Polémica por la regla de calor extremo y el sorpresivo cierre del techo en la final del Abierto de Australia: la decepción de Marin Cilic

Fuente: AFP
Sebastián Torok
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28 de enero de 2018  • 14:30

MELBOURNE.- La final del Abierto de Australia se jugó bajo techo. Los oficiales del torneo informaron que el índice WBGT (Wet Bulb Globe Temperature), que combina factores como la humedad, el viento y la radiación solar, había superado el límite de 32,5. Fue curioso y polémico, porque, por ejemplo, pese al calor extremo que hizo el sábado en la ciudad no cerraron el techo para la final femenina entre Caroline Wozniacki (finalmente, la campeona) y Simona Halep (la rumana se deshidrató y pasó varias horas hospitalizada). Las condiciones indoor fueron una buena noticia para Federer que, en torneos con esa condición posee 272 victorias y 65 derrotas (80,7% de efectividad) y 23 títulos. Los números de Cilic son inferiores, aunque positivos: 109-54 (66,9%) y ocho títulos.

De todos modos, el balcánico no ocultó su crispación por la decisión de las autoridades. "Fue duro jugar por la primera vez en indoor en el torneo después de haberme preparado para jugar en el calor. La decisión pudo ser diferente. Fue difícil adaptarme al principio. Era mucho más fresco de lo que me esperaba. La diferencia es muy grande entre los 38 grados del exterior y los 23 o 24 del interior", se lamentó Cilic. Consultado sobre si el nuevo escenario favoreció a Federer, el croata apuntó: "Veo solamente lo que pasa de mi lado, no había estado en estas condiciones antes y he comenzado mal, perdiendo dos veces mi servicio. No protesté la decisión de la organización antes del partido porque no quería tener ningún pensamiento negativo y quería solo concentrarme en el partido".

Durante el primer Grand Slam del año hubo comentarios sobre cierto favoritismo de las autoridades del certamen con Federer. El suizo jugó, mayormente, en sesiones nocturnas, esquivando las altas temperaturas diurnas. El suizo quiso mantenerse al margen de cualquier polémica: "No estaba seguro de si era bueno para mí o no, jugar bajo techo o no. No me importó el calor, para ser honesto. Pensé tal vez que para un tipo más alto como Marin (Cilic), le iba a disminuir su velocidad más rápido durante todo el partido. No fue mi decisión. Me mantuvieron informado en el camino. Me sorprendió escuchar que tenían la regla de calor para un partido de la noche. Media hora antes del partido recibimos la noticia de que iba a ser bajo techo. Para mí no cambió nada en la preparación, para ser honesto. Estaba listo para cualquier condición".

En las redes sociales no pasó inadvertido que la final, que comenzó pocos minutos después de las 19.30, se jugara bajo techo y con aire acondicionado. El británico Jamie Murray, por ejemplo, publicó en su cuenta de Twitter: "No puedo creer que hayan cerrado el techo". El mensaje fue retuiteado por su hermano, Andy. Y hasta Chris Evert tomó ese tuit inicial y adicionó: "Yo tampoco".

"Es un torneo en abierto, como Wimbledon. ¿Por qué se cierra el techo?", se quejó el australiano Pat Cash en BBC Radio. "El partido entre Monfils y Djokovic se jugó en peores condiciones, era un horno, y no se cerró el techo Es una final de Grand Slam, no lo entiendo", añadió el español Alex Corretja en la cadena Eurosport.

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