El sueño de la conectividad total

La aplicación de las nuevas tecnologías en la enseñanza enfrenta el dilema de equiparar o profundizar las diferencias existentes
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8 de julio de 2001  

Internet, en particular, y las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, en general, hacen que el ideal de la formación permanente sea una realidad factible. Más aún cuando lo que hoy está en juego no es sólo la educación, sino que también lo son las consiguientes oportunidades laborales, el acceso a la cultura y al entretenimiento, las interacciones sociales y, cada vez más, la información y la participación política de los ciudadanos.

La experiencia exitosa de países que lograron incorporar a sus habitantes a las crecientes exigencias de una economía basada en el conocimiento y que comprendieron a tiempo que para aumentar los niveles de innovación y de competitividad hay que empezar desde los primeros años de la escolaridad -porque en la universidad ya es tarde- nos lleva a mirar con atención el caso argentino.

El panorama local en lo que hace a la implementación de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación en las escuelas y colegios se presenta como un rompecabezas, con una serie de importantes iniciativas en marcha, con un mapa dispar en lo que hace al equipamiento y la conectividad a lo largo y a lo ancho del país, y con enormes baches en la capacitación docente.

Para decirlo sintéticamente: hay proyectos, muchos de ellos elogiables, pero que no parecen enmarcados dentro de una estrategia general, sino más bien como el fruto de un escenario atomizado.

Desde el Ministerio de Educación de la Nación se hicieron anuncios acerca de políticas masivas para capacitar a los docentes en el uso de la computadora, el envío de correo electrónico y en el procesamiento de textos. También se ha previsto equipar a las escuelas con al menos una computadora conectada a Internet.

La responsable del Programa Nacional de Infraestructura, Equipamiento y Tecnologías del ministerio, arquitecta Patricia Angel, a cargo del plan de conectividad y equipamiento escolar, estima que haría falta comprar 120 mil computadoras para tener una máquina cada 30 alumnos en todas las escuelas públicas del país, entre EGBI, II y III, y Polimodal. A tal efecto, se estima destinar parte de un crédito queel ministerioestá gestionando con el BID por 600 millones de dólares, 230 millones de los cuales serían para conectividad y equipamiento, y para capacitación de los docentes.

Un reciente relevamiento de la Unidad de Investigaciones Educativas de esa cartera sobre el estado del equipamiento en las escuelas públicas determinó que el 65 por ciento de los establecimientos secundarios del país tienen algún tipo de equipamiento informático, porcentaje que baja al 35 por ciento en los niveles de EGB I y II.

En cuanto al portal Educ.ar, conducido como una sociedad del Estado, si bien su objetivo está centrado en la producción, compra y adaptación de contenidos para distintos ciclos y áreas del conocimiento escolar, un anuncio más reciente también lo ubica, junto a la Fundación Evolución -con experiencia en la implementación de nuevas tecnologías en el aula-, en la tarea de seleccionar escuelas que recibirán equipamiento y conectividad.

Incluso gracias a gestiones personales de Martín Varsavsky, cuyo aporte de 11 millones de dólares permitió la puesta en marcha del portal educativo, el ex presidente de los Estados Unidos Bill Clinton visitará la Argentina pasado mañana para participar de un encuentro filantrópico organizado por Educ.ar, con el fin de recaudar fondos para el equipamiento y conectividad de las escuelas argentinas.

Otras iniciativas

Paralelamente, algunas provincias también impulsan políticas activas, como por ejemplo Río Negro mediante un sistema de Tele-Educación por satélite, Salta o la provincia de Buenos Aires mediante la creación de un portal.

La Ciudad de Buenos Aires ha conectado parte de las escuelas de nivel medio, pero aún no están integradas en una red. También ha anunciado un plan para proveer Internet a 50 mil docentes.

Por último, el Consejo Federal de Inversiones (CFI), órgano interprovincial que aglutina a las 23 provincias y a la Ciudad de Buenos Aires, desarrolla un Programa de Conectividad Educativa que se ha iniciado en Santa Cruz, Mendoza y Tierra del Fuego.

"Dado que la Argentina se encuentra en una etapa inicial de un largo proceso, que no sólo llevará tiempo, sino esfuerzos, creatividad humana y mucho dinero, la concepción y la filosofía con la que se parta en este momento es crucial para el futuro", dice Silvia Novick de Senén González, experta en administración y planeamiento de la educación y asesora en temas de conectividad educativa en el CFI.

"De ellas dependerá que las nuevas tecnologías estén al servicio de una educación de mayor calidad o que aumenten la fragmentación y la dispersión del sistema", advierte.

Por dónde arrancar la capacitación, qué participación se da a los propios docentes para que se apropien de las nuevas herramientas, qué papel cumple la formación de nuevos docentes, son algunas de las cuestiones no menores.

En cuanto a las escuelas privadas, Senén González afirma que no existe información sistematizada acerca de lo que allí ocurre, si bien algunos de estos establecimientos han sido pioneros en el uso de las nuevas tecnologías.

El presidente de la Nación ha dicho que desea terminar su mandato con una Argentina en la que todas las escuelas estén conectadas y trabajen en red.

En opinión de la especialista, hacerlo es posible, pero requiere decisiones institucionales claras.

"La clave es avanzar en todas las líneas al mismo tiempo: producción de contenidos, capacitación docente, equipamiento escolar y conectividad. Y tener en claro que la línea de desarrollo no es tener la última tecnología, sino usarla", dice el licenciado Gustavo Iaies, subsecretario de Educación Básica.

Para el funcionario, los objetivos principales de una red escolar deberían apuntar a mejorar la equidad del sistema educativo y a elevar la calidad de lo que se aprende.

En este aspecto, un buen ejemplo puede ser SchoolNet, la exitosa experiencia canadiense que enlaza a 17 mil establecimientos de ese país.

Plataforma educativa

Se trata de una plataforma que familiariza a los alumnos en la adquisición de aptitudes académicas e informáticas, y pone a su alcance mejores oportunidades para conseguir empleo.

"Durante los últimos cinco años, Canadá ha abordado la realidad de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la educación como una estrategia para preparar a todos los estudiantes para una economía mundial que cambia rápidamente", dice Doug Hull, director general del Ministerio de Industria de Canadá, de quien depende -por considerarse en ese país que el tema excede el ámbito educativo- la SchoolNet.

Hull pasó por Buenos Aires, procedente de Uruguay, adonde viajó para asistir al lanzamiento del Programa de Conectividad Educativa, que enlazará en una primera etapa a 100 centros educativos del país hermano y que recibirá asistencia técnica de expertos canadienses.

La experiencia de Canadá en la creación de redes electrónicas educativas ha servido como modelo para proyectos similares en otros países, como SchoolNet, en la India, y Red Escolar en México.

"Nuestra gran preocupación era cómo sortear la brecha digital que nos impedía alcanzar los niveles de productividad que exige la nueva economía. La brecha entre el ingreso per cápita de nuestros ciudadanos y el de los norteamericanos, por ejemplo, no dejaba de crecer."

En 1994 el gobierno canadiense empezó en 5 escuelas con un plan piloto, buscando formar a los maestros en las nuevas tecnologías de la información.

"Una vez que comprendimos que esto puede hacer una gran diferencia en la calidad de la educación, incrementamos el número de escuelas que están conectadas. No es un tema de tecnología, sino que es pedagógico. Se trata de involucrar a los maestros para que ellos hagan cosas interesantes que puedan incrementar el nivel de aprendizaje de sus alumnos."

Al cabo de 5 años habían logrado conectar al ciento por ciento de las 17 mil escuelas.

Kim Hendi, funcionaria del Ministerio de Industria de Canadá y responsable de las Relaciones Internacionales, recuerda que en ese país la educación es un tema conjunto de las provincias y territorios, de modo que cuando se creó SchoolNet, hace 7 años, se hizo en colaboración con las provincias y los territorios, y con el sector privado. Este aportó para las aulas, por ejemplo, 250 mil computadoras de la industria que fueron recicladas a un costo de 60 dólares norteamericanos (100 dólares canadienses) cada una.

Hendi participó recientemente de una videoconferencia multipunto coordinada en Buenos Aires por el equipo técnico de conectividad del Consejo Federal de Inversiones -organismo cuyo objetivo es el desarrollo económico y social de las provincias- que unió a los directores del portal Educ.ar, representantes del Ministerio de Educación de la Nación y de 11 provincias argentinas con autoridades del programa canadiense SchoolNet.

Entre las mayores preocupaciones de los representantes provinciales allí expresadas se destacó la de los riesgos de hacer una gran inversión en equipamiento para después tener una capacidad instalada ociosa.

La preocupación es válida si se piensa en la apertura, hacia mediados de 1999, de 1300 Centros Tecnológicos Comunitarios (CTC) en todo el país, muchos de ellos instalados en escuelas rurales, con 5 computadoras de última generación y acceso a Internet, y el destino de muchos de ellos, hoy paralizados por falta de recursos humanos capacitados para operarlos o, directamente, por falta de luz eléctrica.

"Los CTC fueron una iniciativa pensada sin continuidad. Ahora están en la órbita de Enoch Aguiar, en la Secretaría de Comunicaciones, pero esperamos que se subsanen algunos problemas legales para que los que están en el ámbito escolar -un 15 por ciento de los 1300 existentes- pasen a nuestra órbita", dice la arquitecta Angel.

"En cuanto a la falta de electricidad en 1800 escuelas del país, estamos trabajando para conectarlas mediante paneles fotovoltaicos", aclara el subsecretario Iaies.

Otra preocupación recurrente fue la referida a cómo sostener una conectividad permanente, con los elevados costos telefónicos.

"Estamos negociando con las empresas de telecomunicaciones acuerdos centrales para obtener la conexión de las escuelas mediante tarifas planas", adelanta el funcionario.

Prioridades

En el actual contexto de recesión y de carencias elementales para un alto porcentaje de la población, ¿qué prioridad debería asignársele al tema de la conectividad de la población?

Como señalan Nicholas Burbules y Thomas Callister (h.) en su reciente libro Educación: riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información (Granica), incluso si se compara en el nivel internacional, donde muchas zonas del mundo carecen de electricidad y de servicio telefónico y donde los índices de analfabetismo en los adultos, aun en los Estados Unidos, siguen siendo altos en varias regiones, ¿la idea de que todos puedan conectarse a Internet y navegar es realista?

"Si los recursos son escasos, ¿cómo deberían sopesar las sociedades o comunidades más pobres los posibles beneficios de la alta tecnología comparados con las rutas, los sistemas de agua corriente y cloacas, la salud pública y el adecuado abastecimiento de comida?", se preguntan.

"La obsesión por Ôconectarse´ es uno de los muchos lujos con los que una gran cantidad de personas en el mundo ni siquiera pueden soñar."

Pero la verdad es que el futuro no es muy promisorio para quienes queden excluidos de este nuevo entorno. Ellos mismos lo afirman: "Si se descuidan estas cuestiones, con el tiempo tendremos una sociedad segmentada en dos Ôcastas de información´, lo que una vez establecido será inmodificable y se autoperpetuará, como todas las sociedades de castas conocidas", vaticinan.

Hoy ya nadie pone en duda que el crecimiento de una sociedad depende de su productividad, de su capacidad de innovación y de su aprendizaje.

Las estadísticas demuestran que hay un fuerte incremento de las oportunidades laborales para aquellos estudiantes mejor capacitados.

Como fuere, sin competitividad en materia digital el futuro para los argentinos no puede ser visto sino como una amenaza.

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