Como la rata del video

Graciela Guadalupe
Graciela Guadalupe LA NACION
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4 de febrero de 2018  

"¿Son, se hacen o piensan que somos estúpidos?"

(De Cristina Kirchner, sobre Macri y el anuncio de recorte estatal.)

Qué frustración y qué verdad dolorosa. Si no lo vio, se lo contamos: un video que se viralizó en las redes sociales mostraba a una pequeña rata enjabonándose dentro de una pileta. Los movimientos del animal eran tan similares a los de un humano bañándose que daba ternura verla asearse. Se masajeaba el cuerpo haciendo correr el jabón de un lado al otro. Una y otra vez. La cabeza, la panza, las patas iban camino de quedar impecablemente limpias de haber existido agua para sacarse esa gomosidad de encima. Pero no había. Entonces, apareció la desmentida. La rata no estaba bañándose. Sólo trataba de arrancarse ese mejunje que algún pretendido gracioso le había adosado al cuerpo para filmarla y hacerse famoso. Lo que era tierno dejó de serlo. Los millones de espectadores que tuvo el video cayeron en la cuenta de que estaban en presencia de un maltrato animal.

Veterinarios de varias ciudades cargaron con dureza contra el DJ peruano que se adjudicó el video diciendo, con la más absoluta indiferencia, que la rata no era su mascota, sino que la encontró de casualidad cuando se iba a bañar y decidió filmarla.

¿Cómo puede alguien insistir en su mentira sin que le cueste nada? es lo que pareció decir Cristina Kirchner por Twitter cuando escuchó que Macri reducirá los gastos del Estado en un 25%: el mismo porcentaje que aumentaron desde que él asumió la Presidencia en 2015. "¿Son, se hacen o piensan que somos estúpidos?", se preguntó, desmemoriada, quien inauguraba varias veces la misma ruta, el mismo hospital, la misma fábrica y el mismo soterramiento, y quien mostraba por videoconferencia héroes anónimos que, después nos anoticiamos, no eran ni héroes ni anónimos, sino militantes de la causa nac&pop.

"El Estado no tiene que quedarse con el fruto de tu trabajo. En mi gobierno, los trabajadores no van a pagar el impuesto a las ganancias", decía Macri hace dos años en un video de campaña. Como el baño de la rata, tampoco fue verdad.

Falsas inauguraciones, promesas incumplidas, mentiras no piadosas. Un nuevo Morel le habría nacido a Adolfo Bioy Casares de continuar entre nosotros. Hubiera podido seguir narrando las fantásticas invenciones que tanto exaltaban al prófugo de su novela, desconcertado porque la vida se repetía de la misma forma día tras día, mes tras mes, delante de sus narices. Letra no le iba a faltar.

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