Horas antes de la investidura, Puigdemont mantiene la presión para volver al poder

El líder independentista pidió la protección del Parlamento catalán para presentarse hoy en Barcelona y volver a la presidencia regional; Rajoy espera un fallo del Tribunal Constitucional
El líder independentista pidió la protección del Parlamento catalán para presentarse hoy en Barcelona y volver a la presidencia regional; Rajoy espera un fallo del Tribunal Constitucional Fuente: AFP - Crédito: Archivo
Silvia Pisani
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30 de enero de 2018  

MADRID.- Pocas veces la España moderna vivió tanta incertidumbre política. Nadie tiene la menor idea de lo que pasará esta tarde, cuando el Parlamento catalán delibere para elegir un nuevo presidente regional e intentar así pasar página a la más grave crisis separatista de su historia reciente.

"Yo les digo a todos que estén tranquilos", intentó serenar el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy . Pero, en declaraciones públicas, tampoco fue capaz de pronosticar un desenlace.

La principal duda vuelve a lo que decida el hombre que hundió en el caos a la política española y la tiene en vilo desde hace tres meses: el destituido expresidente catalán Carles Puigdemont .

Refugiado desde entonces en Bruselas, desde donde esquiva a la Justicia española, nadie sabe qué es lo que hará hoy. La duda principal es si se presentará o no ante el Parlamento para ser investido como presidente o si se quedará del otro lado de la frontera española. "No podemos seguir dependiendo de lo que haga este señor", decían ayer operadores políticos. Pero, en los hechos, eso es lo que está sucediendo.

Se trata de una pulseada con riesgos muy diferentes. Para Puigdemont, que ya lo perdió todo, cada cambio de guion no representa mayores consecuencias. Pero es justamente lo contrario para Cataluña y para el resto de los actores políticos.

El principal dilema se abre a las 15 (las 11 en la Argentina), cuando está citado el Parlamento para investir al presidente surgido de las elecciones del mes pasado. El independentista Puigdemont es el único candidato propuesto para ser votado. Pero, por disposición del Tribunal Constitucional español (TC) no puede ser investido a distancia. Es necesario que "esté presente" en el hemiciclo.

El problema es que si cruzara la frontera y llegara a España, podría ser detenido por varios delitos. Entre ellos, rebelión, sedición y malversación de fondos, que se le atribuyen a partir de la declaración unilateral de independencia que promovió en octubre pasado.

Para desconcierto de todos, en las últimas horas no hizo sino cambiar varias veces el guion. Primero anunció que pediría un permiso especial a la Justicia. Luego le pidió "amparo" al nuevo presidente del Parlament. Y anoche, a última hora, dijo que "no necesita" autorización de nadie para ser investido.

Manifestantes independentistas apoyaron ayer el regreso de Puigdemont a España
Manifestantes independentistas apoyaron ayer el regreso de Puigdemont a España Crédito: Paco Freire/DPA

Su abogado, Jaume Alonso-Cubillas, sumó a la incógnita. "Él hará lo que crea más conveniente para la causa que defiende", dijo.

Lo que parece evidente es que "la causa" de Puigdemont está empezando a distanciarse de la de algunos independentistas que ayer no ocultaban su hartazgo con el expresidente y la necesidad de encontrar una salida que permita mirar hacia adelante. Esto se palpaba, sobre todo, en Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el partido independentista cuyos votos son indispensables para la investidura.

"En esto, nadie es imprescindible", dijo el usualmente combativo diputado Gabriel Rufián (ERC). "Lo que necesitamos es recuperar las instituciones y el autogobierno. Si hay que sacrificar a Puigdemont, se lo sacrifica", añadió su par de partido Joan Tardá.

Mientras Puigdemont mantiene en vilo a España, el flamante presidente del Parlamento, el independentista Roger Torrent (ERC), vive sus peores horas. Hasta ahora mantiene la convocatoria y a Puigdemont como "único candidato". Pero si el TC ratifica este mediodía que el expresidente está impugnado, quedará por saber qué hace. Si sigue adelante o no con la sesión. Un escenario que podría ponerlo fuera de la ley.

Es que, para sumar más intriga al laberinto jurídico-político en que ha derivado la crisis, se espera que, apenas horas antes de que llegue la cita parlamentaria, el TC responda a un nuevo pedido de Puigdemont para que declare si su candidatura está o no impugnada.

"Un señor huido de la Justicia, un señor que ha pretendido liquidar la unidad nacional no puede ser presidente de nada", insistió Rajoy, muy desgastado por el cuestionado manejo que viene haciendo de la crisis.

El gobierno de Puigdemont fue destituido por La Moncloa luego de haber declarado la independencia unilateral de Cataluña.

Dos meses más tarde, en las elecciones regionales de diciembre, las fuerzas independentistas resultaron las únicas con posibilidad de formar gobierno. Puigdemont sorprendió desde Bruselas con la exigencia de ser restituido en el cargo.

Su partido, Junts per Catalunya, le dio su apoyo. Lo mismo hizo ERC, aunque de modo más reticente. Pese a toda el agua que pasó bajo el puente y desde su refugio belga, sigue siendo el titiritero de la peor crisis territorial desde la Guerra Civil.

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