Tres dinosaurios de la democracia

Los jefes comunales de Mercedes, Lanús y Junín gobiernan desde 1983
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24 de junio de 2001  

LA PLATA.- El 11 de diciembre de 1983, Manuel Quindimil y Julio Gioscio volvieron a ser intendentes mediante el voto popular.

Ya lo habían sido en 1973, pero debieron abandonar sus cargos el 24 de marzo de 1976, cuando un golpe militar derrocó el gobierno de Isabel Martínez de Perón.

Habían pasado siete años y la dictadura se había agotado. Eran los tiempos de la primavera de la democracia.

El sol empezaba a ponerse y el calor todavía asfixiaba, cuando Quindimil, que por entonces tenía 60 años, entró en el edificio del municipio de Lanús, en la avenida 25 de Mayo, y asumió el cargo de jefe comunal.

Al mismo tiempo, Gioscio ingresaba en el Palacio Municipal de Mercedes por la puerta principal, sobre la calle 29. Gioscio iba por la tercera: había sido elegido para el cargo en 1962, pero el entonces presidente, Arturo Frondizi, intervino la provincia de Buenos Aires y las comunas donde se había impuesto el peronismo. Entonces no había podido ser intendente.

Dos décadas más tarde, mientras en Lanús y en Mercedes asumían los dos justicialistas, en Junín, Abel Paulino Miguel arribaba al palacio comunal ubicado sobre la calle Rivadavia y comenzaba su primer mandato.

Miguel había sido uno de los fundadores de Franja Morada y, con 43 años, ocupaba por primera vez un cargo ejecutivo.

Desde aquel caluroso 11 de diciembre de 1983, hace hoy 17 años, Quindimil, Gioscio y Miguel gobiernan sus distritos en forma ininterrumpida.

Llevan casi dos décadas continuadas en el oficio de gobernar. Ningún presidente constitucional obtuvo un plazo semejante.

Así pues, para estos intendentes gobernar es casi una rutina. Fueron reelegidos cinco veces. Y su popularidad está lejos de decaer: en los últimos comicios, Gioscio obtuvo el 48 por ciento de los votos; Quindimil, el 51,5, y Miguel, el 60,1.

Desde aquella primavera

Ahora, frente a La Nación , los tres mandatarios sonríen al recordar aquella primavera política de 1983.

Las imagenes que guardan son similares: multitudes en la calle de cada pueblo, banderas argentinas, música y vítores.

Las vivencias convergen en un recuerdo común: el 10 de diciembre, un día antes de la asunción de los tres, se había festejado la restauración de la democracia. Raúl Alfonsín había salido al balcón del Cabildo, para saludar a la gente que atestaba la Plaza de Mayo, luego de asumir la presidencia de la Nación.

La mañana del 11 de diciembre, la plaza había amanecido cubierta de panfletos con el dibujo de una bandera argentina. En el bando blanco se leían las iniciales RA.

Por primera vez en la historia, los radicales se habían impuesto en elecciones abiertas sobre el justicialismo. En Buenos Aires, Alejandro Armendáriz se disponía a gobernar.

En los municipios de Lanús y Mercedes, dirigentes históricos como Quindimil y Gioscio mantuvieron cautivos los tradicionales votos peronistas.

Y en Junín, Abel Miguel se imponía con la renovación del partido radical, que arrastraba la mayoría de los municipios, en la provincia.

Patriarcas de la democracia

Durante los 17 años que transcurrieron desde entonces, los tres jefes comunales transitaron por las sucesivas etapas en la restauración democrática; los levantamientos armados de Aldo Rico, y del coronel Mohamed Alí Seineldín; el intento de copamiento del cuartel de La Tablada; el plan austral; el plan primavera; la hiperinflación; la década menemista, con la ilusión de la revolución productiva y del salariazo; las privatizaciones de las empresas del Estado. Y la recesión.

En la provincia, el gobernador Armendáriz, que asumió aquel 11 de diciembre de 1983, fue sucedido por Antonio Cafiero. Luego el veterano dirigente, que ahora es senador, le cedió el mando a Eduardo Duhalde.

En 1999, cuando Carlos Ruckauf llegaba al poder, estos tres intendentes históricos se imponían por quinta vez consecutiva en sus distritos, casi como por gimnasia electoral.

Durante las décadas que gobernaron los tres jefes comunales debieron atender cada vez más reclamos.

"Cuando asumimos, en 1983, había una gran avidez por la democracia. A los intendentes se les exigía tolerencia, cumplimiento del poder de policía, limpieza, alumbrado de las calles y control del tránsito", recuerdan.

Las sucesivas crisis económicas por las que atravesó el país modificaron las demandas de los votantes: la recesión que golpea a las comunas devino en que ahora los vecinos exijan de los jefes comunales asistencia en salud, seguridad, empleo y educación.

"Hoy la demanda ha cambiado. Se nos pide a los municipios ser promotores del desarrollo económico y social", opina Miguel, que es presidente del Foro Nacional de Intendentes y Concejales Radicales. Sus pares justicialistas asienten.

Y coinciden en que las comunas no podrán ser eficientes en un ciento por ciento mientras no tengan autonomía municipal, que supone poder de recaudación de algunos impuestos, además de las tradicionales tasas.

Pese a las limitaciones políticas y económicas que arrastran "en un país que se dice federal pero que sigue siendo unitario" -de acuerdo con una definición compartida por los intendentes- , el mandato para ejercer la función ejecutiva en sus distritos todavía los conmueve.

Gioscio sostiene haber rechazado propuestas para ser diputado nacional y vicegobernador durante la época de Duhalde. Quindimil afirma haberse negado a un ministerio provincial -"el que quisiera"-, durante el anterior gobierno justicialista. Y Miguel sostiene que, tras la derrota electoral radical en 1987, eligió quedarse en Junín, para sostener las comunas gobernadas por la UCR, que se perdieron en la década siguiente.

Para ser reelegidos siempre

No les gusta que los llamen patriarcas. Reconocen que la oposición critica que se hayan perpetuado en el cargo. Y se defienden.

"El sillón nos lo otorga el pueblo. Cada 4 años, tenemos que renovar este contrato. Hay que trabajar para merecerlo", argumentan los veteranos dirigentes.

"El poder depende de cómo se lo usa. Si uno es soberbio o indiferente, no sirve para nada. Quiero poder para trabajar al lado de mi gente, y no para irme de vacaciones al extranjero", afirma Quindimil, que ejerce la jefatura comunal sin abandonar su negocio de compra y venta de piezas de hierro.

El hombre que lanza la frase nunca tuvo pasaporte y afirma que prefiere pasear por Lanús, que cenar en Puerto Madero. Su secreto para haber sido reelegido cada vez que se presentó a una elección, consiste -según dice- en "tener vocación para servir a la gente".

Miguel, el único radical que gobierna desde 1983, argumenta: "No siento que ejerzo un poder dictatorial, aunque desde la oposición me puedan tildar de personalista o autoritario. Si continúo en el poder es porque así lo quiere el pueblo, que me vuelve a votar cada 4 años".

Gioscio, el hombre que se presentó como candidato en siete elecciones distritales, y no perdió en ninguna, confiesa: "Los secretos para ser reelegidos son honestidad, dedicación y cumplimiento de las expectativas".

Diecisiete años pasaron desde aquel 11 de diciembre de 1983. Cuando se les pregunta si volverán a competir por la intendencia en sus distritos en los próximos comicios, Quindimil asiente: "Seguro"; Miguel no se quiere adelantar al calendario electoral, pero sugiere que busca un reemplazo. Y Gioscio, a los 81 años, responde: "¿Quién sabe? Es un misterio que voy a develar en 2003".

Perfiles

Manuel Quindimil (Lanús - PJ)

Tiene 77 años. Nació en Lanús. Es comerciante. Tiene 3 hijos; 5 nietos; 2 bisnietos. Fue elegido por primera vez en 1973. Volvió en 1983 y desde entonces renueva su mandato cada 4 años. En 1999 obtuvo el 51,5 por ciento de los votos.

Gobierna un distrito donde viven 600 mil pesonas. Administra un presupuesto de 101 millones de pesos. Arrastra una deuda de 15 millones de pesos (según calculos del Tribunal de Cuentas).

Julio Gioscio (Mercedes - PJ)

Tiene 81 años. Es médico cirujano. Tiene 2 hijos, 8 nietos. Es hincha de Racing. Fue elegido intendente por primera vez en 1962 (Unión Popular), pero no asumió.Volvió a ser elegido en 1973 (Frejuli) y gobernó hasta 1976. Volvió en 1983 y desde entonces renueva su mandato cada 4 años. En 1999 obtuvo el 48 por ciento de los sufragios.

Gobierna un distrito donde viven 70 mil personas. Administra un presupuesto de 16 millones de pesos. Arrastra una deuda de 3,7 millones de pesos (según el Tribunal de Cuentas).

Abel Paulino Miguel (Junín - UCR)

Tiene 60 años. Nació en Junín. Es ingeniero agrónomo. Tiene 2 hijos, es hincha de Sarmiento. Fue elegido por primera vez en 1983. Desde entonces renueva su mandato cada 4 años. Es presidente del Foro Nacional de Intendentes y Concejales Radicales. En 1999 obtuvo el 60,1 por ciento de los votos.

Gobierna un distrito de 100 mil habitantes. Administra un presupuesto de 28 millones de pesos y arrastra una deuda de 8 millones.

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