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La relación entre el estrés y el sobrepeso

Dr. Daniel López Rosetti
Crédito: shutterstock
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6 de febrero de 2018  • 00:19

El estrés es una función normal del organismo. No hay vida sin estrés. Lo que sucede es que la activación del sistema de estrés por encima de los límites habituales condiciona síntomas y/o enfermedad. Yo diría que en términos generales y habida cuenta que el estrés es un proceso psicológico, emocional, mental y biológico, alcanza a la totalidad de nuestros órganos y sistemas afectándolos de un modo o de otro. Es decir, en pocas palabras, cuando se produce un síndrome de estrés no hay parte del organismo biológicamente hablando y mucho menos desde nuestras funciones cognitivas y emocionales que puedan eventualmente verse afectadas.

La alimentación constituye parte central de nuestros procesos vitales. En tanto ello está fuertemente relacionado con las necesidades metabólicas de nuestro organismo, pero también se encuentra íntimamente relacionado con nuestros procesos cognitivos y emocionales.

La influencia del estrés en el peso corporal resulta directa. Muchos son los mecanismos fisiológicos que explican esta relación. Sin embargo comentaremos algunos de los más importantes y ya verá usted que en realidad resulta fácil admitir esos mecanismos en nuestra vida cotidiana.

El primer punto que quiero señalar es que nuestro sistema de estrés se activa ante circunstancias de amenazas a nuestros intereses personales, o sobrecargas psicofísicas que el sistema social ejerce sobre nosotros en forma cotidiana. Cuando esas cargas superan nuestra capacidad de resistencia se activa nuestro sistema de estrés. En consecuencia, en una situación de estrés es frecuente observar entre muchos otros tantos síntomas, un estado de ansiedad o nerviosismo. Esta condición promueve conductas compulsivas que intentan disminuir ese grado de ansiedad aunque casi siempre sin lograrlo. ¿A qué conductas me refiero? Bueno, es muy probable que un fumador en condición de estrés fume más, que alguien que habitualmente se muerde las uñas en condición de estrés aumente con esa actitud, o que alguien que habitualmente bebe alcohol en una situación de estrés aumente el consumo alcohólico, o que alguien que habitualmente tiene un carácter un poco difícil enfatice ese perfil de conducta en una situación de estrés, y así una serie de cambios que enfatizan las conductas habituales. Esto claro está alcanza a la alimentación.

Motivos en los que se relacionan el estrés y la alimentación

Habrá notado usted, que en una situación de estrés cuyo síntoma dominante es la ansiedad o el nerviosismo, se ofrece un terreno fértil para que las personas lo padezcan más de lo habitual como consecuencia de ese estado de angustia o ansiedad. Es así que esa conducta compulsiva intenta de algún modo calmar el nivel de ansiedad. Éste es uno de los motivos, quizás uno de los más frecuentes, que relaciona estrés con el aumento del consumo de calorías. Habíamos dicho al comenzar la columna que son muchos los motivos metabólicos que relaciona estrés y aumento de peso.

Otro mecanismo es el siguiente, veamos. Resulta, que cuando una persona presenta un síndrome de estrés, se activa una serie de mecanismos mentales y físicos que nos preparan para enfrentar la realidad en una condición de activación orgánica que se ha descrito como de "lucha o huida". Es decir que toda nuestra mente y cuerpo se prepara para activarnos física y mentalmente para enfrentar de modo físico una amenaza, y es por ello que se ha llamado a esa reacción como de "lucha o huida". Pues bien cuando una persona presenta estrés, la activación de este síndrome, determina una situación de activación y preparación para la "lucha o huida", de modo constante o sostenido en el tiempo. Es decir, se condiciona una activación crónica que nos prepara para de algún modo enfrentar la realidad, compitiendo y en definitiva activando todo nuestro cuerpo y mente para prepararnos para esa condición descrita como de "lucha o huida". ¿Cuál es el problema? Sencillamente que en una situación de activación de estrés y justamente por la necesidad de prepararnos para un despliegue físico y mental para enfrentar la adversidad, todo nuestro metabolismo se activa y en consecuencia se elevan hormonas del estrés tales como la adrenalina y el cortisol, que tienen como función, entre otras, aumentar el metabolismo y promover el consumo de energía. Como consecuencia nuestra azúcar en sangre va a disminuir y nuestro cerebro detectará que estamos consumiendo la energía que tenemos y generará una orden que provocará a nivel consciente la sensación de "hambre". Lo que quiero decir es que la activación del estrés, y el hecho de ingresar en esa condición de lucha o huida, nos coloca en, yo diría, "MODO de Lucha o Huida". Así y metafóricamente hablando al igual que el celular que se puede colocar en modo avión, o modo silencioso, o cualquier otro modo, ante una situación de estrés nuestra mente y cuerpo se coloca en "MODO de Lucha o Huida". Y justamente esa situación determina un consumo de energía con disminución de azúcar en sangre y condicionamiento de hambre o apetito.

La activación del sistema del estrés es por definición contraria a la situación de paz tranquilidad o relajación psicofísica. Y es justamente esa condición de activación de estrés la que determina entre otras cuestiones - si no se maneja adecuadamente- que las personas se encuentren en "MODO de Lucha o Huida" en forma sostenida en el tiempo aumentando de este modo la ingesta y la acumulación de grasas en el cuerpo.

La síntesis de esta columna, es que en algunas personas, la situación de estrés sostenido en el tiempo puede determinar, por aumento del consumo de alimentos y en consecuencia de calorías, el aumento del peso corporal. El estrés, engorda.

Para tenerlo presente.

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