Creedence Clearwater Revisited y la vigencia de sus clásicos inoxidables

Antes de presentarse en el Cosquín Rock, la célebre banda californiana desplegó sus grandes éxitos ante un Luna Park colmado
Antes de presentarse en el Cosquín Rock, la célebre banda californiana desplegó sus grandes éxitos ante un Luna Park colmado Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV
Gabriel Hernando
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10 de febrero de 2018  • 02:40

Junto con Rod Stewart, Marky Ramone y algunos otros nombres ilustres, Creedence Clearwater Revisited debe ser de los artistas internacionales que más asiduamente visitan la Argentina, con una periodicidad de aproximadamente dos años y conservando un público cautivo y sumamente fiel. En esta nueva oportunidad, y en coincidencia con los 50 años de la edición de su álbum debut, el Luna Park fue testigo de la vigencia del cancionero de Creedence Clearwater Revival, la célebre banda californiana que, tras su momento de esplendor entre fines de los sesenta y principios de los setenta, volvió al ruedo en 1995 revisitada y a través del impulso de Doug “Cosmo” Clifford y Stu Cook, baterista y bajista respectivamente de la formación original.

Si bien John Fogerty, factotum, vocalista, guitarrista y principal compositor de todos los éxitos del grupo, jamás mostró el más mínimo interés por participar de este proyecto eligiendo priorizar su carrera solista, Clifford y Cook supieron mantener bien en alto el espíritu musical de la agrupación, reclutando con ojo clínico experimentados músicos y girando por todo el mundo con notable suceso hasta nuestro días, algo que superó incluso sus propias expectativas.

En un show de Creedence Clearwater Revisited es inútil aguardar algún factor sorpresa, efectos especiales, una puesta en escena fastuosa y mucho menos una imagen llamativa o rimbombante. Aquí, el disfrute, el goce y la emoción pasan estrictamente por la música, por escuchar en vivo verdaderos clásicos del rock & roll que resisten con firmeza el paso del tiempo y atraviesan sin ataduras generación tras generación. Eso es lo que el público de variadas edades y hasta familias enteras fueron a buscar al estadio de Corrientes y Bouchard y lo que precisamente Creedence les ofreció con profesionalismo, soltura y una postura relajada y hasta parsimoniosa, algo que sólo otorgan tantos años de experiencia sobre un escenario y el saber que lo de ellos no es hard rock ni mucho menos heavy metal. Es rock clásico. Y como tal suena con contundencia por supuesto, pero no por ello estridente.

El Luna Park fue testigo de la vigencia del cancionero de Creedence Clearwater Revival
El Luna Park fue testigo de la vigencia del cancionero de Creedence Clearwater Revival Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV

De todos modos, el factor fundamental y distintivo de la banda siempre fue su efectividad rítmica, esa irresistible invitación al baile que trasciende cualquier lenguaje, cualquier idioma. Y es ahí donde emergen las históricas figuras de Doug Clifford y Stu Cook, componentes esenciales de la base, que no sólo conserva el ritmo sino el groove único que identifica a Creedence, con una simpleza que hace del “menos es más” su estandarte e impulsando todo el andamiaje instrumental hacia adelante.

“Born in the Bayou” y “Green river” abrieron una noche en la que el público se fue acoplando a la propuesta acompañando primero con tímidos aplausos pero luego desatando todo su fanatismo con cánticos, coros y bailando en los pasillos del estadio. Y eso lo fue logrando el grupo gracias a un repertorio inoxidable pero por sobre todo versátil. Es que CCR no es sólo rock; en sus venas también corren el blues, el country, el folk, una amplia gama de estilos como lo evidencian en “Lodi”, “Commotion”, “Who´ll stop the rain”, “Long as I can see the light” y el soplo rutero de la contagiosa “Hey tonight”.

Algunos párrafos más arriba se hacía mención al muy buen criterio de Clifford y Cook a la hora de seleccionar a sus compañeros de ruta. Y en ese sentido, no han desentonado: desde el piano, la guitarra acústica, la armónica y la percusión Steve Gunner fue el encargado de sumar las sutilezas a los temas que así lo requerían. Kurt Griffey (quien supo acompañar tanto en grabaciones como en shows en vivo a bandas tales como The Eagles, Foreigner, Wings y Journey, entre otras) desempeñó con creces su rol de primer guitarrista a través de efectivos (aunque a veces un tanto extensos) solos, destacándose particularmente en “Susie Q”, “I heard it through the grapevine” y la arrolladora “Fortunate son”. Mientras que Dan McGuiness se mostró eficaz desde la guitarra rítmica y muy seguro, firme y decidido como cantante, dueño de un registro áspero y en la senda de Fogerty pero sin caer en patéticas imitaciones. Sus intervenciones vocales más celebradas vinieron de la mano de “I put a spell on you” y “Lookin´out my back door”.

Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV

El recordado cántico mundialista de “Brasil, decime qué se siente” recorrió el Luna Park cuando sonaron los acordes característicos de “Bad moon rising”, seguida por “Midnight special” y “Have you ever seen the rain?” para luego hacer saltar de sus asientos y cautivar a la audiencia con un demoledor set final conformado por “Proud Mary”, “Travelin’ band” y “Up around the bend”. Fue, sin dudas, el cierre perfecto de una gran noche en la que CCR, antes de poner proa a Córdoba para participar del Cosquín Rock, trajo a la actualidad canciones ícónicas de la historia del rock desde una óptica fresca, actual y lejos de cualquier atisbo nostálgico.

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