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La indumentaria argentina se exporta pese al viento en contra

El sector enfrenta grandes desafíos en el mercado interno por las importaciones; sin embargo, el diseño y la calidad de las prendas nacionales apuntan a sectores premium en el exterior para no competir por precio
Lionel Paredes
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1 de febrero de 2018  

Crédito: Ilustración: Alejandro Álvarez

El diseño argentino en la confección de indumentaria es quizás el as bajo la manga de la industria textil para exportar a pesar de tener el viento en contra.

En 2017, por ejemplo, la Argentina importó de China un 57% más de prendas de vestir que en 2016, según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), pero las cifras en rojo no desaniman a un sector que se niega a desafiar los obstáculos para conquistar nuevos mercados.

Tras un año con el mayor déficit comercial nominal de la historia, en el que los sectores deficitarios fueron el doble que los superavitarios, la industria textil y de la indumentaria se encuentra dentro del primer grupo a pesar de su calidad y diseño diferenciador. Los datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) arrojan que las exportaciones en 2017 de prendas de vestir en millones de dólares fueron las más bajas de los últimos diez años y, sin embargo, existen empresas -en su mayoría, pymes- que le hacen frente a la adversidad y a través de diferentes estrategias se posicionan en el exterior con materiales sustentables y con el sello del diseño argentino en cada una de sus prendas y productos.

Pymes que se atreven

Crédito: Shutterstock

Es el caso de Rafias Pri Sim, la única empresa en el país que fabrica rafias de algodón, tiene más de 45 años en el mercado y se jacta de continuar una tradición familiar que comenzó en España a principios del siglo pasado con la cosecha, hilatura y tejido del lino, manteniendo la actividad por cuatro generaciones.

Mirta Hernández, directora ejecutiva de la empresa, aprendió el oficio a través de sus padres en la década del 70 y se puso al frente del negocio familiar tras la muerte de aquellos, en 2007. Conociendo desde siempre el negocio y sabiendo así que sus productos solo se venden en épocas cálidas -por lo que trabajaban seis meses al año-, Hernández decidió buscar oportunidades en el exterior.

"Participamos en una exposición en Puebla, México, y ese fue nuestro primer paso para exportar", recuerda Hernández, quien dice que antes de volver al país ya tenía varias órdenes de compra pactadas. Pero la inexperiencia le trajo obstáculos: no sabía nada de comercio exterior, de cómo clasificar una mercadería ni cómo hacer una factura de exportación.

Durante los últimos años son las pymes, en su mayoría, las que se atreven a exportar sus productos

"Recuerdo que la primera factura la hice con IVA incluido, cuando una facturación de exportación no lleva IVA", cuenta divertida la empresaria, quien añade que poco a poco y con el apoyo de la Fundación Exportar (hoy llamada Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional), la Fundación ICBC y Bairexport, comenzó a participar de exposiciones, ferias, misiones comerciales y rondas de negocios que aumentaron su expertise y, en 2013, consiguió su primera representación en Ecuador y Estados Unidos.

Tras conseguir la representación en ese país norteamericano, la empresa decidió lanzar una marca, Martins by Pri Sim -o simplemente Martins-, creando así productos de diseño como carteras, sombreros y calzado, entre otros, que diversificó su negocio y con la que llega a más de 10 países en Europa, Norteamérica y América Central.

Hoy, las exportaciones de Rafias Pri Sim representan el 30% de sus ventas totales.

Otra empresa que se le plantó a la fluctuante economía nacional -y a la estacionalidad de sus productos- es Pantuss. Con la idea de elaborar un "calzado indoor que permitiera mantener los pies calentitos y aromatizados al llegar del trabajo, algo como un mimo", cuenta Laura Tripoli, una de sus socias, la empresa nació en 2012 y comenzó a exportar en 2016.

Las plantillas del calzado fabricado por Pantuss son removibles y están rellenas de semillas de lino y flores de lavanda, "un giro muy innovador para nuestras pantuflas", añade Tripoli, más allá de la particularidad de que esas plantillas pueden ser calentadas en el horno microondas -para el invierno- o congeladas en el freezer -durante el verano-.

"Nuestra idea fue jugar con los sentidos, para nosotros era como reinventar la pantufla convencional y convertirla en un calzado agradable, novedoso y de diseño", dice Tripoli sobre el producto estrella de la marca. Y agrega: "La Argentina es un mercado muy pequeño y con muchos altibajos, por lo que a nosotros como pyme nos obliga a buscar nuevos mercados para ampliar la cartera de clientes e intentar lograr un equilibrio que se traduzca en ventas durante todo el año, esquivando así de alguna manera esa estacionalidad tan marcada que tiene el producto en la actualidad".

Si bien no comparte el valor total de las exportaciones, Tripoli señala que representan el 50% de sus ventas y destaca su participación en exposiciones en el exterior orientadas a mayoristas como los primeros pasos que llevaron a la pyme a llegar al nivel en el que se encuentra. "Asistimos a exposiciones como New York Now, Coast Miami, Accessories The Show Las Vegas y Accessories The Show Nueva York. Una vez que asistimos a estas exposiciones fuimos generando contactos con clientes potenciales y cerramos con algunos de ellos", dice.

Agostina Bianchi es otra empresa que recurrió a las misiones y ferias comerciales organizadas, generalmente, por la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional para conquistar nuevos mercados. Su fundadora se autodenomina "hija de la crisis", ya que su emprendimiento comenzó en 2001, "en medio de un contexto económico poco favorecedor, pero sí propicio para utilizar la creatividad y las buenas ideas para diferenciarse", señala.

Tras vivir en Roma durante unos años, Bianchi comenzó a comercializar la marca en Italia, España, Inglaterra, Chile y Uruguay, países a los cuales se les fueron sumando Japón, Hong Kong, Costa Rica, Noruega y Estados Unidos. La exportación, expresa, fue una necesidad: "Era imperioso, ya que el mercado interno estaba casi nulo. Con los cambios en la Argentina a veces es favorable volcarse al consumo interno, pero siempre teniendo la puerta abierta del mercado externo, ya que las reglas del juego suelen cambiar con bastante rapidez". Mantener esa puerta abierta garantiza que un 25% de sus ventas provengan del exterior, mientras produce en la Argentina "artesanalmente y sin dejar de lado la sustentabilidad en toda la cadena productiva".

Exporta Simple

El régimen Exporta Simple, lanzado en noviembre del año pasado y que permite enviar mercadería al exterior mediante courier y sin tratar con la Aduana, es para estas y otras pymes una valiosa herramienta.

"Desde la implementación de este régimen se me ha simplificado bastante la exportación, ya que puedo enviar hasta 300 kilos por mes y con una facturación de hasta 15.000 dólares, puerta a puerta", dice Hernández, quien añade que sus clientes se han sorprendido por la rapidez de los envíos y sin tener que pasar por la Aduana para liberar la mercadería.

El régimen Exporta Simple es una herramienta que las pymes ya usan para insertar sus productos en el exterior

Lejos de los trámites que involucraban darse de alta como exportadores e importadores, buscar un despachante de aduanas y llenar formularios cada vez que necesitaban exportar, Tripoli celebra esta nueva herramienta.

"Antes los costos eran bastante altos y solo se justificaban para cantidades mayores, o simplemente para lograr llegar al mercado, pero sin margen de ganancia. Tuvimos la oportunidad de participar del lanzamiento de Exporta Simple y de juntarnos con el presidente Mauricio Macri en un desayuno con pymes y la verdad es que todos los presentes coincidíamos en lo importante de abrir nuevos mercados y llevar nuestro talento al resto del mundo, así como también la importancia de programas que faciliten las cosas a las pymes y les permitan crecer en un contexto difícil como el actual", expresa.

En tanto, si bien está adherida a Exporta Simple, la marca Agostina Bianchi no ha hecho aún uso de este sistema.

Mercado interno

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Estas tres empresas son solo algunas de las más de 80 que tienen tiendas en el exterior, pero el sector enfrenta grandes desafíos en el mercado interno.

Desde FITA, además de indicar un incremento del 9% de déficit comercial de textiles manufacturados en 2017 con respecto a 2016, señalan que el sector posee una capacidad ociosa creciente: la utilización de capacidad instalada cayó en noviembre por tercer mes consecutivo, alcanzando un 60,9%, el nivel más bajo en siete meses.

Un factor que perjudicó a las exportaciones en general fue que el tipo de cambio existente hasta diciembre de 2017 no acompañó el incremento de los precios internos. Como contrapartida, se registraron las mayores importaciones de los últimos diez años, "las cuales aumentaron un 50% por encima del volumen importado en 2016", indica la CIAI.

De acuerdo con las cifras del Indec, el precio de la ropa en diciembre del año pasado -frente al mismo mes de 2016- mostró un aumento solamente del 16,6% (en pesos corrientes), teniendo en cuenta que la tasa de inflación fue casi del 26%.

El desafío en el mercado interno es enfrentar el aumento de las importaciones de bienes finales

Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas de prendas de vestir en comercios de todo el país mostraron una baja del 1,2%.

Por otro lado, las tasas de financiamiento para las pymes están en promedio en un 36,5%. "Dado que nuestras empresas precisan financiar -entre un año y nueve meses- su capital de trabajo con tasas de interés altas, encontramos que las empresas formales del sector han tenido una importante caída en su rentabilidad", añade la CIAI.

Esta cámara destaca el aumento de las alícuotas de los reintegros a las exportaciones -que pasaron del 6% a casi el 8%- para mejorar la competitividad exportadora impuestas por el Ministerio de Producción el año pasado, pero indica que la medida no fue suficiente para compensar el atraso cambiario.

Además, estima que el consumo este año podría llegar a mostrar cierta recuperación, pero no sería significativa en el sector de consumo masivo. Para el sector de consumo de lujo, prevé que se registrará un incremento mayor. En cuanto a los precios, creen que "van a aumentar en una proporción que acompañe solo aquello que sea imprescindible por crecimiento de costos".

"La industria textil argentina tiene un gran potencial para insertarse mundialmente por la calidad y el diseño de su producción. Sin embargo, se enfrenta al desafío de la creciente importación de bienes finales. En este contexto, nuestra apuesta es por la calidad y el diseño de los productos textiles, para lo que es fundamental avanzar en medidas que favorezcan la inversión y la innovación. Mejorar el acceso y reducir el costo del financiamiento, habilitar mecanismos de amortización acelerada y administrar el comercio exterior para alcanzar una inserción mundial inteligente son algunos de los puntos que consideramos centrales para la agenda 2018", concluyen desde FITA.

Crédito: Ilustración: Alejandro Álvarez

Estrategia: WE ARG CREATING, un consorcio de marcas

Con el ánimo de obtener los beneficios que brinda negociar en bloque, Rafias Pri Sim and Martins, Pantuss y Agostina Bianchi, junto a otras dos pymes (Sol D Joyería y Vírgenes de BA), conformaron el consorcio de exportación de diseño We Arg Creating, que tiene por objetivo consolidar alianzas comerciales en el exterior por medio de distribuidores, importadores, tiendas multimarcas, multiespacios y representantes, entre otros.

La propuesta abarca diferentes productos dentro del rubro de la indumentaria y la confección, que van desde lencería, indumentaria y calzado hasta joyería y productos para el hogar.

El consorcio destaca que los productos que sus empresas fabrican son artesanales y la columna vertebral de su propuesta es promover siempre el trabajo justo.

La indumentaria argentina se exporta pese al viento en contra
La indumentaria argentina se exporta pese al viento en contra Crédito: Shutterstock

"Nuestros tejidos de diseño de lujo son fabricados bajo procedimientos del comercio justo. El objetivo es lograr siempre un producto diferenciado, con estilo propio, de elaboración artesanal y calidad sin dejar de lado el diseño ético y la funcionalidad de la prenda", dice Agostina Bianchi.

"Mantenemos la conciencia en toda la cadena productiva y con los animales que proveen el material, su bienestar es importante y garantiza que sea un producto sustentable y ecofriendly", añade.

Esta alianza voluntaria de empresas, que les permite afrontar de manera conjunta los gastos de participación en eventos internacionales y abrir canales de comercialización en el exterior con una identidad común, no afecta la individualidad de las pymes, por lo que mantienen su autonomía financiera, jurídica, de gestión y comercial.

El consorcio funciona bajo la órbita de la Fundación ICBC y la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (Aaici), según expresaron sus miembros. "En nuestro camino de posicionamiento y siendo pymes, necesitamos del apoyo de la Aaici y de la Fundación ICBC para poder asistir a las exposiciones, ya que es una buena carta de presentación ir de la mano de organismos representativos de nuestro país", concluye Laura Tripoli, socia de la pyme de pantuflas Pantuss.

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