Los escenarios que enfrenta la alianza secesionista

Según el Tribunal Constitucional, Puigdemont no puede ser investido presidente de Cataluña desde el extranjero y debe presentarse en persona ante el juez Llarena para acudir hoy al Parlamento
Según el Tribunal Constitucional, Puigdemont no puede ser investido presidente de Cataluña desde el extranjero y debe presentarse en persona ante el juez Llarena para acudir hoy al Parlamento Fuente: Archivo
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30 de enero de 2018  

1 - Antecedentes

Carles Puigdemont , expresidente catalán, no puede ser investido desde el extranjero (está en Bélgica desde el 30 de octubre), según dictaminó el Tribunal Constitucional (TC). Tampoco puede ser investido por voto delegado. La prohibición se extiende a los demás exconsejeros de la Generalitat que se encuentran fugados en la capital belga

2 - Sesión plenaria sin Puigdemont

Investidura telemática

Si el independentismo persiste en sus planes, hace caso omiso del TC y fuerza una investidura a distancia de Puigdemont, estará infringiendo la ley. Si esto se produce, se da por hecho que algunos grupos de la oposición advertirán de ello y reclamarán que se suspenda el pleno hasta que el candidato cumpla con lo dispuesto por la Justicia. Si el independentismo persiste se presentaría un recurso ante el Tribunal Constitucional por parte del gobierno o de alguno de los grupos parlamentarios

Votación sin el candidato

El pleno podría continuar porque el independentismo tiene mayoría en el Parlamento, pese a las protestas de la oposición. En este caso, el gobierno recurriría al TC para pedir la suspensión de la sesión de investidura y sus efectos

Aplazamiento o suspensión del pleno

Si el presidente del Parlamento catalán mantiene la convocatoria del pleno pese a la ausencia de Puigdemont desobedeciendo al Tribunal Constitucional, lo más razonable es que se postergue o se suspenda la reunión plenaria

Fuente: LA NACION

3 - Regreso de Puigdemont

Si el expresidente regresa a España

Sobre Puigdemont pesa una orden de detención en cuanto pise territorio español. Para acudir hoy al pleno el expresident necesitaría la autorización del juez Llarena (presentándose ante él), al encontrarse incapacitado para hacerlo por escrito. Puigdemont buscaría de esta manera el permiso de Llarena para acceder a la sesión parlamentaria, un punto muy improbable

Libertad provisional

Si el juez Llarena le da permiso y queda en libertad provisional, Puigdemont ocuparía su escaño en el Parlament y comenzaría la sesión de investidura. En una primera votación harían falta 68 diputados (mayoría absoluta) para que fuese investido. En la actualidad, los independentistas sumarían los apoyos necesarios, con lo que conseguirían llevar adelante el pleno de investidura en su primer intento. Si no fuera así, se llevaría a cabo un segundo intento que sería validado con una mayoría simple

Sin permiso

Si el juez Llarena no le concediera el permiso, Puigdemont ingresaría en prisión y compartiría situación procesal con el exvicepresidente Oriol Junqueras. El Tribunal Supremo ha rechazado la excarcelación de Junqueras para acudir al pleno de investidura al considerar que sigue habiendo peligro de "manifestaciones violentas" que pongan en peligro la convivencia ciudadana

Precedente

Otra posibilidad es que Puigdemont regrese y, tras ser encarcelado, pida al juez un permiso para leer su discurso ante la cámara. Existe el precedente de Juan Carlos Yoldi, el preso de ETA al que Herri Batasuna presentó como candidato a lehendakari en 1987

4 - Un escenario político sin presidente

Si no hay investidura de Puigdemont

Si se anulara el resultado de una probable votación de investidura -es decir, la elección de Puigdemont como presidente de la Generalitat-, se pondrían en marcha el reloj y la previsión del artículo 67.3 de la ley de la presidencia de la Generalitat, que establece un plazo de dos meses para investir a otro presidente

Elecciones

Según la ley, "si una vez transcurridos dos meses desde la primera votación de investidura ningún candidato es elegido, el Parlament queda disuelto automáticamente y se convocarían elecciones de forma inmediata, que deben tener lugar entre 40 y 60 días después de la convocatoria". En este escenario volvería a ser el presidente Mariano Rajoy quien convocara las elecciones

Tiempo muerto

Si lo que anula el TC es la votación de la investidura (no solo su resultado), el reloj no se pondría en marcha y se entraría en una situación de tiempo muerto indefinido insólito en democracia. Sin la premura del calendario, las discrepancias en el independentismo podrían aflorar sin contención ante la imposibilidad de consensuar un nombre

5 - Un proceso judicial latente

Pendientes del juicio

Si, pese a todo, se invistiera un presidente de la Generalitat, pesaría sobre él y todos sus consejeros la espada de Damocles de la causa judicial en el Tribunal Supremo. Es probable que en la primavera boreal esté instruida la causa y que en otoño comience el juicio. El escenario de penas de prisión e inhabilitación, al margen de los delitos que se atribuyan a los acusados, no parece nada descartable. La Generalitat podría ser ingobernable. En ese caso, la ley permite convocar nuevas elecciones una vez transcurrido un año de la última convocatoria.

Fuente: El País

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