Las Coreas sellan un histórico acercamiento en los Juegos

En Pyeongchang, el presidente surcoreano, Moon Jae-in, saludó a Kim Yo-jong, hermana del dictador norcoreano
En Pyeongchang, el presidente surcoreano, Moon Jae-in, saludó a Kim Yo-jong, hermana del dictador norcoreano Crédito: DPA
La hermana de Kim, la primera integrante de la dinastía en pisar suelo surcoreano, se saludó con el presidente Moon; hoy mantendrán un encuentro formal; Pence estuvo presente en la ceremonia
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10 de febrero de 2018  

PYEONGCHANG, Corea del Sur.- El acercamiento entre las dos Coreas avanzó ayer a velocidad olímpica en la apertura de los Juegos de Invierno de Pyeongchang, a 80 kilómetros de la frontera entre dos países que jamás firmaron oficialmente la paz desde 1953, al final de la guerra que los enfrentó durante tres años en el marco de la Guerra Fría.

Uno de los gestos más esperados fue el encuentro del presidente surcoreano, Moon Jae-in, y Kim Yo-jong, hermana menor y estrecha colaboradora del dictador norcoreano, Kim Jong-un, que se dieron la mano en las gradas y siguieron juntos el evento.

Fue un repertorio de gestos de reconciliación y de paz entre las dirigencias políticas y deportivas de los dos países, que parecieron olvidar, al menos por un día, que comparten la frontera más caliente del mundo, con los cañones apuntando al enemigo y la amenaza siempre latente de un estallido armado.

"Todos los deportistas, los espectadores en el estadio y los que nos siguen por televisión, todos nos hemos emocionado y los apoyamos en este mensaje de paz. Unidos en nuestra diversidad somos más fuertes", celebró durante el discurso de apertura el presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, con el aplauso sostenido de las 35.000 personas que asistieron al estadio.

Durante la ceremonia hubo constantes guiños a la concordia, como el tema "Imagine ", de John Lennon, una oda a la convivencia que entonaron cuatro conocidos cantantes surcoreanos. Otro momento cumbre fue el paso conjunto de las dos delegaciones coreanas, que compartieron una bandera donde se destacaba el perfil de la Península de Corea sin divisiones políticas. Una deriva difícil de anticipar solo cinco semanas atrás, cerca de Año Nuevo, cuando los dos países bajaron las armas y decidieron colaborar en este proyecto común.

El líder surcoreano y la hermana de Kim aplaudieron también cuando Jong Su-hyon (norte) y Park Jong-ah (sur), jugadoras del equipo de hockey femenino unificado, encendieron la llama olímpica. Una exhibición de taekwondo de equipos de los dos países abrió la ceremonia, que incluyó referencias a la historia y la cultura compartida, en un relato que llevaba el título de "Tierra de la paz", y que contó con actores y deportistas de ambos lados de la frontera.

"Los deportistas de las dos Coreas trabajarán juntos por la victoria, y ello tendrá resonancia y se recordará en los corazones de la gente de todo el mundo como una señal de paz", dijo el presidente Moon durante una recepción previa a la ceremonia. Allí se destacó la ausencia del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, presente en Pyeongchang, pero deliberadamente esquivo con la delegación norcoreana.

Pence debía compartir la misma mesa asignada a las autoridades de las dos Coreas, entre ellos, Moon y la hermana de Kim, la primera integrante de la dinastía comunista que gobierna Corea del Norte en viajar al sur. Un vocero del gobierno anfitrión comentó que Pence llegó tarde, "saludó a los que estaban en la mesa de honor" y se fue.

Entre las autoridades estaba Kim Yong-nam, jefe de Estado honorífico de Corea del Norte y presidente de la delegación de su país. Se trata del funcionario norcoreano de mayor rango en haber cruzado jamás al otro lado de la demarcación que separa a cal y canto las dos naciones, a la vez hermanas y enemigas.

Rusia y Estados Unidos llevaron la peor parte del día. Al revés de los coreanos, ninguna de estas potencias militares y deportivas tenían nada para celebrar. El primero, por razones deportivas, y el segundo, por motivos políticos. Mientras se confirmaba la prohibición de participar a 47 atletas rusos por su severo historial de doping, Estados Unidos asistía impotente al esbozo de deshielo entre los coreanos, cuando Washington presiona como nunca para que Pyongyang desmantele su ascendente programa nuclear.

Tras la fecha de cierre de los Juegos, el 25 próximo, se verá si los guiños concertados se materializan en políticas sostenidas de entendimiento. Entretanto, Moon y la hermana de Kim sostendrán en la jornada de hoy una reunión más formal que la comida y la ceremonia de ayer, que además de mostrarlos juntos al mundo obraron como protocolo para ponerlos en contacto y allanar el terreno.

También trascendió que Moon podría viajar a Corea del Norte, en la primera visita de un líder surcoreano desde 2007. Ese año también fue la última vez que atletas de los dos países marcharon juntos en la ceremonia de una competencia internacional, los Juegos Asiáticos de Invierno en Changchun, China.

Hay "una buena posibilidad" de que la hermana de Kim invite a Moon a Pyongyang "este año", confiaron fuentes diplomáticas a la cadena CNN. La fecha podría ser el 15 de agosto, día de la liberación de la ocupación japonesa de la Península de Corea en 1945.

Sería la tercera visita de un jefe de Estado surcoreano al otro lado del famoso "Paralelo 38", la línea que señala la división binacional desde que se silenciaron las balas en 1953. El viaje de 2007 fue precedido por una primera visita en el año 2000.

Agencias AP, AFP, ANSA y Reuters

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