Javier Conte: un profesional y medallista olímpico que se nutre de su génesis

Javier Conte
Javier Conte Fuente: LA NACION
Germán Leza
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25 de febrero de 2018  • 20:30

Javier Conte bajó 17 kilos para competir en la clase Lightning en los Juegos Panamericanos de Toronto de 2015 donde ganó la medalla de oro. Mientras tanto, era subsecretario de Deporte en el último año del mandato de Cristina Fernández Kirchner. Luego del cambio de gobierno ya no ejerce esa función pero continúa tripulando el Lightning junto a Paula Salerno y Julio Alsogaray, quien reemplazó a Nicolás Fraachia. Conte (42 años) tampoco abandonó su actividad compitiendo como profesional en veleros de mayor envergadura y se mantiene como entrenador del equipo femenino del 470 de Chile, que compitió en los Juegos Olímpicos de Rio. El ganador de la medalla de bronce de esa clase en Sidney 2000 - junto a Juan de la Fuente - volvió a competir en Lightning y a fines del año pasado lograron lo que ellos mismos denominan con humor la Triple Corona: el Mundial, el Sudamericano y el Norteamericano. Un excelente resultado para una embarcación que recién comienza su camino y que apunta a ganar el oro en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. A su vez, tras su paso como funcionario, no abandona su mirada dirigencial, opina sobre la última tormenta que amenazó el presupuesto y la autonomía del Enard , y se anima a pensar en cómo mejorar el yachting y el deporte de alto rendimiento.

"En este deporte es como que uno se retira pero no se retira. Porque yo me retiré de las categorías olímpicas en el 2008, después de Beijing, pero seguí navegando a primer nivel en barcos grandes en otro circuito", analiza Conte. El medallista de Sidney destaca que "es un plus" navegar en barcos grandes para luego sumar ese expertise a las categorías olímpicas o panamericanas: "El barco grande te da sistema. Tenés mucha tecnología a disposición; estudio de velas, de casco, de los materiales. En el barco chico es mucho más empírica la relación". En general, los tripulantes de las clases olímpicas oscilan entre los 18 y 30 años. Por eso, casos como el de Santiago Lange, quien con 55 años fue campeón olímpico, son rarezas en un mundo en donde el navegante se consagra primero en las categorías olímpicas para luego ganar dinero en los barcos de gran envergadura.

- ¿Te querías sacar las ganas de navegar en barcos más chicos?

- Sí, soy feliz de navegar en categorías panamericanas en este caso. Lo hago por placer, pero obviamente doy lo máximo. Me mato más que un pibe de 20 años.

- ¿Por qué pensás que desde los Juegos de Atlanta 1996 la Argentina gana siempre medallas en yachting?

- Tiene que ver, primero, con una ambición personal de cada uno de los atletas y de sus equipos, y de no bajar los brazos ante cualquier adversidad.

- Da la sensación que a esa tozudez de los atletas sumado al dinero del Enard se puede llegar al oro de Santiago Lange y Cecilia Carranza por ejemplo.

- Al oro de Santiago, al diploma de los hijos de Santiago, a la final de Olezza (Facundo, en Finn), a la medal race de Julio (Alsogaray, en Laser). Eso resume un recambio generacional que antes no se daba, donde chicos tienen la posibilidad de contar con el apoyo, tener entrenadores y poder hacer toda esta rueda de know how de transmisión de conocimiento que los más grandes le damos a los más chicos. Es la gran diferencia de potencias como Inglaterra que lo hace desde hace muchos años y está primera en el medallero de los Juegos. El know how no está sólo en los atletas sino en los entrenadores, en las federaciones. Ahí todavía nos falta una vuelta de tuerca: tenemos parte en la federación pero mucho porcentaje en los atletas. Inglaterra, como máximo, hace dos Juegos Olímpicos con un equipo y después ya sabe por biotipo a qué categoría van a pasar. Por eso, el mismo atleta gana dos medallas en Laser y después gana en Finn. Y después pasa a Star y gana medalla olímpica. Siempre están en el ruedo y no pierden tiempo en desarrollo.

- ¿Extrañás algo de tu época de subsecretario de Deporte?

- Son etapas. No me arrepiento. Me sirvió para entender cómo se maneja el deporte a nivel dirigencia y global. Uno cuando es atleta y más joven, siempre tiene la tentación de chocar muchas veces con la dirigencia, tanto federativa, como la secretaría de Deporte, o Enard. Pero uno estando del otro lado, se da cuenta que cambiar las realidades lleva tiempo y es difícil.

- ¿En qué pensás que el deporte argentino debe mejorar?

- La creación del Enard y de un ente autónomo fue un antes y un después. Siempre se puede mejorar. Cuando uno piensa en grandes cambios es tal vez una utopía. Hay que ir de menos a más. Lo primero que hay que hacer es que los atletas tengan agua caliente en el Cenard y después vemos cómo revolucionamos el deporte. Creo que ya hace más de una década que el deporte va creciendo.

El Enard atravesó un torbellino en diciembre del año pasado cuando la reforma tributaria preveía la quita del 1% del impuesto al abono de celulares que financiaba el Ente. Finalmente, el dinero provendrá del ministerio de Economía aunque muchos cuestionan la pérdida de autonomía del organismo. "Creo que ante la nueva realidad que se planteaba, la solución fue la mejor. La autonomía del ente es fundamental", reflexiona Conte.

- ¿Y en el 2018 se debería continuar defendiendo la autonomía y el presupuesto del Enard?

- Creo que la autonomía es el eje. Si no, es como volver al sistema anterior. Si el Enard no tiene la autonomía política es como un apéndice de la secretaría de Deporte.

- Entonces, ¿creés o no que se ve afectada su autonomía?

- Yo creo que no. Si el ente sigue con la misma normativa es independiente de donde nazcan los recursos.

- Pero sí habría que estar bien atentos a que se respete esa autonomía en 2018, ¿o no?

- No somos los deportistas los que tenemos que estar atentos, sino que son los dirigentes, desde las federaciones hasta los que integran la mesa directiva del Enard, los que tienen que defenderlo.

Un equipo que decidió ser mixto

Paula Salerno y Julio Alsogaray acompañan a Conte en Lightning, aunque podrían ser solo hombres. "Con Paula ya navegué en Toronto y las cualidades técnicas que tiene son excelentes. Son solo palabras de elogio para ella. Hay algunos equipos que compiten íntegramente hombres y nosotros teníamos la posibilidad hacerlo en el Mundial. Pero no damos ningún tipo de ventaja por tener una mujer. Nosotros sentimos que Paula es mejor que cualquier otro tripulante en su función, ya sea hombre o mujer", pondera Conte. "Lo mismo de Julio. Tiene experiencia olímpica, y un sacrificio y un compromiso para el entrenamiento... más allá de sus cualidades técnicas. No voy a ser yo quién hable sobre las cualidades que tiene una persona que fue a tres Juegos Olímpicos y que tiene dos diplomas. Creo que en su posición son los mejores del mundo" , destaca Conte sobre sus compañeros de equipo.

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