El Gobierno colocó un bono en pesos y mostró que no es tan vulnerable al clima global

Captó $70.481 millones con un título que vence en un año y paga una tasa que asegura ganarle a la inflación; podría complicarle la estrategia política frente a las paritarias
Captó $70.481 millones con un título que vence en un año y paga una tasa que asegura ganarle a la inflación; podría complicarle la estrategia política frente a las paritarias Fuente: Archivo
Javier Blanco
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8 de febrero de 2018  

El Gobierno tomó ayer del mercado local el equivalente a poco más de 4500 millones de dólares para refinanciar parte de una deuda de corto plazo que vencía y avanzar en la cobertura de algo más del 40% de las necesidades totales de financiamiento previstas para este año. Al comenzar 2018, el Ministerio de Finanzas había abierto el año emitiendo en el exterior bonos en dólares a 5,10 y hasta 30 años por otros US$9000 millones.

Envió así una señal a los mercados de una menor dependencia del endeudamiento externo, en un intento de disipar los temores que calificadoras y bancos internacionales plantean sobre la elevada vulnerabilidad que la economía local tendría al respecto.

Se preocupó en enviar este indicio, no casualmente, en momentos en que el clima financiero internacional comienza a complicarse. Los analistas coinciden en que se inició el final de la era de la hiperliquidez y dinero casi regalado que rigió por una década en el mundo. Además, esa duda estuvo detrás del aumento del 12% que muestra la tasa de riesgo país en lo que va del año (subió de 251 a 394 puntos), cuando creció menos del 2% el riesgo emergente en general y hasta cayó 2% la tasa de riesgo de Brasil, en el mismo lapso.

La captura de fondos la hizo esta vez, básicamente, con la colocación de un nuevo bono en pesos a vencer en apenas un año y que llama a controversia, ya que el título tiene incluida una cláusula gatillo (pagará una tasa fija equivalente al 22,5% nominal anual o el equivalente a la inflación más un 3,75%, lo que resulte más alto).

Esta especie de mecanismo de garantía es el que ya ha planteado repetidas veces que se negará a validar en las discusiones paritarias, contrariamente a lo que sucedía el año pasado, cuando lo alentaba y ofrecía.

Precisamente, por ese seguro antiinflación, en un momento en que es difícil de estimar esa variable (ya que vuelve a verse revitalizada por los renovados ajustes de tarifas), el bono en pesos resultó muy demandado por los inversores: atrajo 74.189 millones de pesos en órdenes de compra, aunque resultaron adjudicados $70.481 millones (algo así como US$3577 millones, al cambio de ayer).

Los analistas coincidieron en evaluar que el éxito de la colocación respondió al diseño del bono (del que podían emitirse hasta $100.000 millones, según la resolución 16 del Ministerio de Finanzas, que apareció ayer en el Boletín Oficial), al que juzgaron "a medida" de las necesidades de las compañías aseguradoras, a las que, vale recordarlo, a fin de 2017 se les impidió seguir invirtiendo en Letras del Banco Central (Lebac).

"Les tenían que inventar algo de este tipo y el momento podría decirse que es oportuno. Estas compañías son el único inversor institucional grande privado, y si realmente te planteás el desarrollo de un mercado no está mal que en alguna medida los cuides. Más cuando la prioridad del momento, razonablemente, fue marcar que podés abstenerte de recurrir al exterior", explicó Santiago López Alfaro, de la consultora Delphos Investment, que juzgó muy positiva la emisión en este sentido.

Aval de los analistas

El monto emitido con el nuevo Bonar19, que se colocó a la par (los compradores pagaron $1000 por cada lámina de $1000) duplicó las previsiones iniciales que manejaban en el Ministerio de Finanzas y generó una cuota de alivio, al permitir precisamente "mostrar que, de ser necesario, la Argentina puede financiarse internamente", dijeron a LA NACION en la cartera que conduce Luis Caputo.

"El bono parece un instrumento complejo, pero permite beneficios para ambas partes: el Gobierno se favorece por colocar deuda a una tasa nominal que no es alta a priori (y sería mayor de no tener el seguro con CER) y los inversores se quedan con la tranquilidad de saber que, de ser necesario, van a cobrar por encima de la inflación", afirmó Eric Ritondale, economista de la consultora Econviews, al explicar por qué tuvo alta adhesión el título colocado ayer.

"Mi impresión es que buscaron dejar en claro que los problemas que dejó a la vista el recalibramiento de metas no les bloquearon el acceso al mercado de deuda local, en especial, en pesos. De allí que hayan ofrecido un bono dual, a tasa fija o indexada, para mostrar que esa puerta -de ser necesario- está abierta", opinó el consultor Hernán Hirsch, de FyE.

"Esto muestra que están preparándose para un escenario externo menos benigno. Las variantes y garantías que ofrecieron responden a que no podían darse el lujo de fracasar con esta emisión que dieron. Después de todo, no podían tratar de defender un bono a tasa fija sin correr el riesgo de dejar muy a la vista que nadie cree en el target inflacionario modificado", planteó Juan Ignacio Fernández, economista de la consultora Oikos Buenos Aires.

La subasta de ayer incluyó la renovación total de una deuda por US$1000 millones tomada mediante la emisión de Letras del Tesoro (Letes) y elevó a unos US$12.500 millones el total de recursos captados para cubrir el aún elevado déficit fiscal y los pagos de la deuda ya emitida, obligaciones que le demandarán al Gobierno captar un total de US$30.100 millones este año, según las previsiones planteadas en el plan financiero 2018.

Lo que se logró y lo que falta

70.481 Millones de pesos

Captó ayer el Tesoro con el bono dual en pesos (a tasa fija o indexada) a vencer en 1 año

4750 Millones de dólares

Es el equivalente total que tomó si se suman los US$ 1000 millones refinanciados en Letes

12.500 Millones de dólares

El total ya financiado en el año, el 41% del total de US$ 30.100 millones que se necesitarán

Menor apetito por las Letes ante la caída de los bonos

La licitación de deuda de ayer dejó a la vista una merma en el apetito que tradicionalmente los inversores locales mostraban por las Letras del Tesoro (Letes) en dólares. Desde que Finanzas comenzó con este tipo de emisiones, en el inicio de 2017, había tenido una demanda sostenida bien reflejada en un promedio de ofertas de compra que supera 3,7 veces a la oferta. Incluso, en la última colocación, hace apenas dos semanas, alcanzó el récord de US$6,10 ofertados por cada US$1 emitido. Pero ayer, cuando el Gobierno buscaba refinanciar US$1000 millones en Letes que le vencían con la emisión de dos nuevas series por US$500 millones a 196 días (vence el 24 de agosto) y 364 días (caduca el 8/2/2019), solo recibió un total de US$1304 millones en órdenes de compra, distribuidos en US$778 millones para la más corta y US$526 millones para la más larga. El brote de apatía de los inversores respondió al cambio de tasas que dejó la ola de bajas que habían sufrido los bonos argentinos en dólares en las últimos días, afectados por el desmejoramiento del clima financiero internacional. Esto produjo que títulos también en dólares como el Bonar 19 (AA19)o el 20 (AO20) pasaran a ofrecer rendimientos de entre 80 y 750 puntos más altos que las tasas del 2,8 y 3,10 de las Letes, lo que quitó estas últimas de la consideración de los inversores más sofisticados.

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