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AgTech: un ecosistema innovador que busca construir su propio futuro

Innovaciones presentadas en el CREA Tech
Innovaciones presentadas en el CREA Tech Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima
Federico Bert
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27 de enero de 2018  

Hoy todos hablamos de AgTech y del concepto que le subyace, la innovación. Está de moda. Pero la innovación, entendida como la introducción de alguna novedad en algo, muchas veces "juntando mundos dispersos" - como lo escuché decir a Diego Golombek - es tan antigua como la humanidad. De hecho, ha sido la base de su progreso y seguramente sea la llave para su sostenibilidad. Por definición, la innovación puede estar en productos, procesos, organizaciones, etc. Sin embargo, hoy cuando hablamos de innovación solemos referirnos a personas promoviendo una propuesta de valor sobre la base de alguna tecnología. Sobre esto último se enfoca esta nota.

Afortunadamente, no sólo se habla sino que se hace. El famoso "ecosistema" AgTech, que abarca distintos actores, está cobrando vida. Sólo una muestra concreta de esto son las más de 150 propuestas de valor o emprendimientos que vimos pasar por CREA en los últimos dos años o el crecimiento en la cantidad de incubadoras, aceleradoras y fondos de inversión de la mano de iniciativas públicas y/o privadas (en algunos casos impulsadas por los mismos productores agropecuarios).

¿Cuál es el origen del fenómeno? Me permito un ensayo. Por un lado, nuevas generaciones que priorizan construir su propio futuro, con sus propias reglas, y que encuentran en el emprededorismo una posibilidad (¡no por ello la innovación va a venir sólo de jóvenes!). Se suma el abaratamiento y la accesibilidad a algunas tecnologías que baja barreras invitando hacer realidad ideas que antes parecían lejanas. Por otro lado, empresarios con capacidad financiera e interés por proyectar sus empresas o, simplemente, interesados en capturar parte del valor de las propuestas de los emprendedores. Ambos se retroalimentan. El estado también viene cobrando un rol importante, promoviendo y apoyando el emprededorismo y poniendo reglas al sistema.

Lo que está pasando es muy bueno para los productores, el sector y el país. La proliferación de emprendedores multiplica la oferta de soluciones tecnológicas para el empresario agroindustrial. Está claro que no todas tienen la misma relevancia y por ende no todas correrán la misma suerte. Pero sin dudas, dentro de la centena de cosas que vemos seguramente haya algunas soluciones a desafíos actuales o futuros. Por su parte, un emprendimiento exitoso deriva en una empresa consolidada que genera riqueza y da empleo (además de ofrecer una solución a los productores), aportando al desarrollo productivo, económico y social del país.

Además de multiplicarse la oferta tecnológica y la generación de empresas, este fenómeno tiene otros emergentes. Quizás el más importante sea la desconcentración y federalización del desarrollo tecnológico. La mayoría de los emprendimientos son desarrollados por personas o pequeños equipos, muchos de ellos del interior. Un agrónomo de Lincoln que identifica una oportunidad y se asocia con un informático de Río Cuarto para desarrollar una tecnología, trabajando la mayor parte del tiempo por Skype. Es probable que en unos años, varias de las tecnologías que usemos tengan su origen en un pequeño grupo de jóvenes del interior argentino que tuvo una idea relevante y logró hacerla realidad (en vez de en una empresa multinacional).

Ya todos sabemos que el gran desafío por delante es aumentar la producción minimizando el impacto sobre el ambiente. Los emprendimientos que vemos aparecer hoy serán clave para eso. Muchas de las propuestas de valor que se ven hoy apuntan a la eficiencia de la producción y la minimización de impactos. Sólo como ejemplo se puede mencionar a los emprendimientos que utilizan sensores y software para el manejo "de precisión" del ganado; sensores y actuadores para aplicar herbicida específicamente en donde hay malezas, imágenes y software para detectar necesidades de fertilización y aplicar las dosis de fertilizantes óptimas a cada metro cuadrado. Y hasta robots que pueden realizar controles de malezas sin usar fitosanitarios.

Consolidación

Necesitamos que la tendencia se consolide y convierta en un objetivo estratégico, del sector y del país. Así podremos generar nuestras propias soluciones tecnológicas -y porque no, exportarlas- y se hará un aporte al desarrollo socio-económico del país. Los productores agropecuarios pueden aportar directamente ya que son quienes viven los desafíos a resolver. Pueden ayudar a mejorar las propuestas de valor interactuando con los emprendedores, probando y adoptando las tecnologías. Eso es lo que tratamos de impulsar desde CREA. También es crítico el apalancamiento financiero para el desarrollo de las propuestas. Naturalizar la cultura de inversión en productores y otros actores puede dinamizar mucho el desarrollo del ecosistema. Todo esto puede acortar como nunca antes la distancia entre desarrollo tecnológico y realización del beneficio de la tecnología.

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