El Consejo de Seguridad de la ONU impone duras sanciones a Corea del Norte

Emilio Cárdenas
Emilio Cárdenas PARA LA NACION
(0)
25 de enero de 2018  • 01:41

Al finalizar 2017, la comunidad internacional envió una señal absolutamente inequívoca con la que exteriorizó su preocupación por la peligrosa mezcla de belicismo y armamentismo que caracteriza a la política exterior de Corea del Norte y a su extraño régimen.

Lo hizo a través de una panoplia de sanciones adoptadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por 15 votos a favor y ningún voto en contra, ni abstención de ningún tipo. Lo que es todo un mensaje de repudio universal a la política armamentista norcoreana.

De ese modo, por tercera vez en tan sólo un año, el Consejo de Seguridad de la organización internacional decidió incrementar la presión sobre Corea del Norte, en un despliegue que deja en claro su unidad de acción respecto de procurar que el patológico país asiático congele sus programas misilísticos y ponga fin a su desafiante política en materia de armas nucleares, a los que aún empuja en abierta violación de varias resoluciones explícitas del Consejo de Seguridad. Así como respecto a la necesidad de que Corea del Norte cese sus desestabilizadores ataques cibernéticos masivos a otros Estados.

En adelante, Corea del Norte sólo podrá importar una cantidad limitada de petróleo crudo y de productos refinados. Apenas el 21 % de lo que importara el año pasado. Duro. En esto, como siempre la clave está ciertamente en la voluntad de cumplimiento -y en la dosis de severidad operativa- que adopte China, su principal proveedor de esos bienes en un tráfico que se realiza a través del activo río Yalu que conforma parte de la frontera que separa a ambas naciones. La Casa Blanca, sin embargo, acaba de acusar también a Rusia de violar subrepticiamente esas sanciones.

Hasta ahora, China, cabe aclarar, no siempre mostró voluntad de presionar a Corea del Norte y a sus 25 millones de sometidos habitantes. Pero la cada vez más reprobable conducta de ese país parece haber agotado la paciencia de su enorme vecino.

Porque China presumiblemente teme que una crisis humanitaria en Corea del Norte de pronto derive en una hambruna que empuje a millones de coreanos del norte a escapar hacia China. Lo que generaría problemas muy complejos y derivaría en tener que afrontar los costos de esa explosión humana, que serían siderales.

Los Estados Miembros de las Naciones Unidas quedaron -además- autorizados por el Consejo de Seguridad a inspeccionar los buques que transportan combustibles a Corea del Norte. Aunque no en alta mar, como pretendían los Estados Unidos.

Las sanciones incluyen otra medida que luce particularmente dolorosa. La que decidió que ya no se podrá contratar desde el exterior mano de obra barata norcoreana, actividad que configura, en realidad, una de las principales "exportaciones" de Corea del Norte, cuyas autoridades retienen inhumanamente buena parte de los ingresos en moneda extranjera que obtienen sus expatriados por su trabajo. A la manera de impuesto o, más bien, de exacción. Los expatriados norcoreanos deberán, por lo demás, regresar a Corea del Norte en un plazo máximo de dos años.

Todas las exportaciones de Corea del Norte, cabe agregar, están bloqueadas. Esto es prohibidas. Esto sucede desde el mes de agosto pasado, incluyendo el carbón, el mineral de hierro, el plomo y los productos de la activa pesca norcoreana.

La presión de las sanciones económicas impuestas a Corea del Norte es cada vez más fuerte. Pero Corea del Norte no cede ante ellas. Quizás porque a la elite militar que domina efectivamente al país, ello le importa y afecta relativamente poco.

temas en esta nota

0 Comentarios Ver

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.