¿Cómo saber si es amor?

Crédito: Denise Giovaneli. Producción de Natalia Señorales.
Te gusta y la pasás bien, Peeeero... no está tan claro qué se juega entre ustedes.
Cecilia Alemano
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1 de febrero de 2018  • 00:47

Recién se están conociendo. O acabás de salir de un duelo. O te gusta, pero no logran pasar al siguiente nivel. O con él todo funciona muy bien en la cama, pero en otros aspectos no tienen naaaada que ver. O vos tenés otras prioridades, como tus hijos, una carrera o tu profesión. O sentís que él está más enganchado que vos.

¿Qué onda? Hay atracción, hay cotidianeidad, pero hay algo que no te cierra del todo. No lo tenés claro, pero en el “mientras tanto” no te da para cortar de una. Porque la pasás bien, porque tienen una cama increíble, porque estás en un momento en el que te cuesta estar sola.

¿Cómo bancarte la pregunta?

1. VOLVÉ A TU ESENCIA

¿Cómo? No hay respuestas mágicas. Se trata de intentar ir a todo eso que eras hasta que el mundo te empezó a dejar sus marcas. Cuando nacimos, éramos una bola de amor a la que no le faltaba nada. No necesitábamos la aprobación de nadie. Para llegar a este lugar, hace falta meterse para adentro y bancarse la pregunta y la incertidumbre.

2. SANÁ TUS HERIDAS

Si vos no te conocés, no sabés cuáles son las cicatrices que tenés, entonces tampoco sabés qué herida latente te hace elegir siempre lo mismo.

Cuando te conocés a vos misma, estás mucho más propensa a amar algo que tiene que ver con vos. Si no, “amamos” al tun tun, compulsivamente, porque no nos bancamos la soledad. Sanemos primero nosotras.

3. IDENTIFICÁ TUS PATRONES DE BÚSQUEDA

Este ejercicio puede ser revelador: hacé una listita de todos tu ex –concubinos, novios, amantes, touch and go– y fijate qué características comunes tienen. ¿Por qué me atrae siempre el mismo tipo posesivo? ¿Por qué me engancho con los que buscan algo de mi costado más maternal? Con todo eso presente, es más fácil descubrir qué tenemos que sanar.

4. SOLTÁ EL CONTROL Y LAS EXPECTATIVAS

Las expectativas son lo opuesto a la intención. Tienen que ver con esperar algo que te falta, que necesitás. Por ejemplo: “Tengo que llevarlo a los cumpleaños familiares”. ¿Por qué? Porque si no, qué va a decir mi mamá, que él me quiere para la joda y que no estoy en una relación seria. ¿Yo quiero ir al cumple? ¿Quiero compartir ese momento con él?

5. HACETE CARGO DE QUÉ QUERÉS

¿Cuál es el propósito de esta relación? ¿Hacia dónde va? Se habla mucho de fluir: esto no significa bancarse cualquiera. Se trata de no ponerle trabas a lo que pasa y vivir presente aquí y ahora. Si estamos con alguien “por estar”, se nos empieza a crear un vacío. Entonces, el río, más que fluir, se seca. Otra forma de vacío se crea cuando nos acomodamos a las necesidades y expectativas del otro, en una actitud “pseudorrelajada”, por miedo a que se enoje o se sienta presionado. O sea, que nos deje. Tenemos que dejar de construir personajes para que el otro nos quiera.

¿Qué es para vos el amor?

Ninguna pareja se define por la cantidad de tiempo juntos ni por la cantidad de demostraciones de amor, sino por el aprendizaje de ambos. Mirarse y preguntarse: “¿Qué estamos aprendiendo caminando juntos?”. El amor no es un dar incondicional. El amor es ese lugar intangible donde lo que más te importa es el bienestar del otro, aun con sus fallas. Y donde lo que más le importa al otro es tu bienestar, aun con tus fallas.

Entonces, ¿es amor? Quizá sí, quizá no. Como dice la canción de los Rolling Stones: “No siempre podés tener lo que querés, pero si lo intentás, a veces, podés llegar a tener lo que necesitás”. Quizá sea, ni más ni menos, el amor que necesitás hoy. Lo importante es que ahora estás más cerca de saberlo. Y mientras avanzás hacia ese horizonte, podés transitar con cierta liviandad el borde y la incertidumbre y actualizarlos todo el tiempo, hasta que te definas.

cada vez más cerca del amor (propio)

Por Vera Ricerca, autora de El juego del paquete.

Cuando me separé, creí que iba a conocer hombres en el súper, en el subte, esperando el turno para hacerme la placa de tórax... Pero NO PASABA NADA. Así que decidí probar suerte en el mundo de las apps de citas.

Me crucé con hombres inteligentes, divertidos y súper apasionados con los que compartí momentos geniales. Los mismos hombres que han estado también muy predispuestos a clavarme el visto o pedirme que nos tomemos “una pausita”.

Al principio, esto me generaba una angustia nivel fin-del-mundo y no paraba de cuestionarme por qué actuaban así o qué había hecho yo mal.

Con el tiempo, me di cuenta de que estas historias me daban información valiosa sobre mí: cómo me muestro ante los demás, qué tipo de hombre me interesa y, sobre todo, qué cosas no me van. Sé que quiero alguien con quien compartir. Quiero esos amores que suman. Que dan más abrazos que mensajes de voz. Mientras esa persona llegue, valoro cada vez más la libertad de elegir lo que me hace bien. Ahora disfruto de salir con un caballero sin preguntarme si va a ser el padre de mis hijos (o si algún día al menos pagaremos a medias el gas). ¿No es mejor saborear la papa frita sin lamentarse por no haber podido agrandar el combo?

Amor a conciencia

Es importante que sepas qué querés de una relación. Pero a veces no es fácil. Por eso, podés permitirte un tiempo de explorar y de conectarte con el otro. Pero hay que ponerle ojo a una posible razón por la que seguimos ahí: la falta de amor propio. Cuando sentimos un vacío en nosotras, tendemos a creer que un romance de turno nos va a llenar. Entonces, estamos con: 1) el que nos hace mal, 2) el que “está pero no estᔠo 3) el que ni fu ni fa (pero lo tenemos). Pensamos que si tenemos a alguien al lado, somos valiosas, atractivas. Pero, en verdad, no necesitamos nada para pasarla bien –ni el hombre, ni el auto, ni la ropa de marca–. Por eso, nuestra relación tiene que ser elegida a conciencia. Más desde las ganas que desde la necesidad•

Y vos... ¿cómo estás con este tema? ¿Cómo reconocés si una relación da para más? También mirá: Juegos de mesa: ¿quién sos cuando jugás? y Sexo y pareja: reírte de a dos te suma

Expertas consultadas: Lic. Patricia Faur, psicóloga especialista en pareja; Lorena Bassani, periodista y escritora, autora de Quiero un novio.

Maquilló y peinó Ariadna Romero, de TALLER VELVET. Agradecemos a Las Lolas, Mai Solorzano Jewelry, Gringa, CaroUomo, Airborn y Chirola Cool Things por su colaboración en esta nota.

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