El reencuentro después de 405 días: cómo fue recibido Carlos Tevez en su regreso a la Bombonera

El saludo de Carlos Tevez a la hinchada xeneize
El saludo de Carlos Tevez a la hinchada xeneize Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Patricio Insua
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27 de enero de 2018  • 23:30

Como si hubiese pretendido poner en pausa el infatigable transcurrir del tiempo, Carlos Tevez había lanzado una frase corta y simple el día de su regreso a Boca: "Nunca me fui". Como un guiño del destino para escenificar la fantasía de un calendario que no dejaba volar sus hojas, volvió a ponerse la casaca xeneize ante Colón en la Bombonera, el mismo rival y el mismo escenario de aquella vez, 405 días atrás, en la que se lo había visto por última vez vestido de azul y oro. Y como si el tiempo efectivamente no hubiese pasado, la gente gritó por su ídolo desde antes de que asome por el túnel con la cinta de capitán.

El 18 de diciembre de 2016, cuando fue reemplazado por Nazareno Solís a los 43 minutos del segundo tiempo, Tevez se despedía en silencio. Aunque podían intuirlo, los hinchas no sabían que ese era el adiós, que llegaría tardío con un video casero. Si para el reencuentro podía esperarse algún resquemor, la especulación quedó dinamitada poco antes de media hora para el inicio del partido: en el anuncio de la formación fue el más aplaudido. "La gente me trata igual que antes; siento ese amor y ese cariño", había dicho en su presentación. Y el estadio colmado ratificó sus palabras.

Dura entrada a Tevez y Roja

Sin el 10 en la espalda, sino con el 32 con el que hizo más de 100 goles en sus años en el fútbol inglés, en West Ham, Manchester United y Manchester City, se paró de arranque detrás de Walter Bou en el claro esquema 4-2-3-1 que dispusieron los Barros Schelotto. Por momento más cerca del ex Gimnasia y en ocasiones más asociado a Edwin Cardona, siempre estuvo más vinculado con ellos y con Cristian Pavón que con Naithán Nández y Wilmar Barrios, el dinámico doble pivote central del mediocampo.

Con varios impetuosos arranques del eje ligeramente hacia la izquierda, tuvo una clara chance de gol a los 19 minutos, después de una vistosa jugada con dos tacos, pero su remate se fue alto. Las manos en la cintura al promediar primer tiempo daban cuanta de un ahogo, pero pronto encontró aire para ofrecerse como alternativa de pase.

Gol de Nández con pase de Carlitos

Cuando a los 10 minutos del complemento los Mellizos hicieron ingresar a Julio Buffarini por Bou, Tevez quedó como centrodelantero, posición que ya había ocupado en algunas jugadas con el entrerriano en cancha. Pero no se quedó fijo ahí, entraba y salía, retrasándose, como en el pase a Nández para el segundo gol de la noche.

Por su nombre, por su ascendencia y por su jerarquía, Tevez fue en su regreso un foco ineludible. Para sus compañeros en cada ataque y para los rivales como una alarma siempre encendida. Su atrayente presencia duró todo el partido al completar los 90 minutos de juego.

El gol que se perdió el Apache

El año de Tevez en China fue de una gigantesca ganancia económica pero sabático en lo futbolístico, con menos de 20 partidos y un escaso puñado de goles en el Shanghai Shenhua. Los 405 días en los que el mundialista en 2006 y 2010 dejó de sentir la vibración año otra vez sintió subir desde los botines hasta la cabeza. Necesitaba regresar, y está otra vez donde quería estar.

Un regalo inolvidable para la pequeña hincha de Boca

La ovación de la Bombonera

La llegada al estadio

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