Lanzamientos

Franco Varise
Pablo Gianera
Sebastián Ramos
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9 de febrero de 2018  

Buenos Muchachos

#8: "Veo como Topo", "Arco", "Antenas Rubias", "Turto", "Viaje lejos", "Mi rincón (Parte 2)", "Crucifijo de orillo", "Sentimiento acorde", "Dos no da tres", "Todo aquel infierno", y otros (Bizarro Records).

La banda más grande del under uruguayo lo hizo de nuevo. ¿Cuáles son las opciones artísticas de un grupo de rock cuando llega a su octavo disco? O empieza a repetirse porque su fórmula le da resultado o se rompe la cabeza para mantenerse fiel a su sonido pero con variantes "artísticas", en el sentido auténtico de la palabra. Obviamente, lo segundo es lo más riesgoso: en una escena rockera cada vez más reaccionaria, más dura y efectista, embarcarse en algo nuevo suele ser una expresión de marketing. Pero en Buenos Muchachos, la encrucijada se resolvió con valentía: una banda que esgrime tres guitarristas, en #8 decidió limpiar quirúrgicamente el disco de este instrumento, que suele monopolizar el sonido de un estilo demasiado generoso con los artífices de las seis cuerdas. La voz de Pedro Dalton (poeta, escritor, artista plástico y también al frente del oscuro grupo Chillan las Bestias) ocupa un lugar privilegiado, único y de una profundidad poco transitada por estas latitudes. #8 inyecta vitalidad a la banda y es lo mejor que le pasó al rock uruguayo (un poco atrofiado en sus clichés) en mucho tiempo. Franco Varise

Arcadi Volodos

Volodos plays brahms: Piezas para piano opus 76, n° 1-4; Tres intermezzi, opus 117, n° 1-3; Seis piezas para piano, opus 118, n° 1-6 (Sony)

La única manera posible de empezar (y solamente empezar) a hablar de este disco del ruso Arcadi Volodos sería decir sin vueltas que es el mejor registro de la música para piano solo de Brahms de los últimos cincuenta años. Punto. Pero entonces, después, debería explicarse qué quiere decir "mejor" en este caso. La interpretación tiene también su historia, y ya no se puede tocar un intermezzo brahmsiano como si Glenn Gould no lo hubiera hecho antes, en los años 60. Esa fecha explica la distancia de medio siglo. Volodos aprendió sin duda de Gould (acaso también de Radu Lupu) la distinción diáfana, acerada de las voces: cada línea, aun la de apariencia más secundaria, queda al desnudo en su lectura (uno puede demorarse en el n° 2 de opus 118 como si fuera un caleidoscopio), y se la escucha en el lugar jerárquico exacto que le corresponde. Volodos es un pianista de una tremenda inteligencia (el público porteño lo supo de primera mano cuando actuó en el Colón) y no ignora la condición improvisatoria de estas baladas e intermezzi; su rubato depara la ilusión de que las piezas respirarán por primera vez en la historia. Sin exageración, un disco inagotable. Pablo Gianera

Bestia Bebé

Las pruebas destructivas: "Otro villano más", "El Monje", "El amor ya va a llegar", "¿Dónde están mis amigos?", "Yo me la aguanto", "Sombras del mal", "Todo mejorará" y otros (Laptra).

Bestia Bebé no pierde el tiempo y, a dos años de la edición de Jungla de metal 2, el cuarteto lanza su tercer álbum, Las pruebas destructivas, aprovechando su buen momento creativo y el impulso que la banda tomó en el último tiempo en la escena del rock indie local. Un disco con nueve canciones en apenas veinticinco minutos. Temas tan urgentes como hasta aquí nos han dado Tom Quintans y compañía en sus dos discos anteriores, pero con una mayor seguridad en la dirección hacia donde van.

Guitarras bien al frente que cruzan el brit pop y el rock garagero, amigos que vienen y van, amores y fútbol, melodías pegadizas y la certeza de que el futuro será brillante o no será nada. "No tengo trabajo, no tengo dinero, no tengo una casa limpia, pero todo mejorará", cantan y repiten como en mantra "motorizado".

La influencia de la escudería Laptra, especialmente la de sus amigos de El Mató a un Policía Motorizado, es aún más palpable en esta producción, pero lo que podría jugarle en contra, por el contrario, los nutre con naturalidad. Bestia Bebé no pierde el tiempo y sabe que su momento es aquí y ahora. Sebastián Ramos

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