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La fiesta de Pyeongchang se colgó la primera medalla con el histórico desfile conjunto de las dos Corea

Una imagen para el mundo: atletas de las dos Corea desfilan juntos, con una bandera de la silueta de la península coreana
Una imagen para el mundo: atletas de las dos Corea desfilan juntos, con una bandera de la silueta de la península coreana Fuente: AP
Xavier Prieto Astigarraga
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10 de febrero de 2018  

Todas las ceremonias inaugurales olímpicas pretenden impresionar a lo grande y quedar en el recuerdo. La de Pekín 2008, por ejemplo, deslumbró por la fastuosa exhibición de atleticismo, arte, iluminación y fuegos artificiales. La de Londres 2012 impactó por su originalidad, entre la preeminencia de la música y la historia ficticia y real que involucró a la propia reina Isabel II. Aun menos brillante, menos populosa en público y en protagonistas, la de los Juegos de Invierno Pyeongchang 2018 cumplió aquella meta de pasar a la historia.

Los atletas de Corea del Sur y Corea del Norte desfilaron juntos, como si fueran de una misma nación. Como si compartieran un historia, una cultura, una idiosincrasia. Un gobierno, un sistema civil y económico. Como si los dos países no estuvieran todavía oficialmente en guerra desde 1950. "Los Juegos de la paz", los calificaron las autoridades, por esa unión de surcoreanos y norcoreanos bajo una misma bandera en la fiesta inicial de la competencia que durará hasta el 25 de este mes, y que encontrará a jugadoras de hockey sobre hielo de un lado y del otro de la frontera reunidas en un mismo equipo seleccionado.

Vestidos de blanco y sonrientes en la gélida noche de dos, tres grados bajo cero, desfilaron los casi 150 competidores coreanos, de los cuales 22 habían cruzado el límite del paralelo 38° desde el norte. Los dos abanderados, uno de cada nación, sostenían un estandarte blanco con la silueta en azul de la península coreana. Una postal impensable algo más de un mes atrás, cuando las amenazas, provocaciones y respuestas desafiantes de un lado y del otro daban forma a uno de los tantos momentos tensos entre el Sur y el Norte en los 67 años de conflicto bélico y diplomático. En los últimos diez de ellos no había habido desfiles conjuntos entre los vecinos.

El gesto fue de tal magnitud que las grandes agencias internacionales de noticias, como AP y AFP, lo difundieron ampliamente. Ya se verá si el acercamiento se debe a una necesidad del régimen norcoreano de mejorar su imagen mundial y que le sean aliviadas las sanciones internacionales o bien responde a otros intereses políticos o económicos. Lo cierto es que estos "Juegos de la paz" han hecho que por primera vez un miembro de la dinastía gobernante de Corea del Norte visitara al vecino país del Sur, que se saludara con el presidente surcoreano y que se sentara en el mismo palco que el mismísimo vicepresidente de Estados Unidos (ver información en la sección El Mundo), algo que, sin el deporte en medio, parece posible solamente en la imaginación.

Pues "Imagine", el clásico tema de John Lennon, sonó en el estadio Olímpico -construido para la ocasión- y fortaleció esa idea de paz, ante 35.000 espectadores. Tal fue el ambiente que dos de ellos se tomaron en gracia la situación de tensión entre Corea del Norte y Estados Unidos e imitaron a los mandatarios Kim Jong-un y Donald Trump como si fueran dobles, con gran parecido físico y de vestuario. Por alguna causa fueron expulsados del lugar, sin violencia. Otro incidente menor ocurrió cuando alguien del público ingresó a la pista mientras desfilaban los coreanos y fue controlado, pero ni siquiera arrestado.

La delegación argentina tuvo siete atletas en el estadio Olímpico. La encabezó, con el pabellón albiceleste en alto, Sebastiano Gastaldi, a quien escoltó su hermana Nicol, también nacida en Italia. "Fue una experiencia increíble. Para mí fue muy emotivo y un orgullo muy grande llevar la bandera de mi país. Me emocioné bastante y lo disfrutamos mucho", contó el esquiador.

Uno de los números deportivo/artísticos de la ceremonia fue una exhibición de taekwondo a cargo de coreanos sureños y norteños, otra muestra de buena voluntad binacional. "Ustedes nos inspiran a todos nosotros a vivir juntos en paz y armonía pese a todas nuestras diferencias. Nos inspirarán compitiendo por el más alto honor en el espíritu olímpico de la excelencia, el respeto y el juego limpio. Un gran ejemplo del poder unificador es el desfile juntos aquí, esta noche, de los dos equipos de la comités olímpicos nacionales de la República de Corea y la República Democrática Popular de Corea. Les damos las gracias. Todos los atletas, todos los espectadores en el estadio y todos los aficionados del olimpismo están emocionados con este maravilloso gesto. Nos unimos a ustedes y los apoyamos en su mensaje de paz", subrayó el alemán Thomas Bach, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI).

Bach y el COI habían tenido una buena noticia pocas horas antes, cuando el Tribunal Arbitral del Deporte rechazó la queja rusa por la no participación de sus atletas bajo su bandera y la suspensión a 47 por dopaje. El Kremlin lamentó el fallo, pero 170 rusos desfilaron con el pabellón olímpico y la denominación "Atletas Olímpicos de Rusia".

Otro motivo como para que la fiesta de inicio de Pyeongchang 2018, colorida pero no especialmente maravillosa como espectáculo, quedara en la historia.

Matías Schmit, el lucky loser del snowboard, abrirá la participación argentina

Matías Schmit, que ingresó a los Juegos de Pyeongchang a último momento, gracias a una deserción ajena, será el primer argentino en competir. A las 22 de este sábado actuará en la prueba de snowboard slopestyle, cuya final será mañana. Pasado mañana saldrán a las pistas Nicol Gastaldi, en slalom gigante de esquí (7.50), y Verónica Ravenna, en luge (22.15).

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