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Una casa en Tigre con taller que es un homenaje a la cultura popular

Silvina Bidabehere
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24 de enero de 2018  

"Mi papá era coleccionista y mi abuelo también", nos cuenta Consuelo Vidal, reconocida artista tigrense con una obra inspirada en la vegetación y sus simbolismos, su infancia en este pueblo ribereño y los veranos en el campo.

"Papá se especializaba en facones, rastras, platería. Era un coleccionista en serio; nada que ver con los cachivaches que junto yo", se ríe, mientras cuenta historias de su padre y su abuelo, ambos nacidos y criados en Tigre. "Mi abuelo partía en tren a Retiro a buscar antigüedades locales, y luego fundó el Museo de la Reconquista, que todavía persiste sobre la calle Liniers".

La casa sobre pilotes está a metros de un brazo del Río Tigre.
La casa sobre pilotes está a metros de un brazo del Río Tigre. Crédito: Magalí Saberian

Consuelo nos recibe con su marido, Tester, también artista. Juntos fundaron Club Albarellos, donde promueven el arte y él tiene su taller. La casa es el resultado de un legado y una vida en la que el arte, los objetos que los emocionan y el color hilvanan un estilo que tiene algo que no se ve y que en algunos lugares se le dice "magia".

"Me crié un poco acá y otro poco en el campo, con la pava inmensa para el mate, los enlozados y la cocina económica. Yo, a todo eso, le sumé el color: nunca podría vivir en espacios monocromáticos".
"Me crié un poco acá y otro poco en el campo, con la pava inmensa para el mate, los enlozados y la cocina económica. Yo, a todo eso, le sumé el color: nunca podría vivir en espacios monocromáticos". Crédito: Magalí Saberian

Como en la casa no hay comedor formal, la cocina es generosa. Su mesa central y las sillas fueron restauradas y pintadas por los dueños de casa. Las paredes se van poblando de tesoros encontrados por Consuelo, desde fuentes hasta frascos de galletitas antiguos.

Las alacenas tienen puertas de hierro, el mismo material de la campana, todas obra de un herrero amigo.
Las alacenas tienen puertas de hierro, el mismo material de la campana, todas obra de un herrero amigo. Crédito: Magalí Saberian

"Nosotros tenemos una dinámica familiar en la que no hay horarios fijos. Habitamos nuestra casa con intensidad". Y se nota. Cada rincón te obliga a acercarte y mirar en detalle las paredes, las estanterías y descubrir objetos de otras épocas, como una suerte de santuario doméstico.

"Siempre me fascinó esa estética de las casas de pueblo, que nadie mira porque se las considerada poco sofisticadas", dice Consuelo.
"Siempre me fascinó esa estética de las casas de pueblo, que nadie mira porque se las considerada poco sofisticadas", dice Consuelo. Crédito: Magalí Saberian

Los cisnes eligen pareja y siguen juntos hasta que se mueren. Yo trabajo mucho el romanticismo, el amor eterno; los cisnes son el emblema de todo eso.
Consuelo

Arriba, un mueble tipo alacena ("Costo: 100 pesos", ríe Consuelo) rescatado en equipo con su hermana. Juntas forman Las Vidalas, restauran e intervienen muebles a pedido.

Un hogar que se mueve

"La casa vive en constante transformación, y como hacemos todo nosotros (pintamos, ponemos mosquiteros, contramarcos en las ventanas), vamos de a poco".

El cambio más importante fue el cerramiento de hierro y vidrio que separa la cocina del living. Antes era todo un único gran ambiente.

Las aberturas que dividen los ambientes fueron conseguidas en una venta de demolición y adaptadas después.
Las aberturas que dividen los ambientes fueron conseguidas en una venta de demolición y adaptadas después. Crédito: Magalí Saberian

Como esta es una casa sencilla de barrio, los dormitorios no venían con placards integrados. Nosotros resolvimos hacer el del cuarto de Isidoro con puertas de demolición".

Las puertas del placard tienen la pintura original de cuando fueron compradas, así que lucen distintos tonos.
Las puertas del placard tienen la pintura original de cuando fueron compradas, así que lucen distintos tonos. Crédito: Magalí Saberian

En el cuarto de Consuelo y Tester, una obra de ella sobre la cama y cómoda restaurada con cajones en distintos colores.
En el cuarto de Consuelo y Tester, una obra de ella sobre la cama y cómoda restaurada con cajones en distintos colores. Crédito: Magalí Saberian

"Los jardines con helechos, monsteras, malvones y geranios en macetas con forma de cisne, los altares de vírgenes para buen augurio a pescadores, los carteles fileteados... Para algunos son kitsch, a mí me inspiran".

Jardín con sorpresa

"Para afuera elegí el malvón, el floripondio, las achiras, el jazmín y la madreselva. Si vas por mi barrio, ves que son las plantas que crecen cómodas, quizás en macetas en forma de cisne, que también son parte de mis trabajos".
"Para afuera elegí el malvón, el floripondio, las achiras, el jazmín y la madreselva. Si vas por mi barrio, ves que son las plantas que crecen cómodas, quizás en macetas en forma de cisne, que también son parte de mis trabajos". Crédito: Magalí Saberian

Acá, como se estila en estos pagos, la cocina y el living están en el primer piso y hay que bajar la escalera para ir al jardín. Y este esconde algo más que salvador verde: un taller que Consuelo hizo con sus propias manos (y las de un amigo albañil) para separar su rutina de trabajo de la de su casa.

"Cuando salgo con la bici veo los altares, patios, me cruzo con un artesano del Delta, con una viejita que cuida su jardín. Todo eso tiene un lugar en lo que hago". Y lo que hace tiene lugar en este taller
"Cuando salgo con la bici veo los altares, patios, me cruzo con un artesano del Delta, con una viejita que cuida su jardín. Todo eso tiene un lugar en lo que hago". Y lo que hace tiene lugar en este taller Crédito: Magalí Saberian

"Mi idea era construir algo que se fundiera en el paisaje y que fuera bien propio del lugar". Por eso las cenefas, la chapa y los pilotes, esenciales para cuando la sudestada deja el jardín bajo agua.

"Gracias" dice el filete de colores, lo primero que vemos cuando subimos los tres escalones que conducen al taller.
"Gracias" dice el filete de colores, lo primero que vemos cuando subimos los tres escalones que conducen al taller. Crédito: Magalí Saberian

Nuestra anfitriona se entusiasma mostrándonos libros de culturas indígenas. Pero ahora está trabajando en retablos con vírgenes, algo artesanal que explora con fervor.

"Me inspiran los altares que se arman en la calle y su simbología: desde el Gauchito Gil hasta los amuletos antiguos. Esa sensación de protección que todos necesitamos en algún punto, que nos une más allá de la religión".

"Mi taller es refugio, pero abierto. Me gusta que quienes compran mis cuadros vivan este espacio, su naturaleza, su música: el entorno integra el proceso, es esencial en mi obra".
"Mi taller es refugio, pero abierto. Me gusta que quienes compran mis cuadros vivan este espacio, su naturaleza, su música: el entorno integra el proceso, es esencial en mi obra". Crédito: Magalí Saberian

"Uno no compra arte como algo utilitario: compra por emoción, por intuición. Entonces, conocer al artista detrás de la obra y su lugar de trabajo, me parece tan parte de la obra como el cuadro en sí".

En un alto de la producción, Consuelo confiesa que por lo general hay mucho más caos, pero que ordenó un poco para esta nota.
En un alto de la producción, Consuelo confiesa que por lo general hay mucho más caos, pero que ordenó un poco para esta nota. Crédito: Magalí Saberian

Nos llaman la atención los contramarcos celestes. "Los encontré en una demolición. Enseguida tuve la idea de pintarlos y dorarlos a la hoja".

Junto a la puerta, celosías "viejitas" revisten la pared. Lentamente, la chapa irá desapareciendo bajo maderas de distinto tipo y color, a medida que Consuelo las vaya encontrando en su recorrido diario.
Junto a la puerta, celosías "viejitas" revisten la pared. Lentamente, la chapa irá desapareciendo bajo maderas de distinto tipo y color, a medida que Consuelo las vaya encontrando en su recorrido diario. Crédito: Magalí Saberian

En su arte, la dueña del taller resalta el valor de oficios tradicionales (el filete, la artesanía en madera, el dorado a la hoja, la labor de letristas), y la música con que acompaña estas labores, como la cumbia y el folclore. Aquí, las guirnaldas, las ventanas (rescate de demolición), la chapa, son parte de ese homenaje.

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