Artistas en vacaciones: cuando el tiempo de descanso es el más productivo

David Lamelas, en su estudio porteño, de cara al material de la muestra que inaugurará en el Malba
David Lamelas, en su estudio porteño, de cara al material de la muestra que inaugurará en el Malba Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno
Mercedes Urquiza
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10 de febrero de 2018  • 19:32

Lamelas, en el reflejo
Lamelas, en el reflejo Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

Los artistas David Lamelas, Eduardo Costa, Marcia Schvartz y Fernanda Laguna en un perfil especial de sus proyectos futuros.

David Lamelas: la obsesión continua del proyecto

“En este momento estoy viviendo en Buenos Aires. Yo vivo donde estoy. Si estoy en Los Ángeles, vivo en Los Ángeles. Y no tengo un solo lugar de residencia. Ahora estoy llegando de Francia, donde paso varios meses al año: Niza, Los Ángeles y Buenos Aires sería mi triángulo de ciudades. Y así toda mi vida”, enumera el artista argentino David Lamelas (Buenos Aires, 1946) a la vez que recuerda a sus padres inmigrantes españoles: “Ya ellos eran errantes”.

“Siempre tuve la idea de que el límite geográfico de un país no me iba a limitar. Ni mi clase económica, social, ni mis propios gustos, ni mi propia estética. Quería ir más allá de eso. Entonces, siempre elegí irme. Y no es que no haya estado contento en los lugares que dejé (que nunca dejo, porque siempre regreso)”, sigue Lamelas, en su fresco taller de Belgrano R donde en estos calurosos días de febrero trabaja “fuerte, muy fuerte” en la muestra retrospectiva “Con vida propia” que el 22 de marzo inaugura en el Malba. “La presencia física es solamente una parte. Está también la presencia emocional, la espiritual. Incluso los ocho años seguidos que estuve sin volver a la Argentina, durante la la dictadura militar, mi madre me decía: “¡No vengas, no vengas, quedate, quedate!”. Y yo me fui quedando, aunque nunca dejé de estar acá, porque el contacto emocional siguió siempre” describe el artista mientras argumenta y refuerza su interés por el espacio y el tiempo; un interés que también se ve plasmado en su obra.

David Lamelas forma parte de esa generación dorada que supo experimentar y expresarse, a mediados de la década del sesenta, en el Instituto Di Tella. En 1968 ganó reconocimiento internacional en la XXXIV Bienal de Venecia por su trabajo “Oficina de Información sobre la Guerra de Vietnam en tres niveles: imagen, texto y audio”. Se había formado en la Academia Nacional de Bellas Artes y tuvo su primera exposición de dibujos a los 14 años en Estímulo de Bellas Artes, allí donde aprendió a dibujar.

“Empecé por el dibujo en blanco y negro con carbonilla. Tuve una verdadera educación de Bellas Artes donde aprendías a dibujar. Había que aflojar la mano y mi profesora de dibujo decía “Hay que prestarle tanta atención al modelo que las pestañas tienen que prenderse fuego”. Eso me quedó. Y, sí, es eso hay: que mirar y percibir y traducir. Así empecé. Pasé por la pintura, escultura, cine, arquitectura, instalación fue una progresión lenta y rápida al mismo tiempo”, recuerda el artista y sostiene que todas las técnicas le salen como respirar y que cada idea responde a una disciplina distinta.

Colaboró junto con Pablo Suárez, Leopoldo Maler, Rodolfo Prayón y Floreal Amor, en 1965, de La menesunda, el famoso happening-recorrido de Marta Minujín y Rubén Santantonín. En 1967 fue distinguido en la IX Bienal Internacional de San Pablo junto a Jasper Johns (Estados Unidos), Carlos Cruz-Diez (Venezuela) y Michelangelo Pistoletto (Italia).

El ‘68 es un gran año para Lamelas: obtiene una beca del British Council y viaja a Londres, donde estudia en la St. Martin’s School of Arts y allí comienza a interesarse e incursionar el lenguaje cinematográfico. También, ese mismo año, participa en las Experiencias 68 del Instituto Torcuato Di Tella y representa al país en la XXXIV Bienal de Venecia, además de participar en “Beyond Geometry”, en el Center for Inter-American Relations de Nueva York.

Hoy describe al de aquel entonces como “un pibe de barrio, de Parque Chacabuco, sofisticado, ya metido en el minimalismo, el conceptualismo, etcétera, etcétera, etcétera”. Recuerda que al llegar a Londres se siente “libre, sin miedo a la policía, ni a las convenciones sociales”. Se instala y durante esa década viaja por distintas ciudades europeas por distintas exposiciones.

La muestra “Con vida propia” se hizo el año pasado en los Estados Unidos, curada por Kristina Newhouse y María José Herrero. “La que presentaremos ahora en el Malba es otra versión de la misma muestra, ampliada. Es una retrospectiva que empieza en 1965 y llega hasta hoy: ¿vos lo podés creer?”, pregunta sorprendido por el paso del tiempo.

“Estoy trabajando muy fuerte porque la muestra se inaugura en un mes y medio y hay instalaciones que se construyen especialmente en el lugar. Así que hay muchísimo que hacer. Estamos con el equipo de Malba reconstruyendo obras como El Súper Elástico (1965). Y también se incluirán dos proyectos de instalaciones arquitectónicas que pensé y dibujé en 1966, pero nunca antes realicé”.

Además, en el arranque 2018 Lamelas está terminando a la distancia En nuestro tiempo, una película que filmó en Hollywood y que tiene como disparador central de la historia una pintura del belga James Ensor titulada La entrada de Jesús en Bruselas. Se trata de una obra que Lamelas vio en un museo de Amberes y muchas décadas más tarde encontró en el Getty Museum de Los Ángeles.

Antes que finalice la exposición en Malba, siempre internacional, Lamelas inaugurará el 1° de junio una exposición de instalaciones arquitectónicas en Broad Art Museum de Michigan, en diálogo con el edificio del mismo museo, que pertenece a la reconocida arquitecta iraquí Zaha Hadid. Jovial, alegre e incansable, remata: “Siempre preciso algo nuevo. De alguna manera trabajo como un científico, preciso un proyecto para elaborarlo y sacarlo al aire”.

Eduardo Costa: una obra que se reconstruye con la inspiración de Duchamp

eduardo costas
eduardo costas Fuente: LA NACION

"Llegué a México quince días antes de la inauguración de mi primera muestra retrospectiva fuera del país y, a la media hora, ocurrió el terremoto que colapsó la ciudad. Una catástrofe que sacudió y puso de luto a todo el país. Sin embargo, montamos y llegamos a la apertura de la exposición gracias a un trabajo colaborativo general de tipo mágico". Así recuerda Eduardo Costa (Buenos Aires, 1940), este día de pleno enero en su estudio de Barrio Norte, el último gran hito de su carrera, signado, también, por razones absolutamente eventuales. Ahora, trabaja mañana y tarde en la selección y restauración de un conjunto de obras que se expondrán en la edición 2018 de la feria arteBA.

A los 25 años, Costa participaba en el mítico Instituto Di Tella de un conceptualismo diferente. Se encontraba entre los pioneros de este arte y creador de diversos géneros en nuestro país. Por aquel entonces, junto a Raúl Scari y Roberto Jacoby, creó el "arte de los medios de comunicación". Y luego con Jacoby también idearon el género de la "literatura oral". La "moda ficción" fue una de las señas principales de su obra con las que realizaba simulacros de joyas reproducidas en páginas de una revista de moda.

Siempre le interesaron: los medios de comunicación, los happenings, la música, la literatura oral, la poesía y la moda.

En los años setenta, el artista vivió y trabajó cuatro años en Brasil, donde frecuentó y participó de proyectos junto a He´lio Oiticica, Lygia Pape, Antonio Manuel, Lygia Clark y otros nombres de referencia de la escuela de Ri´o de Janeiro. Más tarde, se instaló por más de 20 años en los Estados Unidos. Allí donde llegó supo experimentar con la vanguardia artística del lugar.

Junto a Federico Moura, en Nueva York, compuso la letra de la canción más famosa de Virus: "Luna de miel en la mano". Fue colaborador de la revista Art in America, en la que reseñaba la producción artística latinoamericana.

Un gran cambio en su obra llegó en los años noventa cuando se concentró en la materialidad de una práctica tradicional: la pintura. El azar lo dejó delante de un nuevo camino: "Me encontré en el fondo de un tarro de acrílico con un pedazo de pintura dura. Una pintura hecha de pintura o una pintura con volumen. Si uno quiere puede transgredir las exclusividades de cada disciplina benéficamente", recapitula ahora.

A las pinturas volumétricas Costa las construye superponiendo capa sobre capa de pintura y así da cuerpo a distintas formas, frutos o pescados. Algunas de estas obras pueden llegar a pesar hasta 80 kilos. Inspirado por Duchamp, creó su obra más reciente, las pinturas ultrafinas: genera un espacio dentro del lienzo, luego lo cubre y concreta con pintura, que cubre ese espacio vacío y genera un cuerpo superfino.

A través de los años, su obra se expuso en reconocidas instituciones del mundo como New Museum (Nueva York), Victoria and Albert Museum (Londres), Museo Reina Sofi´a (Madrid), Queens Museum of Art (Nueva York), List Art Center (Boston), Miami Art Museum, Walker Art Center (Minnesota), MoMA, Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.

El año pasado le llegó el reconocimiento con una gran exposición en el Museo Tamayo, "Las relaciones mentales", que se acompañó con una interesantísima publicación delicadamente editada, que presenta un recorrido por el trabajo literario y visual desarrollado a lo largo de seis décadas.

Por estos días de caluroso verano, desde la mañana, Costa se aboca a un minucioso trabajo en su estudio porteño. Está concentrado en seleccionar, restaurar y ajustar algunas de sus pinturas volumétricas y ultrafinas, que a través de las galerías Cosmocosa y María Calcaterra Moderno Contemporáneo (MCMC) llegarán en mayo a la Rural: será uno de los artistas históricos que tendrán un lugar distinguido en la próxima arteBA. Y sus obras, sin duda, estarán entre las joyas para redescubrir en el laberíntico recorrido de la feria.

De perfil

Disciplina: pintura

Minibio: artista de la generación del Di Tella, desarrolló su obra entre la Argentina, Estados Unidos y Brasil.

Última actualización: El Museo Tamayo de México realizó en octubre de 2017 la primera retrospectiva del artista fuera de la Argentina.

En qué está: "Ahora mismo trabajo en mi estudio seleccionando, restaurando, reconstruyendo, ajustando y calibrando obras que las galerías Cosmocosa y MCMC (María Calcaterra) llevarán en mayo a la próxima edición de arteBA"

Marcia Schvartz: el dibujo como una visión del mundo

Marcia Schvartz con su obra; La artista que esta mudando su taller, prepara una muestra en Tucumán; tras las huellas del realismo y el expresionismo en la pintura argentina
Marcia Schvartz con su obra; La artista que esta mudando su taller, prepara una muestra en Tucumán; tras las huellas del realismo y el expresionismo en la pintura argentina Fuente: LA NACION

El año pasado viajé en septiembre para la inauguración de una megamuestra de mujeres de la que me invitaron a participar. Una exposición de artistas latinoamericanas en el Hammer Museum de Los Ángeles. Reunieron obras de más de 100 artistas de distintos países cubriendo desde la década del 60 hasta 1985. 'Radical Woman' ya terminó en Los Ángeles, pero itinerará este año. Primero va al Brooklyn Museum de Nueva York para abril y luego, a la Pinacoteca de San Pablo en agosto, así que allí coincidirá con la Bienal de San Pablo", recuerda y enumera el itinerario la artista Marcia Schvartz (Buenos Aires, 1955), intentando ordenarse entre su viejo taller y el nuevo. Mientras, en estos días también espera retomar la conversación con Rolando González Medina: "Un artista tucumano que conozco desde hace muchos años", quien la convocó para armar una exposición individual en el marco del Mes de la Memoria en la Casa de la Cultura de Tafí Viejo.

Marcia Schvartz, la artista de mirada aguda que retrata personajes marginales en sus dibujos o cerámicas
Marcia Schvartz, la artista de mirada aguda que retrata personajes marginales en sus dibujos o cerámicas Fuente: LA NACION

Agudas, expresivas, filosas siempre resultan las obras de Schvartz, ya sean pinturas en las que supo retratar personajes de barrio, marginales, trabajadores o bohemios, como en sus dibujos o en sus cerámicas. Plasma su mirada sociológica e incisiva y funde vida cotidiana, rasgos psicológicos y política. "El dibujo y la pintura son mi visión del mundo", define sin vueltas.

El 2017 la tuvo con ítems internacionales entre la muestra "Radical Woman'' y su incorporación como representante argentina en la lujosa edición Vitamin C de Phaidon, que selecciona ceramistas de todo el mundo. El 2018 la encuentra más localista, resolviendo la muestra vinculada a los derechos humanos que concretará en marzo en Tucumán. Y a la espera del sí definitivo para realizar un gran mural cerámico en el Hospital Muñiz, en colaboración con la Escuela de Avellaneda, para el mes de mayo. "Sobre el final del año presentaré una exposición con obra nueva en la galería Vasari", termina la conversación esta reconocida artista, que en su pintura y su mirada recupera la tradición del realismo y el expresionismo de la pintura argentina.

Marcia Schvartz:
Marcia Schvartz: Fuente: LA NACION

De perfil

Disciplina: pintura

Última actualización: participó de la gran muestra colectiva "Mujeres radicales: arte latinoamericano, 1960-1985" en el Hammer Museum de Los Ángeles, Estados Unidos, que inauguró en septiembre de 2017.

En qué está trabajando:"Preparo las obras para una exposición individual en Tafí Viejo, Tucumán. Será en marzo"

Fernanda Laguna, militancia a la antigua pero entre pinturas y celulares

Combina el impacto visual y las palabras en un estricto compromiso con la actualidad

Fernanda Laguna
Fernanda Laguna Fuente: LA NACION

Este caluroso enero y el resto de los meses de verano Laguna estara en Buenos Aires completamente avocada a generar distitnas acciones colectivas que visibilicen el próximo paro de mujeres, el 8 de marzo. Multifacetica y adaptable a todos los espacios, Fernanda Laguna (Buenos Aires, 1972) participa tanto de las principales ferias de arte como de proyectos sociales en el conourbano. de los legitimadores museos y de los espacios independientes. No resulta camaleonica, siempre es ella misma, en un lugar u otro. Desde mediados de la decada del noventa se desenvuelve ludica e incansable como artista visual, narradora, poeta, editora, gestora cultural y docente.

Entre el final del siglo pasado y el que comenzó, en tiempos de crisis y rumbos confusos, abrió junto a Cecilia Pavón un refugio creativo, completamente fuera del circuito del arte en el barrio de Almagro que se llamó Belleza y Felicidad. Una libreria, regaleria y galeria de arte donde circulaban artistas emergentes y consagrados que funcionó entre 1999 y 2008.

Fernanda Laguna
Fernanda Laguna Fuente: LA NACION

En el año 2003 se salió mas del circuito y la galería abrió una sucursal en Villa Fioríto y tiempo después, junto a otros artistas, en 2008 armó la orientación en artes visuales de una escuela secundaria, también en el barrio de Fiorito. Su escencia gestadora la coloca como cabeza de proyectos colectivos tanto de artes visuales como de letras. Laguna estuvo en el origen de Eloisa Cartonera, junto a Javier Barilaro y Washington Cucurto.

El año pasado participó tanto de una muestra colectiva " A Universal History of Infamy" en Los Angeles County Museum of Art (Lacma) como de la organización del Primer Festival Latinoamericano de Cortos y Videominutos para Barrios Periféricos, que sucedió en junio de forma independiente y luego, sobre el final del año, se incluyó en la programación de la Bienalsur.

Su obra visual incluye pintuas y dibujos; en forma paralela, escribe poesía, participa de proyectos editoriales y tiene entre sus experiencias mucha práctica social. Como escritora publicó poesía en diversas editoriales y las novelas Me encantaría que gustes de mí (2006) y Dame pelota (2009) y Control o no control, poesía 1999-2011 (2012), editados por Mansalva.

"Hoy en el contexto del colectivo #Niunamenos somos muchos grupos trabajando. Estoy en una cuadrilla de pintoras. Por estos días todo el tiempo pinto banderas, hago stencils, escribo y pinto, pinto, pinto. Ayer terminé una bandera que dice : "Hambre de Paro". Vamos a realizar distintas acciones en talleres de artistas y pintaremos distintos murales". La militante Laguna por estos dias de verano se encuentra trabajando entre pinturas; su celular, que la ayuda a gestionar, y la computadora, con la que participa de distintos foros de mujeres concentradas en gestar un paro. En red, como suele hacerlo.

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Fernanda Laguna Fuente: LA NACION

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