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Volvió a la tierra de los abuelos, pero como VIP sobre la alfombra roja

Nieta de italianos, María Laura Gargarella viajó al país de sus raíces para asistir al festival de cine de Venecia, donde la esperaba una situación bastante insólita
Nieta de italianos, María Laura Gargarella viajó al país de sus raíces para asistir al festival de cine de Venecia, donde la esperaba una situación bastante insólita
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4 de febrero de 2018  

El siguiente relato fue enviado a lanacion.com por María Laura Gargarella. Si querés compartir tu propia experiencia de viaje inolvidable, podés mandarnos textos de hasta 3000 caracteres y fotos a LNturismo@lanacion.com.ar

Mis dos abuelas eran tanas y Marías. Pero bien distintas. Una sensible, a cargo de seis hijos, parecía ser feliz cuando bailaba. La otra, de carácter, jugada, se escapó con mi abuelo para no casarse con un hombre rico al que no amaba. Yo soy, en parte, la síntesis de ambas. Y un hilo invisible me une a Italia.

A mis veintitantos, mientras estudiaba guion, viajé al Festival de Cine de Venecia. No tenía alojamiento ni acreditación y menos idea de cómo funcionaba un festival, pero no me importó. Andaba fascinada almorzando galletitas -el presupuesto no daba para más- al lado del agua con un cuaderno donde escribía historias que soñaba ver saltar a una pantalla.

Sin acreditación, me perdí casi todas las proyecciones, pero era espectadora de otra película, siguiendo el movimiento del lugar. Me alcanzaba con respirar ese aire e imaginar alguna vez ser parte.

Golpe de suerte

El penúltimo día convencí a un guardia de que me dejara entrar a ver una película coescrita por mi maestro de guion. Después de la función, charlando con una promotora, supe que él estaba allí. Me acerqué a saludarlo al hotel donde desfilaba la gente considerada importante. Justo estaban por hacerle una entrevista y no solo terminé oficiando de intérprete, sino que también fui invitada a la presentación oficial del film.

Allá fuimos productora, director, guionista y yo, de yapa. En medio de la proyección, el director y la productora tuvieron que irse, así que quedé sola con mi maestro, en el lugar reservado para la gente de la cinta. Al terminar, el público, que había quedado encantado, aplaudió de pie al guionista y la supuesta actriz, que para ellos era yo. Así fue como recibí un montón de felicitaciones inmerecidas mientras trataba de explicar -en vano- que no era quien ellos pensaban, hasta que me limité a sonreír.

Regreso a Venecia

Los canales de Venecia, testigos de dos viajes de película
Los canales de Venecia, testigos de dos viajes de película

Pasó mucha agua bajo los puentes venecianos. Finalmente, tiempo después, un día volví como coguionista de un film en competencia. Esta vez, acreditada.

Una ciudad nunca es la de las postales. Es nuestra experiencia de ella. La gente que conocimos. Las anécdotas que guardamos. Y no viajamos solo a un lugar físico. Podemos volar también a una memoria. A quien fuimos; a otro tiempo.

Volver a Venecia fue más que la emoción de aquel recuerdo. Mis ancestros eran humildes, campesinos. Pero sobre todo eran trabajadores y fuertes. Y hoy pienso en especial en mis antepasadas. Mientras yo elijo hasta qué comer en un avión, ellas no pudieron elegir casi nada. Por eso volver a su tierra fue también honrarlas.

Estaba parada ahí porque ellas estuvieron antes. Mi abuela paterna, legándome la tozudez de patear una y otra vez la puerta que se cierra. Mi abuela materna, la capacidad de imaginar un futuro aunque alrededor no haya nada.

Lo primero que vi al llegar a Italia fue una calle con su nombre, Pisani. Nadie habrá entendido qué hacía una mujer detenida con una valija en la vereda sonriendo frente a un cartel. Ella criaba gusanos de seda. Se fue sin tocar la vida que soñaba. A cambio, dejó llena de mariposas toda Italia.ß

¿Vacaciones con un giro inesperado? ¿Una aventura que marcó tu vida? ¿Un encuentro con un personaje memorable? En Turismo, queremos conocer esa gran historia que siempre recordás de un viaje. Y compartirla con la comunidad de lectores-viajeros.

Envianos tu relato a LNturismo@lanacion.com.ar. Se sugieren una extensión de 3000 caracteres y, en lo posible, fotos de hasta 3 MB.

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