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Puigdemont no cede: pedirá un "permiso especial" a la Justicia

El expresidente secesionista busca volver a Barcelona con inmunidad para ser investido; la fatiga de sus aliados
Silvia Pisani
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29 de enero de 2018  

MADRID.- Algunas voces dentro del independentismo catalán empiezan a cansarse de tanto juego y no lo ocultan. El prófugo de la Justicia Carles Puigdemont, sin embargo, no se da por vencido y saca nuevos conejos de la galera para que lo restituyan en el cargo de presidente regional sin correr el riesgo de que lo metan preso apenas pise territorio español.

El destituido "expresident" hizo saber ahora que pedirá "un permiso especial" al máximo tribunal español para poder llegar a Cataluña y ser investido en el cargo sin que antes lo pongan tras las rejas.

"Estamos trabajando en ese documento jurídico", confirmó Josep Rull, quien integró el destituido gobierno de Puigdemont y ha sido reelegido diputado por el independentista Junts per Catalunya, el mismo partido del expresidente que quiere volver.

Como en un minué, la maniobra sigue a la decisión previa del mismo tribunal de "impedir" la investidura de Puigdemont si este no se presenta "en persona" al Parlamento regional para la ocasión.

"Puigdemont no puede ser investido a distancia, ni por vía telemática ni con representación de otro legislador", sostuvo el Tribunal Constitucional (TC) español.

Cerradas las puertas para cualquier maniobra "a larga distancia", lo que hacen los militantes de Junts Per Catalunya es pedirle a ese mismo tribunal que busque "alguna solución" que permita que Puigdemont llegue al Parlamento "con todas las garantías de que no será detenido".

La cuestión tiene varios problemas. Uno de ellos es que el pedido parece violar la norma de "ley pareja para todos". Otro, que, hasta ahora, los jueces de la Audiencia Nacional se negaron a aceptar a Puigdemont en la causa "si no se presenta ante el tribunal".

Desde esa perspectiva, la pretensión parece un callejón sin salida. Pero los abogados del independentista han probado ser hábiles.

Con mayoría propia para ser votado gracias a los votos de su propio partido y los del también independentista Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Puigdemont es, hasta ahora, el único candidato propuesto para la sesión de investidura de mañana.

El problema es que hace cien días que vive en Bruselas, ciudad a la que huyó en secreto para evitar a la Justicia española, que le adjudica varios delitos relacionados con la secesión unilateral de Cataluña que impulsó en octubre pasado.

Puigdemont se ha obcecado en ser restituido en el cargo del que fue desplazado por esa misma razón. "Es lo que legítimamente corresponde", argumentó.

Sin embargo, en ERC, el otro partido cuyos votos son indispensables, se repiten las muestras de cansancio por la batalla jurídica y política alrededor de la ceremonia de mañana. "Claro que me gustaría ver a Puigdemont de nuevo en la presidencia. Pero más que eso prefiero que haya un presidente en Cataluña, y si tenemos que sacrificar a Puigdemont, habrá que hacerlo", sorprendió el diputado nacional por ERC Joan Tardá.

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