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El estilo de Eduardo Coudet prendió rápido en Racing

Christian Leblebidjian
Coudet ya le imprimió su sello a Racing
Coudet ya le imprimió su sello a Racing Fuente: FotoBAIRES
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27 de enero de 2018  • 18:09

En Boca sigue Guillermo Barros Schelotto, en River Marcelo Gallardo, en Independiente Ariel Holan (pese a la desprolija novela "Que me voy. que me quedo."), en San Lorenzo Claudio Biaggio y en Huracán Gustavo Alfaro. El que dio un golpe de timón fue Racing. No solo por el cambio de entrenador, sino por las características del nuevo equipo que se empezará a ver oficialmente ante Unión, en Santa Fe, por la 13ª fecha de la Superliga. Y Eduardo Coudet arrancó con todo, demostrando desde el primer entrenamiento un estilo más pasional y ofensivo del que llevaba adelante Diego Cocca. Los estilos son justamente eso: gustos, preferencias, búsquedas, intenciones que después los jugadores deben llevar adelante en el campo de juego. El Chacho pareció darle un impulso a un plantel que estaba frenado. Y no es común que, en un equipo, se vea tan rápido la mano de un entrenador, por más Racing siga en formación y tenga mucho camino por recorrer.

Cada uno tiene su libreto. Héctor Veira llegó a Boca en el verano de 1997 y dijo: "Después de 40 prácticas se va a empezar a ver el Boca que quiero". El fútbol no es una ciencia exacta, pero sorprendió que Coudet lograra ver tan rápido aspectos puntuales de su filosofía en Racing. Asumió el 3 de enero y debutó doce jornadas después frente a Temperley, en Mar del Plata. El 19 jugó frente a Independiente y pese a perder por penales, la Academia entregó muchos mensajes de Coudet: presión alta y ataques directos tras la recuperación; salidas desde el fondo que nacen de Musso incluso cuando el adversario va también a presionarlo bien arriba (hasta hubo retos en los amistosos del técnico hacia el arquero y Schlegel las veces que no salían jugando en corto y por abajo); laterales lanzados al campo rival y ataques respaldados. Racing asume riesgos, como hacía Central cuando lo dirigía Chacho. Y le puso emoción (y buena técnica) para remontar una derrota por 2-0 ante los Rojos.

Un entrenador también habla desde las incorporaciones, desde las características que busca para potenciar al equipo. Y Coudet apuntó a reforzar una zona donde Racing tenía un déficit: llegaron los centrales Donatti y Sigali; también incorporó futbolistas veloces que puedan hacer transiciones rápidas (Centurión, Neri Cardozo) y así además iba a tener más contento a Licha López, el capitán que no se había sentido cómodo dentro del estilo de los últimos dos entrenadores de Racing (Zielinski y Cocca).

Entre dobles turnos (y, a veces, triples turnos), Chacho estuvo cerca de llegar a los 40 entrenamientos, pero aún así -con la velocidad que se vive hoy- sorprendió que en tan poco tiempo Racing ya muestre varios sellos de su estilo protagonista.

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