Bollywood: un pastiche sobrecargado que se alimenta de la TV y las redes sociales

José María Muscari dirige esta obra que sube a escena en el teatro Auditorium de Mar del Plata; también tiene una versión en Carlos Paz y en Buenos Aires
José María Muscari dirige esta obra que sube a escena en el teatro Auditorium de Mar del Plata; también tiene una versión en Carlos Paz y en Buenos Aires
Silvina Ajmat
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2 de febrero de 2018  

Bollywood. Libro: José María Muscari. Elenco: Mariela Asensio, Emiliano Figueredo, Agustina Gioe, Belén Alonso, Braian Urbanik, Bruno Bértoli, Bruno Sangiácomo, Clara Armayor, Deina Flow, Diamond, Emiliano Fernández, Enzo Cardinali, Facundo Luna, Favio Tobares, Gero Arias, Giuli Leguizamón, Jona More, Julieta Freije, Leo Lop, Lidia Beatriz Menguez, Maité Demarchi, Marianela Gisel Silva, Milton Cabral, Morena Pereyra, Natalia Nekare, Nicolás Fiorentino, Pablo Emilio Rodríguez, Rodrigo Prado, Sebastián Lugo, Sofía Amoresano, Vero Dlc, Verónica Fernández, Victoria Cortés, Victoria Fernández, Victoria Varela. Vestuario: Gustavo Alderete, Cristian Martínez, Kike Souza Rey, Rodrigo Lico Lorente para La Polilla Vestuario. Video: Cande Serra. Luces: Sherman Flores y Cúpula. Directora asistente: Paola Luttini. Producción ejecutiva: Roni Isola. Coreografía: Magui Bravi. Producción general: Ministerio de Gestión Cultural de la Provincia de Buenos Aires. Dirección general: José María Muscari. Teatro: Auditorium, Mar del Plata.

MAR DEL PLATA.- Entrar en el universo Muscari es algo que todo espectador curioso debería hacer al menos una vez. El director que en esta temporada puede jactarse de tener en escena la misma obra en las tres plazas teatrales más importantes del verano en la Argentina -Buenos Aires, Mar del Plata y Carlos Paz-, trabaja con materiales ultracontemporáneos y provocadores para enarbolar una crítica feroz, generalmente direccionando sus dardos al medio que habita y por lo tanto conoce de primera mano: la farándula.

Bollywood es la excusa: Muscari toma como punto de partida la industria del cine de la India, a la que compara con la meca del cine mundial, Hollywood, como una copia defectuosa, que produce desde un contexto de marginalidad social enorme y que pone lucecitas de colores a la situación de pobreza extrema en la que viven millones de personas. Bollywood es para Muscari una metáfora del que se deja encandilar por el mundo del espectáculo y se olvida de lo esencial. Para Muscari, eso es lo que hace nuestra farándula.

La puesta en escena es una fiesta bizarra, literalmente. Algunos están disfrazados de hindúes -no encarnan hindúes, están disfrazados-, otros supermaquillados, otros están de camisa y jeans, y hay quienes se montan en plataformas de cuero en busca de un look dark. Hay fiesta Plop y club nocturno gay en todas las referencias que esgrimen los personajes, y que pueden leerse como "solo para entendidos", dejando fuera a una parte del público, la misma parte que probablemente ría a carcajadas con los muchos guiños al "Bailando por un sueño", y a las noticias calientes de los programas de chimentos. Muscari pone toda la carne al asador con un libro recargado, por momentos atropellado, enrevesado pero que logra su objetivo: crear un relato que es un pastiche de recortes de la realidad, de todo lo que fue masivo, comentado en la televisión, viral en redes, trending topic en Twitter, cadena en WhatsApp. Así, hay cuadros que evocan un video que fue furor en Facebook -Anto, "la chica de la pile", por ejemplo-, coreografías que se ríen de los "hijos de..." (desde Charlotte y Alex Caniggia hasta el Chino Darín), escenas que replican a la perfección un cuadro del musical que fue un éxito el año pasado, La La Land y de paso baja línea contra los musicales locales: "El musical no es un género argentino". Las preguntas sobre el origen y el fin de la fama sobrevuelan el discurso de la obra desde el principio.

Aunque todo está coreografiado para sostener el ritmo, el "desorden ordenado" provoca demasiado ruido y se aleja de la teatralidad. Los lugares comunes de la masividad -chistes sobre la "actualidad", Tinelli, Ari Paluch, Sofía Gala- se agotan muy rápidamente, pierden interés y evidencian la falta de un texto más sólido para respaldar semejante montaje. En este sentido, aplica la máxima de "menos es más". Las coreografías de Magui Bravi aportan mucho al relato y ayudan a descomprimir el cliché.

Para montar este espectáculo, Muscari solo contó con dos actores de Buenos Aires, Mariela Asensio y Emiliano Figueredo. Los 33 restantes son marplatenses, elegidos a través de audiciones. Se destacan Diamond, drag queen que impacta con su estética muy RuPaul; Natalia Nekare, ex La voz argentina que supo reinventarse, y Lidia Beatriz Menguez. La audición también fue usada como tema en esta obra. Y para proponer una pregunta que queda en el aire: ¿los actores quieren ser famosos o quieren ser actores? O bien: ¿la fama da felicidad? A través de un mosaico de historias que hablan de la fama y sus consecuencias, quedarán para el espectador algunas posibles respuestas.

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