Mi vecina favorita: obsoleta, previsible y misógina

Mi vecina favorita es la obra encabezada por Lizy Tagliani en Mar del Plata
Mi vecina favorita es la obra encabezada por Lizy Tagliani en Mar del Plata
Silvina Ajmat
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2 de febrero de 2018  

Mi vecina favorita / Libro: Sergio Marcos y Martín Guerra. Intérpretes: Lizy Tagliani, Sebastián Almada, Diego Pérez, Macarena Rinaldi, Iliana Calabró, Christian Sancho, Magui Bravi y Florencia Prada. Escenografía: Daniel Feijoo. Vestuario: Pablo Battaglia. Producción general: Ezequiel Corbo, Pablo Prada y Federico Hoppe. Dirección: Carlos Olivieri. Teatro: Lido (Santa Fe 1751, Mar del Plata). Nuestra opinión: mala

MAR DEL PLATA.- Carla (Lizy Tagliani) es una de esas mujeres solucionadoras de problemas que a veces, en su afán de ayudar, mete la pata hasta el fondo. Decidida a conseguir el trabajo de sus sueños para su vecina Guada (Magui Bravi), la convoca al departamento de Federica (Iliana Calabró), el cual administra y está normalmente desocupado, para que concrete una audiencia con el inspector de una agencia de seguridad (Diego Pérez), que debe constatar cómo es "el ambiente" en el que vive la aspirante antes de contratarla. Pero al parecer, ese mismo departamento es el lugar de convergencia de todos los "tramposos" del edificio: el portero (Sebastián Almada) también quiso aprovechar el departamento vacío para tener una cita con Romina (Macarena Rinaldi), y la propia dueña, Federica, iba a encontrarse allí mismo con Rodrigo (Christian Sancho), el marido de Guada, con quien tiene una aventura. Todas las mentiras coincidirán en el mismo espacio en una típica comedia de enredos donde todos tienen algo que ocultar... y todos quedarán expuestos irremediablemente a la verdad.

El libro de Sergio Marcos y Martín Guerra es previsible. Hilvana la estructura del vodevil con chistes chabacanos de esos que abundan en las ofertas más arcaicas de la cartelera marplatense, y que provocan risa en el público que sigue anualmente a la mayoría de estos famosos en ShowMatch y en sus programas satélite -hay innumerables guiños a lo ocurrido en "el Bailando". Para aquel que busque un humor sano, aunque se autodefina como "la comedia para toda la familia", la recomendación es evitar este espectáculo. Si bien es cierto que la comedia de enredos es considerada una diversión liviana e inofensiva para muchos productores, en los tiempos que corren, la puesta en escena de situaciones de "cosificación" de la mujer tomadas en chiste deben ser cuestionadas por los trabajadores de la cultura. El humor que apela a groserías propias de la peor época del corte de faldas de ShowMatch ya ha sido rechazado por una gran parte de la audiencia en televisión, y a la luz de las denuncias por abusos que tantas mujeres están haciendo en todo el mundo es muy preocupante que se sigan montando este tipo de obras en el teatro. Sebastián Almada configura un portero de edificio que se aprovecha de cada situación para manosear a una mujer. Esto no puede ser tomado a chiste cuando la sociedad está gritando que el tiempo de los abusadores ha terminado.

El trabajo de Lizy Tagliani, que demuestra ser una cabeza de compañía con enorme carisma y una creatividad inagotable para el humor, se ve tristemente opacado por un discurso obsoleto y peligroso para la mujer. Qué interesante sería ver todo su universo creativo puesto al servicio de un humor a la altura de los tiempos que corren.

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