el objetivo de 1,7%. Con lo cual, lo empezamos a anticipar en nuestros comunicados, justifican el movimiento de tasas que hicimos en la última reunión de la política monetaria, que se anticipa la posibilidad de reducir la tasa o ir a niveles más bajos, por el cambio de metas de inflación que se anunció a fin de año", dijo Sturzenegger.

Aunque en el mercado creen que será difícil que el Central cumpla con su meta del 15%, Sturzenegger también buscó enviarle un mensaje a los gremios. Y así, el economista, que el año pasado había sido uno de los grandes impulsores de la "cláusula gatillo", esta vez se mostró alineado con el nuevo discurso oficial. Y dijo que, a diferencia de 2017, año en el que la inflación debía bajar casi 20 puntos para cumplir con la meta del 17%, "hoy la diferencia entre dónde arrancamos y qué necesitamos buscar son menores".

Y sentenció: "Estamos en condiciones de tener negociaciones sin gatillo. Estamos para trabajar si alguien firma paritaria sin gatillo".

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