Mark E. Smith, el cantante de The Fall, murió a los 60 años

El visionario del post-punk lideró la banda de Manchester durante cuatro décadas
Kory Grow
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25 de enero de 2018  • 10:09

Mark E. Smith, el visionario del post-punk que lideró The Fall durante cuatro décadas, murió el miércoles a los 60 años.

“Anunciamos con mucho pesar el fallecimiento de Mark E. Smith”, dijo Pam Vander, manager de la banda, en un comunicado. “Falleció esta mañana en su casa. En los próximos días emitiremos un comunicado más detallado. Mientras, la familia de Pam & Mark piden privacidad en este momento tan triste.”

En parte hipnotizador musical, en parte un loco despotricando, Smith era una figura singular en el post-punk. Su acento de Manchester y sus irónicos juegos de palabras eran una de las características más consonantes de The Fall. Sus canciones eran odiseas hacia su ampulosa psique, marcadas por ritmos y melodías repetitivos. Su influencia resonó en la música de Pavement, Sonic Youth y la escena de dance-punk de Nueva York de principios de los 2000.

Un pensador vehementemente independiente conocido por su temperamento, Smith condujo a The Fall a lo largo de incontables formaciones y rostros, siendo el único miembro original. El grupo empezó con una versión ligeramente extravagante del sonido del punk, en línea con la revolución musical en Gran Bretaña en 1977, pero rápidamente se volvieron más arty, enfocándose en ritmos contundentes que le debían tanto al jazz callejero como al Krautrock y a la omnipresente voz de Smith.

El grupo nunca fue un éxito comercial (su mayor éxito fue un cover de “Victoria”, de los Kinks), pero generó un dedicado público de culto con sus giras frecuentes y el lanzamiento de 32 discos originales antes de la muerte de Smith. El trabajo más reciente del grupo, el ruidoso New Facts Emerge, de 2017, llegó al puesto Número 35 de los rankings británicos, pero no logró tener impacto en Estados Unidos.

Mark Edward Smith nació en Manchester, Inglaterra, el 5 de marzo de 1957. Cuando estaba en la escuela, empezó a usar la inicial de su segundo nombre porque “había como 10 Smiths en mi año”, le dijo a Mojo. Se hizo fan del rock de garage, à la Seeds y 13th Floor Elevators, y de grupos más experimentales como Can y Captain Beefheart, cuando era adolescente. Inicialmente quería cantar en un grupo de heavy metal, pero los grupos locales lo rechazaban diciendo que no sabía cantar, según AllMusic. Se mantenía trabajando como empleado en una oficina, y después en un puerto, antes de que se armara la primera formación de The Fall.

El grupo, que sacó el nombre de una novela de Albert Camus, editó su primer trabajo, el EP Bingo-Master’s Break-Out!, en 1978. Allí está su breve flirteo con un punk relativamente directo (“Psycho Mafia”) antes de mezclar los riffs lentos del género con ritmos cortados en el tema que da título al disco. “Repetition” quizás fuera la declaración de principios de Smith, puesto que gran parte de su música posterior se enfocó en cambios minimalistas, como hacían los músicos de Krautrock que Smith adoraba. (Una vez grabó “I am Damo Suzuki”, donde menciona al cantante de Can).

Desde entonces, el sonido de The Fall se volvió más abstracto y más definitivamente post-punk, empezando por su primer larga duración, Live From the Witch Trials, de 1979, y hasta su cuarto LP, Hex Enduction Hour, de 1982 -un período que encontró a Smith y sus compañeros de banda explorando todas las permutaciones del ruido y el monólogo. (“Yo no canto, yo sólo grito”, proclamaba en “Your Heart Out”, de 1979).

Una vez le preguntaron cómo escribía sus letras, y Smith le dijo a Mojo que era lo primero que hacía a la mañana, “sobrio como un juez”. “Más o menos la mitad, la hago así”, dijo, “la puedo hacer también en el estudio, a veces en una hora, a veces en media hora mientras el ingeniero pone una base.”

El grupo siguió mejorando con Perverted by Language, de 1983, que vio la llegada de la guitarrista norteamericana Brix Smith, entre varios cambios de formación en los últimos años. Mark E. Smith la había conocido ese año en un recital en Chicago, y se enamoraron y se casaron ese julio. Permaneció en el grupo hasta 1990, cuando la pareja se divorció; luego ella regresó durante unos años a mediados de los 90. “[Smith] era brillante para crear energía alrededor de la banda, y mantener a todos entusiasmados”, dijo una vez Brix Smith. “Su locura tenía un método. Así funcionaba la banda. No éramos U2.”

Mark guió al grupo hacia el territorio de la pista de baile en discos posteriores, que también los encontraron llegando a una masa crítica comercialmente. El mayor éxito radial de la banda llegó en 1988, con el lanzamiento de su fiel cover de “Victoria”, que Smith acicaló con una guitarra estática y una base de batería casi mecánica. Llegó al puesto Número 35 del ranking británico y atrajo algo de atención en MTV. Interesantemente, sin embargo, los singles que salieron de su disco más vendido en el Reino Unido, The Infotainment Scan, de 1993 -que tenía un cover de “Lost in Music”, de Sister Sledge, y “Glam Racket”, una broma sobre el glam rock que también funcionaba como una indirecta para el grupo de britpop Suede- no llegó al Top 40.

Pero la falta de éxito comercial nunca enfrió el espíritu infatigable de Smith. Cuando se rompió la cadera en 2004, insistió en seguir con una gira por Estados Unidos, en el que subía al escenario con muletas y cantaba sentado en una silla.

En el transcurso de cuatro décadas, The Fall editó literalmente docenas de discos -algunos de los cuales han sido elogiados como obras maestras por críticos, y muchos de los cuales fueron juzgados olvidables. Incursionaron en el garage rock ( Levitate, de 1997), la música dance (vean las new wave “Hit the North” y “Free Range”), el reggae (un cover bizarro de “Kimble”, de Lee Perry) y el rock conceptual ( I Am Kurious Oranj, acerca de Guillermo de Orange, con un dejo de William Blake). En el mundo de la música electrónica, Smith apareció como invitado en canciones de D.O.S.E. y Coldcut. Al igual que con la obra de Frank Zappa, la discografía de The Fall ha sido objeto de un debate encendido entre músicos de todo el mundo.

Fuera de los confines de The Fall, Smith compuso una obra de teatro musical acerca de la política papal, Hey! Luciani, que fue producida en Londres entre 1985 y 1986. Después grabó la canción del título como un single con un clavecín con The Fall. También compuso I Am Kurious Oranj como banda de sonido para un ballet del coreógrafo Michael Clark. Apareció en grabaciones de Gorillaz, Elastica y Edwyn Collins, entre otros, y actuó en varios cortos y programas de televisión, incluso tiene un papel en 24 Hour Party People.

Smith editó dos discos solistas, ambos con mucho recitado, The Post Nearly Man, en 1998, y Pander! Panda! Panzer!, en 2002. En 2010, publicó una autobiografía, Renegade: The Lives and Tales of Mark E. Smith.

Famosamente irascible, Smith alguna vez fue arrestado en 1998 por una acusación de violencia doméstica, mientras The Fall estaba de gira en Estados Unidos. Supuestamente había pateado, golpeado y ahorcado a su novia de esa época, la tecladista de The Fall, Julia Nagle, una semana después de que ella le hubiera dejado un ojo morado con un teléfono. Se declaró inocente, pero finalmente fue obligado a realizar sesiones de control de la ira y terapia por abuso de alcohol.

Smith se casó dos veces más después de Brix Smith: una vez con una empleada del club de fans de The Fall, Saffron Prior, y luego con la tecladista Elena Poulou, integrante de The Fall hasta 2016.

Cuando reflexionó sobre su vida y su carrera en 2016, tenía una determinación optimista, y dijo que no necesitaba fama. “Entiendo eso: yo debería tener una mansión y miles de chicas esperándome”, le dijo a Mojo. “Algunas personas quieren que gente que ni siquiera conocen vengan y les den tragos gratis y los adulen. Yo soy muy susceptible a eso. Imaginatelo cien veces. Se te mete en la cabeza. No, yo estoy bien así.”

Por: Kory Grow

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