La proyección internacional está en el ADN de las empresas de software

El sector generó 8000 puestos de trabajo el año pasado y las exportaciones continúan en alza; los casos de emprendedores que conquistan mercados con soluciones made in Argentina
Victoria Novillo Saravia
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8 de febrero de 2018  

Crédito: Shutterstock

El 2017 fue un gran año para la industria del software y servicios informáticos (SSI) en la Argentina: el sector, que emplea a más de 100.000 trabajadores, generó 8000 puestos de trabajo, y las exportaciones en dólares acumuladas del último trimestre de 2016 y los tres primeros de 2017 ya sumaban US$1711 millones, que representan un incremento interanual móvil de 36%. Esos son los números que maneja Adrián Anacleto, vicepresidente de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos de la República Argentina (Cessi). "Probablemente seamos la industria que más empleo generó el año pasado, y pretendemos generar 400.000 empleos más para 2030", dice.

Aunque este sector fue uno de los que sortearon con mayor éxito la crisis económica de los últimos años, no todo fue color de rosas para los exportadores. En 2016 los últimos cinco años habían sido para el olvido, con una caída en dólares de 22% con respecto al récord de 2011.

La mayoría de los exportadores de SSI coinciden en que los obstáculos para exportar no están afuera, sino adentro, y señalan la falta de previsibilidad por la inflación, la fluctuación del tipo de cambio y costos laborales altos como los principales palos en la rueda. Sin embargo, Anacleto señala que aun así la balanza comercial argentina en software no solo es positiva, sino que también es una de las más positivas de América Latina.

Los factores de éxito de las soluciones made in Argentina

Para Diego Casali, presidente de Córdoba Technology Cluster, que con 17 años de historia es el más antiguo del país después del Cessi y referente de los 12.000 trabajadores de la industria del software radicados en la provincia de Córdoba, un rasgo característico de los casos de éxito es que venden servicios o productos de mayor valor agregado.

Casali explica que históricamente la exportación estuvo ligada a la venta de horas hombre de desarrollo, que para la industria son como una commodity que compite por precio con proveedores hipercompetitivos como la India. "Los costos de esas empresas son lineales: a mayor volumen, mayor estructura; son muy sensibles a los cambios coyunturales y las primeras que desaparecen ante una pérdida de competitividad por atraso cambiario", sostiene. Las empresas más resistentes y exitosas no son necesariamente las más grandes.

La innovación y la creatividad son dos virtudes de los productos tecnológicos argentinos. "No atacamos el mercado de desarrollo de software comoditizado, sino de la creatividad y lo complejo, donde resolver problemas tiene un premio", sostiene Anacleto.

"Las vacas más felices dan más leche", dice Eddie Rodríguez, que desde la localidad cordobesa de Morteros desarrolló un chatbot para hablar con las vacas. La expresión podría considerarse risueña si no fuera por la contundencia de los números que la avalan. "Terminamos 2017 con unos 160.000 campos registrados en más de 200 países", cuenta Rodríguez, que dirige un equipo de ocho personas. Gracias a su app gratuita, los 800 millones de campesinos que viven con animales que dan leche y no tienen acceso a Internet tienen la posibilidad de acceder mediante sus teléfonos celulares a las más sofisticadas técnicas de producción agropecuaria. Tras adoptar esta solución, algunos productores lograron un año después incrementar la producción por vaca de 4 a 11 litros de leche por día. "Cerramos el año lanzando una nueva versión premium que incluye funciones adicionales pensadas para mejorar la producción de establecimientos medianos", dice. Este pequeño emprendimiento cordobés fue distinguido como uno de los más innovadores de América latina en 2015 por FastCompany.

Fuente: LA NACION - Crédito: Ilustración: Alejandro Álvarez

"El valor agregado del conocimiento es clave", dice Facundo Favelukes, director y fundador de BVS Technology Solutions, que se especializa en integración de soluciones de broadcast, redes y data centers, y soluciones de IT. Armado con certificaciones Cisco y Dell, y de otras 30 primeras marcas para las soluciones end-to-end de broadcasting, Favelukes explica que su diferencial está en el know-how de la integración. La capacidad para diseñar e implementar la solución óptima se traduce en confiabilidad de procesos, alta performance y ahorro en costos para el cliente. La empresa, que hoy cuenta con más de 150 empleados y tiene oficinas en Montevideo y Chile, acaba de abrir una oficina en Estados Unidos para atender Centroamérica y el Caribe. "No vemos grandes obstáculos para exportar. Tal vez el tipo de cambio que no nos ayuda mucho o el alto costo laboral asociado a las cargas sociales, impuestos y burocracia, pero tenemos un cúmulo de conocimiento extraordinario dentro de nuestros equipos y estamos invirtiendo fuertemente para poder en 2019 exportar servicios y conocimientos argentinos, que son muy valorados en la región y en el mundo", dice Favelukes.

Al igual que otros emprendedores argentinos exitosos, su motivación primera no fue fruto de una inspiración visionaria, sino de la crisis. "La empresa para la que trabajaba quedó golpeada y decidí independizarme. En octubre de 2003, con un hijo de 10 años en el colegio, alquilando y con un capital de US$2000, hablé con mi esposa y le dije: 'Si logro vender una cámara por mes, con ese dinero vivimos'. El primer año facturamos casi un millón de dólares, de ahí no paramos de crecer", cuenta.

Si para esta industria las distancias ya no significan nada, el tiempo sigue siendo tirano. Argentina tiene la suerte de estar en el mismo huso horario de Estados Unidos, lo cual implica no solo una ventaja para atender ese mercado clave, sino que también potencia la capacidad de expansión de las empresas locales mediante alianzas estratégicas con empresas europeas o asiáticas. Es el caso de FDV Solutions, una empresa fundada en 2006 que se fusionó en 2017 con la multinacional de origen finlandés intive. "La fusión con intive surge de la necesidad que tenía FDV Solutions de profundizar su proceso de exportación de servicios para lograr llegar a más y mejores clientes en los Estados Unidos, y en el caso de intive, con la necesidad de buscar un partner con experiencia comprobada en el mercado americano que pudiese atender a todos los clientes que ya tenía desde un huso horario más favorable que el europeo y con el know-how necesario para dar servicios a un mercado tan exigente como es el americano", explica Andrés Vior, cofundador y CEO de FDV-intive, cuyo core business es el desarrollo de software a medida y arquitectura de código abierto. Tras la fusión pasaron de 100 a 140 empleados y atienden clientes como Intelligize y LexisNexis. A nivel local han facturado US$5.000.000 en 2017, de los cuales 75% fueron exportaciones. Su socia intive facturó a nivel global ?60.000.000 y tiene oficinas en Polonia, Alemania, Inglaterra, Francia y Estados Unidos.

En la Cessi trabajan intensamente para explotar esta ventaja. Su presidente, Aníbal Carmona, acaba de viajar a la India para reunirse con Raman Roy, presidente de la Nasscom, entidad homóloga a la Cessi. "El objetivo es lograr un acuerdo para potenciar la capacidad exportadora argentina. Las empresas indias tienen un pool de talento enorme y gran capacidad de mano de obra, mientras que nosotros tenemos un complemento muy importante con nuestra capacidad de innovación y la cercanía tanto horaria como cultural", dice Anacleto.

En el sector coinciden en que el aspecto cultural es otro de los factores distintivos de los emprendimientos argentinos que triunfan en el exterior. "Los siete fundadores fuimos compañeros de facultad de la UBA y luego de 12 años seguimos siendo socios y amigos", cuenta Vior.

Según este ingeniero de 38 años, el aspecto cultural ha sido clave, no solo generando un clima de trabajo "excelente", sino también a la hora de interactuar con profesionales y clientes de todas partes.

"Una multinacional nos pidió el diseño y la cotización de un desarrollo específico para el área de RR.HH. a nivel global. El prototipo gustó, y cuando estábamos presentando el proyecto a los ejecutivos, que contemplaba interfaces en inglés, francés y portugués, a mí se me paró el corazón cuando el director se da vuelta y pregunta: 'Chino mandarín, ¿no?'", cuenta Alfredo Villafañe, que con $10.000 y dos amigos lanzó SoulIT Solutions en 2012, que se especializa en desarrollo, consultoría y procesos de sistemas y facturó $16.000.000 en 2017. "En un mercado tan globalizado, la versatilidad cultural de los argentinos es muy demandada", dice.

Consultado sobre los rubros con mayor potencial, Casali menciona inteligencia artificial, big data, analytics, machine learning, Internet de las Cosas y blockchain, aunque aclara que si bien se está invirtiendo fuerte en estas áreas, todavía son proyectos.

Crédito: Shutterstock

7Puentes es una de las empresas argentinas que ya desarrollaron exitosamente estas áreas. Sus exportaciones aportaron el 67% del millón de dólares que facturó en 2017. Luciano Ordóñez, uno de los cinco socios que fundaron la empresa, en 2007, cuenta que comenzaron desarrollando data science, con proyectos como la investigación y desarrollo de modelos de uso y comportamiento de conductores de automóviles a partir de datos reportados por una app móvil. También han desarrollado complejos proyectos de inteligencia artificial, como una investigación y desarrollo de modelos de personalización, que incluyó la construcción de un sistema de recomendación sobre un conjunto de más de 100 millones de usuarios y 1 millón de ítems, procesando más de 1 billón de eventos en 14 países, con un entorno de experimentación y evaluación permanente. Incursionaron en la industria de blockchain con clientes como Xapo, para el que diseñaron los procesos de análisis del ciclo de vida y comportamiento de cliente. El amor por la complejidad y los números está en el ADN de la empresa. "Nuestro nombre nace de la mezcla de la zona sur del Gran Buenos Aires y un legendario problema matemático", dice Ordóñez, refiriéndose al problema de Königsberg y al Puente Agüero de Avellaneda.

Pero la realidad es que la innovación, la creatividad, el conocimiento y la versatilidad cultural no han sido los únicos motores del sector. "La industria no sería lo que es hoy si no hubieran existido las leyes de promoción", dice Casali. Se refiere a la ley de software, que otorgó créditos fiscales y otros beneficios impositivos; a programas como Fontar, Fonsoft, Pac, o el plan de capacitación 111mil. Además del "régimen Exporta Fácil y la ley de emprendedores", agrega Anacleto.

Ambos coinciden en que no se trata de subsidios, sino de promoción, y que los resultados de los últimos años muestran que, lejos de ser un costo para el Estado, han generado grandes beneficios.

"La ley de software te da previsibilidad, permite firmar contratos a cinco años", dice Anacleto. La ley vence en 2019 y están trabajando para obtener una prórroga. Se lo merecen, dicen.

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