La tormenta hizo desviar un vuelo y complicó el debut de El Palomar

El avión, de la empresa Flybondi, sufrió demoras y tuvo que aterrizar en Ezeiza
El avión, de la empresa Flybondi, sufrió demoras y tuvo que aterrizar en Ezeiza Crédito: DIEGO SPIVACOW/AFV
Julia D'Arrisso
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10 de febrero de 2018  

La sala de embarque del remozado aeropuerto de El Palomar está colmada de gente que mira caer la lluvia por la ventana. Unos esperan a los que vienen y otros están por viajar, condicionados por una tormenta eléctrica que definió la suerte de la mañana inaugural de esta nueva etapa del aeropuerto de la zona oeste, que recibió ayer su primer vuelo de la aerolínea low cost Flybondi. El vuelo FB5001 debía empezar en Córdoba y aterrizar a las 7.15 en El Palomar; finalmente despegó a las 8.37 y llegó a las 9.51 -casi tres horas después- al aeropuerto de Ezeiza, por las malas condiciones climáticas.

El Ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, explicó a LA NACION que por problemas de visibilidad el piloto tomó la decisión de aterrizar en Ezeiza.

Luego dijo en conferencia de prensa que "el tiempo y la meteorología no ayudó y generó estos atrasos. Esto es algo del sistema aeronáutico que también por eso lo hace el medio más seguro del transporte. Por eso, cuando el clima no lo permite, los aviones no despegan o no aterrizan".

En relación a los motivos por los que el avión debió realizar el desvío, el problema tuvo que ver con los niveles de visibilidad al momento del despegue.

Por eso, Agustín Rodríguez, presidente de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), dependiente del Ministerio de Transporte, y que se encarga de brindar servicios de navegación a nivel nacional, sostuvo que "debe haber un mínimo de 2700 metros de visibilidad y como había 1800, el piloto decidió ir a Ezeiza debido a que su instrumental puede operar en condiciones mínimas".

Según fuentes de Aeropuertos Argentina 2000, el único aeropuerto con instrumental ILS, categoría III para una visibilidad en pista de 60 metros es Ezeiza. El resto de los aeropuertos tiene ILS con menor categoría para operar.

"Los problemas de meteorología se extienden en la zona de Buenos Aires. Como las condiciones son cambiantes se están midiendo minuto a minuto para resguardar la seguridad de la operación", explicaron desde Flybondi ante el retraso en el vuelo y avisaron que la empresa se haría cargo del traslado de los 180 pasajeros desde Ezeiza hasta El Palomar para el encuentro con sus familiares.

Durante la espera, los pasajeros esperaron a sus familiares y amigos que venían de Córdoba, mientras otros querían subir al avión que los llevara a esa ciudad.

"Esta mañana nos despertamos con la noticia de que mis sobrinos no podían salir de Córdoba por problemas meteorológicos. Por fin pasadas las 8 pudieron. Nos informaron enseguida que directamente desde Ezeiza los van a traer. Nosotros queríamos que los nenes viajaran en avión. El único problema es la demora y la ansiedad", dijo Silvia, una familiar que esperaba la llegada de sus tres pequeños sobrinos.

Algo parecido le ocurrió a Ariel, un hombre de Catamarca que estaba esperando para recoger a su hijo de 11 años, que quería volar hasta Buenos Aires. "Lo estoy esperando desde las siete de la mañana", contó.

El vuelo FB5002, que debía partir desde El Palomar con destino a Córdoba a las 7.45, finalmente partió a las 13.10. Más temprano, la empresa había saludado vía Twitter el arribo de la nave al aeropuerto del Oeste: "¡Nelson llegó al Palomar!", escribió en la red junto a una breve filmación del arribo, cinco horas después de la hora prevista para el aterrizaje inaugural.

Como consecuencia de los retrasos y al contar la empresa con una única aeronave, el vuelo FO5432 que debía partir de Córdoba hacia Bariloche a las 9.40 se demoró. Ese avión supuestamente tenía que llegar a Bariloche 11.55 y regresar a Córdoba a las 14.25. A su vez, la empresa canceló otros dos viajes. Son los vuelos que ese mismo avión debía realizar desde Córdoba hasta Iguazú (a las 15.10), y el de regreso (fijado para las 17.30).

La semana pasada, la jueza federal en lo Civil y Comercial y Contencioso Administrativo de San Martín Martina Forns había autorizado el inicio de las operaciones en El Palomar, tras un amparo presentado por los vecinos de la zona para realizar un estudio de impacto ambiental, y permitió un máximo de tres despegues y aterrizajes diarios.

Además solicitó la remoción del material explosivo remanente en los depósitos del aeropuerto, que funcionaba como base militar.

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