Lecturas. Héroes sentimentales

Asordinadas peripecias de un adolescente y el arte de un tanguero excepcional

11 de febrero de 2018  

Más de un rasgo comparte el antihéroe de Mi verdadera historia (Seix Barral), nouvelle de Juan José Millás, con el melancólico Holden Caulfield creado por J. D. Salinger. También adolescente, también decepcionado de la parcela de realidad que le ha tocado en suerte y al borde de la más negra depresión, la criatura de Millás narra en primera persona las desventuras de su descolorida existencia, marcada por un padre enfrascado en su labor de crítico literario, que no lo ama y acaso lo desprecia porque a los doce años el chico todavía moja la cama, una madre que preferiría ignorar lo que en verdad sabe sobre su hijo y un fallido intento de suicidio que, en su puerilidad, lo único que logra es desbaratar vidas ajenas. Con esos pocos elementos hábilmente tramados, el autor crea una historia de alta densidad afectiva, en la que no falta suspenso, esa cuota de intriga cotidiana en la que todos nos reconocemos como potenciales culpables de aquellos crímenes imperceptibles que a cada paso amenazan con dejarnos al descubierto.

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La gama de intereses que convocan la pluma de Eduardo Berti es inusualmente amplia: desde el cuento y la novela hasta el reportaje periodístico, de la traducción a la edición, del tango al rock. En ese río fluye el ensayo que preparó para Gourmet Musical: Por qué escuchamos a Aníbal Troilo. Con su estilo inclinado a la reflexión en forma de fragmento, que tanto debe a Roland Barthes, Berti traza una semblanza biográfica y artística del gran Pichuco, desde los comienzos humildes hasta su apogeo como intérprete, compositor y director de orquesta.

Entre datos biográficos y apuntes personales, el autor desgrana las anécdotas que dieron a la vida del músico alas de leyenda. Berti cuenta que Charly García asimilaba el bandoneón de Troilo a la guitarra de B.B. King, y que el bandoneonista era temible con el instrumento que mejor defendía su estética austera: la "goma de borrar". No había arreglo, incluidos los de Astor Piazzolla, que Pichuco no simplificara quitando las notas que amenazaran con recargar la obra. Escritor al fin, Berti recurre a la comparación literaria para explicar el estilo de Troilo: "Trabaja más como un cuentista que como un novelista: quitando lo que redunda y lo que atenta contra el dramatismo [?] La goma de Toilo es, en cierto sentido, como la teoría del témpano de Hemingway: la expresión es mayor cuando no todo se expresa de manera explícita".ß

Por qué escuchamos a Aníbal Troilo . Eduardo Berti, Gourmet Musical Mi verdadera historia . Juan José Millás, Seix Barral

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