Naomi Preizler: "Muchas artistas pop venden una idea prefabricada"

Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
Cansada de las pasarelas, la supermodelo de 26 años decidió ampliar sus horizontes y publicó un provocador disco de hip hop latino
Catalina Greloni Pierri
(0)
9 de febrero de 2018  

Si uno "googlea" a Naomi Preizler encontrará un sinfín de fotos de portadas de revistas de moda. Está en la tapa de la edición rusa de Vogue con la boca oscura y en la de la Harper's Bazaar china, con los ojos rasgados. A la par, uno se topará con sus ilustraciones perturbadoras de modelos raquíticas y miradas tristes, un reflejo de las chicas con las que Naomi convivió en París durante las extensas pruebas de calce de marcas de lujo como Balenciaga. También, hay miles de fotos suyas en portales de noticias con detalles de su separación de Joaquín Furriel y del nuevo noviazgo del actor con Eva de Dominici, la actriz a la que le dedicó el tema "Eva y Eva" en su primer álbum solista, Strass. Pero ahora hay un nuevo tema en su vida: un disco. Naomi, según aclara, se cansó de ser tratada como un objeto y de morirse de hambre para tener el peso requerido por la industria de la moda. Entonces, canalizó aquellas experiencias a través de sus dibujos -que llegaron a las páginas de Vogue y a un lookbook del gigante del retail londinense Harvey Nichols. Y también de la escritura, que luego aplicó en las letras de sus canciones.

Al volver al país, empezó a crear música con Julián Aznar (productor de "Brilla", "La Chica", "Vivo" y "Eva y Eva"). "Yo quería aprender a samplear, tirar mis bases, producir mis shows, y me sentí un poco encerrada bajo la mirada de una sola persona. ¿Cómo puedo hablar yo de feminismo y de libertad con mis letras si no puedo producir el sonido, mis propias ideas y los shows de mi primer disco?", se pregunta.

Entonces, tomó las riendas de su proyecto, en el que colaboran artistas como el babasónico Diego Tuñón, Ramiro Jota (productor de Sara Hebe), Jean Deon, de Diosque y Ezequiel Araujo. El año pasado perdió el miedo escénico. Abrió el show de la banda venezonala La Vida Bohême, en Niceto, tocó en Ciudad Emergente y en el Centro Cultural Matienzo, y presentó su disco en La Tangente, con el apoyo de la discográfica S-Music. Luego de un año agitado en que 'teloneó' a la pop star kosovar Dua Lipa, Preizler habló con LA NACION en un bar palermitano acerca de su ópera prima, del estado del pop actual y del feminismo.

-¿De qué se trata Strass?

-Después de sacar los singles "The New Face" y "I'm a model" quise probar un nuevo sonido que tuviera raíces más latinas y con temas de actualidad. Principalmente, las preocupaciones de las mujeres a las que les pasan cosas. Preferí alejarme del mundo de la moda como inspiración y empezar a cantar en castellano, para hablar de relaciones amorosas, situaciones de maltrato o violencia de género. Ya fue lo fashion. A nadie le interesa y sentía que no me tomaban en serio en el mundo de la música al hablar de esos temas. Entonces busqué trabajar de forma multidisciplinaria con varios productores que enriquecieron el disco y me ayudaron a mezclar mis historias con sonidos más urbanos. Y así poner en la mesa lo que le importa a mi generación: la despenalización de la marihuana, el aborto o la pobreza, entre otras cosas.

-¿Por qué "Eva y Eva" fue el quiebre del disco?

-Claramente fue el video y la canción que más impacto generaron entre la prensa y los músicos y gracias ello varios de la industria empezaron a tomarme más en serio. Recién me había separado de Joaquín cuando compuse ese tema y había empezado a salir con su novia actual. Eva me sirvió de inspiración porque me parece que es hermosa y representa todo lo que a mí me gusta de las mujeres. Quería hablarles a todas desde un lugar muy sensual y de seducción y, a la vez, me sirvió como excusa para jugar con un costado más religioso y de donde surge el machismo, que es en la historia de la creación del hombre. Mi familia paterna es judía y muy religiosa y todo esto me permitió hacer un video con un montón de simbología donde se mezclaran todas estas ideas.

-Y unos meses después lanzaste el disco como artista soporte de Dua Lipa...

-Fue una locura total. Me contactaron de la productora un par de días antes de su presentación y estuvimos ensayando todo ese fin de semana con mis bailarinas. Anunciaron mi presentación a través de las redes sociales y los comentarios de sus fans eran tremendos. Me llamaban la Grimes del conurbano, que mi música e imagen eran berretas, horrible. Era la oportunidad de llegar a ese público al que no hubiese llegado por mi cuenta y dejé todo. Yo dije, ya fue, voy a tocar, dejar mi mensaje y no parar hasta que me conocieran. Me emocioné mucho al ver a muchas chicas coreando "Brilla". A los 15 días presenté el disco oficialmente en La Tangente y no podía creer la interacción con el público. Es algo que no doy por sentado el apoyo de la gente.

-¿Cómo ves el rol de la mujer hoy en la música?

-Puedo opinar de artistas que componen y escriben sus letras pero no de aquellas que se apropian de realidades ajenas. Muchas artistas pop venden una idea prefabricada de algo de afuera y eso no me gusta. Prefiero minas como Grimes, M.I.A o Princess Nokia que producen y se hacen cargo de quienes son. De acá me gusta lo que hace Nathy Pelusso o Sara Hebe.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.