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Colombia y la ONU abren el primer centro para migrantes venezolanos

Instalado en Cúcuta, tiene capacidad para recibir a 200 personas, que luego siguen viaje a otros países
Instalado en Cúcuta, tiene capacidad para recibir a 200 personas, que luego siguen viaje a otros países Crédito: Cruz Roja colombiana
Instalado en Cúcuta, tiene capacidad para recibir a 200 personas, que luego siguen viaje a otros países
Daniel Lozano
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5 de febrero de 2018  

CÚCUTA, Colombia.- La frontera colombovenezolana, una de las más calientes del planeta, cuenta desde ayer con su primer centro para migrantes. Más que una solución, un ensayo para lo que viene. La diáspora masiva de los venezolanos ya supera los cuatro millones de personas, pero expertos y sociólogos vaticinan que el posible triunfo electoral de Nicolás Maduro provocará una nueva oleada, dispuesta a desparramarse por todo el continente. La última encuesta de Consultores 21 refleja que el 40% de los criollos sopesan la posibilidad de abandonar su país.

Estamos a pocos metros del puente internacional que une San Antonio (Venezuela) con Cúcuta (Colombia), el embudo de la tragedia que abate al país petrolero. La misma zona que en diciembre recibió a más de 1.200.000 venezolanos, la gran mayoría de ida y vuelta, aunque 100.000 dispuestos a iniciar la aventura de la emigración. El mismo territorio donde se mezclan el contrabando, la prostitución y el cambio masivo de divisas.

Las Naciones Unidas, el gobierno colombiano y la Cruz Roja se aliaron, con la colaboración de la alcaldía de Cúcuta, para levantar aquí el primer Centro de Atención Transitorio para el Migrante, con capacidad para 200 personas. Durante su primer día, la antigua escuela municipal habilitada a toda velocidad recibió a 37 personas, de las que 27 pretendían seguir viaje dentro de Colombia. Las otras 10 tenían su destino final en el sur del continente, entre Ecuador, Perú, Chile y la Argentina, cuyo canciller, Jorge Faurie, recibió ayer al secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, que busca consenso regional para elevar la presión sobre el gobierno de Maduro (ver página 10).

Entre los migrantes que llegaron ayer al centro estaba José Ramos, que a duras penas cargaba a sus espaldas un bulto de 40 kilos. "¿Ya están dando el ticket del almuerzo?", dispara un despistado que se acercó a las instalaciones, muy cercanas a la Iglesia Católica, que durante meses proporcionó comida a los más desesperados.

Pero no se trata de un comedor ni mucho menos. El centro representa un intento de ordenar la fuga de los venezolanos; de hecho solo recibirán durante una noche cama, comida y ducha las familias, mujeres gestantes, chicos o ancianos que lleguen con pasaporte en regla y pasaje de ómnibus. Nada de jóvenes ni de solitarios. Incluso serán los funcionarios de emigración quienes, en principio, filtrarán los candidatos a pernoctar.

Información

Una iniciativa novedosa en el subcontinente, con la cual también se espera conocer el flujo de emigrantes que seguirán camino a los países del sur. Las cifras oficiales del gobierno colombiano elevan por encima de 600.000 el número de venezolanos establecidos en su territorio, pero las distintas asociaciones de migrantes consideran que ese número estaría ya entre 800.000 y un millón. La mayor crisis migratoria de la historia del país cafetero.

De hecho, estos días la frontera vive con tensión los dispositivos de seguridad montados por las fuerzas del orden, que desde el desalojo de los cientos de venezolanos de una cancha de básquet en el barrio de Sevilla, conocida como Hotel Caracas, dificultaron que pasen la noche durmiendo en medio de la calle. Cúcuta se había transformado en un gigantesco dormitorio a cielo abierto, compartido por los que llegaron dispuestos a seguir viaje, pero también por los que están decididos a ganar aquí sus primeros sueldos y también con los que van y vienen para vender lo que traen y comprar con ello lo que necesitan y no tienen en su país.

"Nos están haciendo la vida imposible", asegura a LA NACION Rubén Darío Poleo, líder de los migrantes que pernoctan en el Parque Santander. Este antiguo soldador de Maracay, en el centro de Venezuela, de 57 años, solo lleva 21 días en tierra colombiana y, pese a todo, agradece la solidaridad de los colombianos. "Nosotros no culpamos a Santos, sino al gobierno de Venezuela, el único responsable de que mi país esté arruinado", sostiene con firmeza.

Los migrantes creen que la presencia del presidente colombiano en Cúcuta, prevista para el próximo jueves, ha multiplicado las acciones policiales. Incluso entre ellos corrieron las noticias de que compañeros fueron devueltos a su país y otros, más afortunados, conducidos hasta la frontera con Ecuador.

El gobierno de Bogotá presentará sobre el terreno un paquete de medidas para paliar la crisis, que se convirtió en uno de los temas centrales de la campaña política. Colombia vivirá en marzo elecciones legislativas y en mayo, la primera vuelta presidencial.

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