Argentinos sueltos en España, la aventura de ser turista de la propia vida

Crónicas. La directora Gabriela Izcovich acaba de estrenar en Barcelona una obra con Esteban Meloni y Eugenia Alonso
Laura Ventura
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8 de febrero de 2018  

Esteban Meloni y Eugenia Alonso, protagonistas de Olvidémonos de ser turistas
Esteban Meloni y Eugenia Alonso, protagonistas de Olvidémonos de ser turistas Fuente: LA NACION

BARCELONA.- El viaje comenzó hace más de un año. En la valija cargaron su talento, su entusiasmo, su paciencia y aguardaron el momento en el que el avión despegara. Ya llegaron a su primer destino. Con acento argentino, castellano y catalán presentan en Barcelona Olvidémonos de ser turistas. La actriz Lina Lambert ofició como anfitriona de esta aventura hacia la cual marcharon desde Buenos Aires -conducidos por Gabriela Izcovich-, Esteban Meloni y Eugenia Alonso, y se sumó desde Madrid el actor Pablo Viña. Este equipo recorre ahora el territorio que marca el mapa trazado por Josep Maria Miró, el mismo autor de Nerium Park y El principio de Arquímedes, cuyas puestas argentinas tuvieron tanto éxito.

Hace más de dos décadas Izcovich viajó a Barcelona, invitada a participar del festival dedicado a Harold Pinter -por entonces aún no era premio Nobel-, donde el británico presenció la adaptación que había hecho la realizadora de dos de sus piezas, Viejos tiempos y Traición, acompañada por Rafael Spregelburg y Julia Catalá. En esa ocasión, Izcovich conoció a la actriz Lina Lambert, con quien inició una amistad que se conservó hasta el presente, alimentada por los constantes viajes de la argentina a la ciudad mediterránea. En su último encuentro, prometieron que trabajarían juntas e iniciaron así una excursión por territorios desconocidos.

La prestigiosa sala Beckett, dirigida por Toni Casares, que acaba de mudarse del barrio de Gràcia a un sitio más amplio en Poblenou, respaldó este proyecto. La directora convocó al dramaturgo Josep Maria Miró y esta combinación sedujo al Teatro Español, institución con sede en Madrid, que se sumó para coproducir la propuesta. Olvidémonos de ser turistas se presentará también en la prestigiosa sala de la Plaza Santa Ana, a partir de mayo. Ojalá la obra pueda verse pronto también en Buenos Aires y en Montevideo.

"La dramaturgia se construyó a partir de este encuentro de nacionalidades. Fue un trabajo muy nutrido de ambas partes. Josep me dio la libertad para cambiar los giros idiomáticos y los acentos de los personajes. Por momentos me olvidé de que no era un texto mío porque tengo con él una gran afinidad estética y emocional. Los diálogos están cargadísimos de ideas, de emociones, y ese es un plato muy bien servido para un actor y un director. Deja las cosas flotando, con enorme sutileza, sin volverlas explosivas", dice Izcovich. Olvidémonos de ser turistas cuenta el viaje de una pareja de Barcelona a Foz do Iguaçu, en La Triple Frontera de la Argentina, Brasil y Paraguay. Allí, el encuentro con un joven viajero, desencadena una situación inesperada. En la sala Beckett también se presenta Nerium Park, dentro del ciclo dedicado al dramaturgo.

No es la primera vez que Esteban Meloni y Eugenia Alonso se sumergen en una obra de Miró. Ambos formaron parte de la versión de Corina Fiorillo de El principio de Arquímedes. En Olvidémonos de ser turistas componen a varios personajes. "No sólo habla de las migraciones físicas, de las fronteras, sino también de las migraciones emocionales. Se nos mezcla mucho la ficción y la realidad, porque estamos en Barcelona, trabajando en otro país, no como turistas. Las obras son siempre una carta de amor al mundo y esta tiene un mensaje que a nosotros, como argentinos, nos toca mucho, porque vivimos migrando", dice Meloni. "La obra habla de ser turista de tu propia vida, atravesar geografías para encontrar respuestas de tu propia historia, revelaciones o algo que no sabés bien qué es", agrega Alonso, quien destaca que esta pieza teatral es muy cinematográfica, una road movie teatral.

Miró es uno de los dramaturgos más prolíficos y representados de España. "Siempre pone en sus obras un elemento perturbador y siempre hay un elemento ausente que genera intriga", opina Alonso. "Me parecía que esta era una obra muy diferente a las demás, pero en todas está la incomodidad del individuo en la sociedad. Sus obras son fuertemente ideológicas, está muy preocupado por el mundo de hoy, por las diferencias, por hacernos entender que somos todos responsables del mundo que vivimos", dice Meloni.

Para esta exploración, Izcovich eligió una puesta que califica de austera, para poder así exprimir el trabajo de los actores. "Siempre me resulta conflictiva la artificiosidad de las escenografías, frente a la naturalidad de los actores", dice desde Buenos Aires, donde prepara la segunda temporada de un espectáculo también austero, en términos escenográficos, donde además actúa y que también habla de un viaje: Siempre hay que irse alguna vez de alguna parte (regresa el 3 de marzo a la sala Noavestruz), con Marcelo Bucossi, Roberto Castro y Mercedes Fraile. Serán solo algunas funciones en el porteño barrio de Palermo, ya que Izcovich no se perderá la mudanza y reestreno de su puesta española y a principios de mayo viajará a Madrid, para continuar oficiando como calificada representante de la cultura y el teatro argentino más allá del Atlántico.

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