Turismo y recreación inclusivos

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9 de febrero de 2018  

Desde estas columnas hemos abordado el preocupante tema de las barreras arquitectónicas, urbanísticas y de transporte que lejos de contemplar las necesidades de las personas con alguna discapacidad persisten en imponerles más obstáculos. Salir del propio hogar, acondicionado según los requerimientos personales, plantea de por sí un desafío mayúsculo.

Con igual derecho al esparcimiento y a la recreación, cualquiera sea la discapacidad, clubes y paseos deben cumplir con las normas que regulan estas cuestiones: la ley establece que "todo edificio de uso público, sea su propiedad pública o privada, existente o por proyectarse en el futuro deberá ser completa y fácilmente accesible a personas con movilidad reducida, contemplando no solo el ingreso, sino también el uso de los espacios comunes y de circulación interna e instalación de servicios sanitarios, que posibiliten la vida de relación de dichas personas". No se puede concebir que subsistan instituciones que por no contar con sanitarios adaptados limiten los tiempos de permanencia y expulsen a los visitantes con discapacidad, obligándolos a retornar anticipadamente al hogar. ¿No deberían ser intimados y sancionados en plazos perentorios a adaptar sus instalaciones?

Un capítulo aparte es el de las playas, dado que muy pocas tienen accesos con rampas o sillas anfibias para facilitar los desplazamientos en la arena. Aplaudimos a nuestros vecinos chilenos, que hicieron una fuerte inversión en infraestructura para adaptar sus playas, fomentando una mayor integración. Destacamos también los esfuerzos locales en el balneario Claromecó, donde funciona un espacio en la playa para personas con movilidad reducida, que incluye playón de estacionamiento, bajada de madera, baños accesibles y sillas anfibias.

A la hora de emprender un viaje, una discapacidad también impone condiciones. Es así como han surgido fundaciones dedicadas a esta problemática, como www.turismoaccesible.com.ar, tanto como agencias turísticas que asesoran y contratan servicios adaptados a las necesidades de las personas y sus familias en el país y en el extranjero, como Rutravel.

Otro referente es Christian Couyoumdjian, a quien una malformación congénita le impide caminar, pero no conocer el mundo. Su condición tampoco le impidió destacarse en el deporte. Practica canotaje; es campeón nacional y sudamericano, y obtuvo una medalla de bronce en los Panamericanos de Agua de Río de Janeiro. Desde All The Way Adaptive Travel ( http://www.atwadaptive.com/) hace cinco años que Christian brinda servicios para que nadie se quede sin disfrutar la experiencia de viajar.

Preocupado también por la capacidad inclusiva de espacios gastronómicos, llevan adelante desde su agencia la campaña #DondeComemos, digna de difusión para distinguir a quienes han sabido crear un ambiente correctamente adaptado: con accesos para sillas de ruedas o movilidad reducida, rampas, plataformas manuales o eléctricas, espacio para circular entre mesas, baños aptos, cartas en braille, camareros que manejan lenguaje de señas o accesos para perros guías. Algo tan sencillo y cotidiano como sentarse a comer demanda también un espacio adaptado, una tendencia que ya pisa fuerte en muchos lugares del mundo, particularmente en Chile. El Consejo Deliberante de San Isidro declaró de interés municipal esta iniciativa que hace punta por estos lares.

Educar, capacitar, trabajar en la temática de la integración es fundamental tanto como activar la cooperación entre los ámbitos privados y públicos, promover la legislación necesaria y verificar su cumplimiento a la hora de mejorar la calidad de vida y la satisfacción que todos igualmente merecemos.

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